Historia de la Argentina entre la Conquista y el Virreinato

La historia de la Argentina entre la conquista española y la creación del Virreinato del Río de la Plata es un período crucial que no suele ser suficientemente explorado en las narrativas históricas tradicionales. Este lapso, que abarca aproximadamente dos siglos desde el establecimiento inicial hasta finales del siglo XVII, marcó una transformación significativa en los territorios que hoy conforman la República Argentina. Durante este tiempo, la colonización española se consolidó a través de la fundación y desarrollo de varias ciudades, entre las cuales destacaron Asunción, Buenos Aires y Córdoba. A pesar del predominio inicial de la resistencia indígena, hacia fines del siglo XVI el territorio mostraba una notable pacificación, lo que permitió a los colonizadores establecer un sistema administrativo basado en gobernaciones autónomas como las del Río de la Plata y Tucumán. Estas estructuras políticas y sociales sentaron las bases para futuros cambios institucionales y económicos que culminarían con la formación del Virreinato del Río de la Plata, cuya creación en 1776 marcaría un nuevo capítulo en la historia colonial.
La conquista
La conquista del territorio que hoy forma parte de Argentina por el Imperio español comenzó desde cuatro direcciones principales: desde el noroeste por la puna jujeña, desde el noreste por Asunción, desde el sudeste por el río de la Plata y desde el oeste por Chile. Estos territorios no se unificaron en una entidad única al principio, sino que formaban parte del Virreinato del Perú a partir de 1566. Cada región fue conquistada independientemente pero administrada de manera autónoma hasta la década final del siglo XVI.
A mediados de esta última década, el territorio estaba dividido en dos provincias: la Gobernación del Río de la Plata y la Gobernación del Tucumán. El territorio de Cuyo dependía entonces de la Capitanía General de Chile. Las ciudades eran los centros de población europea, con Mendoza, San Juan y San Luis en Cuyo; Asunción como capital junto a Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Concepción del Bermejo en el Río de la Plata; y Santiago del Estero como capital del Tucumán. En 1607 se fundó Londres, agregando otra ciudad al mapa urbano.
La administración colonial estaba estructurada con gobernadores nombrados por la Corona para cada gobernación y cabildos en las ciudades dirigidos por los vecinos más influyentes. Ambas gobernaciones dependían políticamente del Virreinato del Perú y judicialmente de la Real Audiencia de Charcas.
Los vencidos
En los últimos años del siglo XVI, la conquista estaba consumada: quince ciudades controlaban un territorio de más de un millón de kilómetros cuadrados, con cientos de miles de indígenas sometidos a las encomiendas españolas. Los aborígenes vencidos habían perdido su autonomía y libertad personal, siendo obligados a trabajar para los conquistadores bajo este sistema que les privaba de sus propias tierras y culturas.
El destino de los indígenas tras la conquista fue sombrío: se convirtieron en mano de obra forzada para los españoles. A medida que avanzaban las expediciones, los aborígenes eran desplazados de sus hogares tradicionales hacia pueblos de indios, donde vivían bajo el régimen de la encomienda o más tarde del repartimiento, ambos sistemas diseñados para asegurar a los españoles una mano de obra barata y controlada. La vida de estos grupos nativos se transformó drásticamente: pasaron de ser dueños de su tierra y sus culturas a convertirse en trabajadores forzados, obligados a cumplir tareas pesadas bajo la supervisión de los conquistadores.
En 1610, Francisco de Alfaro visitó las provincias del Tucumán y el Río de la Plata con el objetivo de mejorar la situación de los indígenas. Sin embargo, sus Ordenanzas, aunque bien intencionadas, fueron rechazadas por los encomenderos que veían amenazados sus privilegios y no tuvieron un impacto significativo sobre las condiciones de vida de los nativos. La población indígena continuó disminuyendo debido a la escasez de mujeres españolas, lo cual llevó al crecimiento de una población mestiza, y por las enfermedades traumáticas introducidas por los europeos, que diezmaban a comunidades enteras.
Resistencia indígena
A pesar de la fundación de quince ciudades que controlaban vastos territorios, los aborígenes resistieron activamente la dominación española. Esta resistencia obstaculizó la creación de nuevas ciudades y obligó a los conquistadores a abandonar varias iniciativas coloniales. Las comunidades indígenas mantenían su espíritu combativo incluso después de que las autoridades españolas declararan el territorio pacificado.
Las revueltas indígenas continuaron siendo frecuentes en todo el siglo XVII y principios del XVIII, especialmente en áreas remotas donde la influencia europea era menos intensa. Estos levantamientos a menudo tenían como objetivo liberarse de las restricciones impuestas por los sistemas de encomienda y repartimiento.
Una manifestación significativa de esta resistencia tuvo lugar en 1743, cuando los indígenas del Chaco lanzaron una rebelión que desafió la autoridad española durante varios años. Esta sublevación demuestra la persistente oposición a la dominación colonial y el deseo de mantener su autonomía cultural e institucional.
La Iglesia en el siglo XVII
Durante el siglo XVII, la Iglesia Católica jugó un papel crucial en la colonización del territorio argentino. Su misión principal era evangelizar a los indígenas y asegurar su sumisión al régimen colonial español. Las órdenes religiosas desempeñaron una labor fundamental en este proceso, estableciendo conventos y misiones que sirvieron tanto como centros de educación cristiana como núcleos administrativos del sistema colonial.
A mediados del siglo XVII, la Iglesia comenzó a enfrentar importantes desafíos. Las Ordenanzas de Alfaro en 1610 representaron un intento por parte de la Corona española para regular las relaciones entre los indígenas y sus encomenderos. Estas medidas buscaban proteger a los aborígenes, pero encontraron resistencia tanto entre los colonizadores como entre las propias comunidades indígenas, quienes veían estas reformas como una amenaza a su autonomía cultural.
En 1680, la Iglesia celebró el cuarto centenario del descubrimiento de América en La Plata. Este evento marcó un hito importante para consolidar la presencia religiosa y política española en la región, reafirmando así la influencia católica sobre las comunidades indígenas y mestizas que habitaban el territorio.
Gobierno e instituciones
A mediados del siglo XVI, el territorio que hoy forma parte de Argentina estaba dividido en dos gobernaciones: el Río de la Plata y el Tucumán. Estas dependían políticamente del Virreinato del Perú y judicialmente de la Real Audiencia de Charcas. Cada gobernación tenía su propio gobernador nombrado por la Corona española, mientras que las ciudades estaban regidas por sus respectivos cabildos compuestos por los vecinos más influyentes.
El territorio de Cuyo era un caso especial, dependiendo inicialmente de la Capitanía General de Chile. Con el tiempo, esta región se mantuvo en estrecha relación con Chile debido a su proximidad y al tamaño que hubiera alcanzado si se hubieran fusionado las gobernaciones del Río de la Plata y Tucumán. A pesar de no formar una entidad unificada, estas regiones compartían fuertes influencias mutuas.
En 1607, la ciudad de Londres fue fundada, incrementando el número total de ciudades a quince. Estos asentamientos urbanos eran centros de poder y autoridad bajo el sistema colonial español, donde los gobernadores y cabildos desempeñaban roles cruciales en la administración del territorio. La estructura política establecida durante este período sentó las bases para un gobierno más formalizado que se desarrollaría con el tiempo.
El Tucumán, antes y después de las guerras
A mediados del siglo XVII, el territorio que hoy forma parte de Argentina estaba dividido en dos gobernaciones: el Río de la Plata y el Tucumán. Cada una tenía su propio gobernador nombrado por la Corona española y dependía políticamente del Virreinato del Perú. El Tucumán, con Santiago del Estero como capital, incluía ciudades importantes como San Miguel de Tucumán, La Rioja, Salta y Córdoba. A pesar de su autonomía administrativa, estas gobernaciones mantenían fuertes vínculos entre sí debido a su proximidad geográfica.
En 1610, Francisco de Alfaro realizó una visita fiscal en las provincias del Tucumán y el Río de la Plata. Su objetivo era regular los abusos cometidos por los españoles sobre los indígenas mediante la promulgación de las Ordenanzas de Alfaro. Estas normativas buscaban proteger a los pueblos nativos, prohibir prácticas como la esclavitud y establecer un sistema laboral más justo. Sin embargo, estas medidas encontraron resistencia tanto entre los encomenderos españoles que veían amenazados sus privilegios, como entre las comunidades indígenas que no percibían mejoras significativas con el nuevo orden.
A pesar de la creciente tensión, la gobernación del Tucumán continuó su desarrollo al margen de estas tensiones. La población mestiza y criolla aumentaba debido a la mezcla racial y la aculturación de los indígenas cercanos a las ciudades. Sin embargo, en zonas más remotas, algunas comunidades indígenas lograron mantener cierto grado de autonomía cultural, aunque esto se debilitó considerablemente con el tiempo. El Tucumán experimentó cambios significativos durante este período que sentaron las bases para su evolución futura como parte integral del territorio argentino.
Cuyo
A mediados del siglo XVI, el territorio que hoy forma parte de Cuyo dependía administrativamente de la Capitanía General de Chile. Las ciudades principales de esta región fueron Mendoza, San Juan y San Luis, fundadas durante este período inicial de colonización española. Estas localidades se mantuvieron en estrecha relación con Chile debido a su proximidad geográfica y al desafío que representaba la administración de un territorio tan extenso si se hubiera intentado fusionar las gobernaciones existentes.
A pesar de no formar parte de una entidad política unificada, Cuyo compartía fuertes vínculos con el Río de la Plata y el Tucumán. Estas regiones intercambiaban influencias culturales, económicas y políticas, lo que contribuyó a su desarrollo conjunto durante los siglos siguientes. La administración autónoma de Cuyo se mantuvo hasta principios del siglo XVII, cuando la idea de unificar las gobernaciones fue descartada por razones prácticas.
En 1607, la fundación de Londres en la región del Tucumán marcó el último establecimiento importante durante este período inicial de colonización. A partir de entonces, Cuyo y sus ciudades continuaron bajo la influencia chilena hasta que se logró una mayor autonomía para esta área geográfica en los años sucesivos.
El Paraguay
A mediados del siglo XVI, el territorio que hoy forma parte del Paraguay era una región administrativa dentro de la gobernación del Río de la Plata. Esta gobernación incluía territorios al norte y dependía políticamente del Virreinato del Perú. La población europea se concentraba en ciudades como Asunción, que jugó un papel crucial en la colonización de estas áreas.
Las Ordenanzas de Alfaro promulgadas en 1610 tuvieron un impacto significativo sobre el Paraguay y otras regiones bajo jurisdicción del Río de la Plata. Estas medidas buscaban regular las relaciones entre los indígenas y sus encomenderos, pero encontraron resistencia tanto por parte de los colonizadores como de las comunidades aborígenes. En Asunción, donde se promulgaron estas ordenanzas, surgieron conflictos que dificultaron su implementación efectiva.
Durante este período, la población indígena en el Paraguay disminuyó significativamente debido a la escasez de mujeres europeas y al aumento de parejas mixtas. Esto llevó a un crecimiento rápido de una población mestiza mientras que las comunidades nativas sometidas a la encomienda se reducían progresivamente, obligando a los encomenderos a esforzarse por mantener sus poblaciones indígenas bajo el sistema colonial español.
El Río de la Plata
A mediados del siglo XVI, el territorio que hoy forma parte del actual río de la plata estaba dividido en dos gobernaciones: el Río de la Plata y el Tucumán. Cada una tenía su propio gobernador nombrado por la Corona española y dependía políticamente del Virreinato del Perú, aunque judicialmente estaban bajo la Real Audiencia de Charcas. El territorio del río de la plata incluía también al paraguay y otros territorios más al norte.
Las ciudades principales en el Río de la Plata eran Asunción, Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Concepción del Bermejo. Estas localidades se mantuvieron como centros administrativos clave durante este período, sirviendo como núcleos para la expansión colonial española hacia áreas más remotas. A pesar de las dificultades, estas ciudades jugaron un papel crucial en el desarrollo económico y político del territorio.
En 1607 se fundó Londres, una ciudad adicional que contribuyó a consolidar la presencia europea en la región. Sin embargo, la gobernación del río de la plata permaneció administrativamente independiente hasta principios del siglo XVII, cuando proyectos para fusionarla con el Tucumán fueron descartados debido al tamaño que habría alcanzado tal entidad unificada.
El conflicto interminable
A mediados del siglo XVII, el sistema de encomienda y repartimiento continuó siendo fuente de conflictos entre los colonizadores españoles y las comunidades indígenas. Aunque la Iglesia Católica intentaba regular estas relaciones con medidas como las Leyes Nuevas promulgadas por Carlos I en 1542, el abuso del sistema persistía. Estas leyes buscaban limitar la creación de nuevas encomiendas y establecer que éstas morirían al fallecimiento de sus titulares, pero los conquistadores lograron mantenerlas vigentes para nuevos territorios como el Tucumán y el Río de la Plata. La introducción del repartimiento no mejoró significativamente la situación de los indígenas, ya que les obligaba a trabajar por un salario mínimo y sin garantías adicionales.
Las Ordenanzas de Alfaro en 1610 representaron una nueva fase en las relaciones entre colonizadores e indígenas. Estas medidas buscaban proteger a los aborígenes al prohibir la esclavitud, permitir contratos laborales y establecer el pago del tributo en especie. Sin embargo, estas ordenanzas fueron ampliamente rechazadas tanto por los encomenderos como por las comunidades indígenas debido a sus limitaciones prácticas y su falta de consideración hacia la realidad regional. En Asunción, donde se promulgaron, surgieron conflictos que impidieron su implementación efectiva.
El conflicto entre españoles e indígenas no cesó durante este período; las comunidades aborígenes continuaron resistiéndose al sistema colonial y a menudo abandonaban los poblados para regresar a sus territorios tradicionales. Esta dinámica obstaculizaba la expansión de nuevas ciudades y desafiaba el control español sobre vastos espacios geográficos, manteniendo un ciclo de tensiones que perduró durante décadas.
La economía
Durante el período que abarcó desde la conquista hasta la fundación del Virreinato, la economía de los territorios argentinos estuvo profundamente marcada por la explotación de recursos naturales y mano de obra indígena. Las ciudades emergentes, como Asunción, Buenos Aires, Mendoza y Santiago del Estero, desempeñaron un papel crucial al actuar como centros administrativos y económicos para las colonizaciones españolas. Sin embargo, la economía era débil debido a la falta de riquezas minerales comparables con otras regiones americanas, lo que limitaba el desarrollo económico independiente del sistema colonial español.
Las encomiendas y posteriormente los repartimientos constituyeron mecanismos fundamentales para organizar la mano de obra indígena. Estos sistemas permitían a los colonizadores obtener trabajo forzoso de las comunidades aborígenes, lo cual era esencial para el mantenimiento de sus propiedades y actividades económicas. A pesar de las reformas intentadas por Francisco de Alfaro en 1610 con la promulgación de las Ordenanzas, que buscaban regular los abusos cometidos contra los indígenas, estos cambios no mejoraron significativamente la situación laboral de los nativos. La mayoría de estas normativas fueron ignoradas por los colonizadores y continuó la explotación de los pueblos originarios.
A medida que avanzaba el siglo XVII, la economía colonial se consolidaba alrededor del trabajo indígena forzado, aunque las comunidades aborígenes experimentaron una drástica disminución debido a enfermedades traídas por los europeos y conflictos armados. Esto llevó a que los colonizadores dependieran cada vez más de la población mestiza para mantener sus actividades económicas, lo cual marcaba el inicio de un cambio demográfico significativo en las regiones coloniales.
Población
A mediados del siglo XVI, el territorio que hoy forma parte de Argentina estaba dividido en dos gobernaciones: el Río de la Plata y el Tucumán. Estas dependían políticamente del Virreinato del Perú y judicialmente de la Real Audiencia de Charcas. En estas regiones se concentraba la población europea, que habitaba ciudades como Asunción, Buenos Aires, Santiago del Estero y Mendoza. Cada ciudad estaba regida por un cabildo compuesto por los vecinos más influyentes de cada localidad.
En los últimos años del siglo XVI, la conquista se consolidó con quince ciudades controlando vastos territorios. Sin embargo, el destino de las comunidades indígenas sometidas a la encomienda fue trágico: perdieron su autonomía y libertad personal, obligados a trabajar para los españoles bajo este sistema que les privaba de sus tierras y culturas tradicionales.
A medida que avanzó el siglo XVII, se observó una disminución significativa en la población indígena debido a las epidemias introducidas por los europeos y la matanza durante levantamientos. Esto llevó a que muchos encomenderos tuvieran dificultades para mantener suficientes trabajadores nativos. Como resultado, se formaron comunidades mestizas crecientemente numerosas y se aculturaron las poblaciones indígenas más cercanas a las ciudades, quienes fueron consideradas criollas.
Conflictos internos y transformación
Durante el siglo XVII, el sistema de encomienda y repartimiento continuó siendo fuente de conflictos entre los colonizadores españoles y las comunidades indígenas. Aunque medidas como las Leyes Nuevas promulgadas por Carlos I en 1542 buscaban limitar la creación de nuevas encomiendas, los conquistadores lograron mantenerlas vigentes para nuevos territorios como el Tucumán y el Río de la Plata. La introducción del repartimiento no mejoró significativamente las condiciones de vida de los indígenas, ya que les obligaba a trabajar por un salario mínimo sin garantías adicionales.
En 1610, Francisco de Alfaro realizó una visita a las provincias del Tucumán y el Río de la Plata con el objetivo de frenar los abusos cometidos contra los indígenas. En Asunción promulgó las Ordenanzas de Alfaro en 1611, que buscaban reemplazar el sistema de servicios personales por un modelo más moderno y justo para los pueblos nativos. Sin embargo, estas medidas encontraron resistencia tanto entre los colonizadores como entre las propias comunidades indígenas, quienes veían en ellas una amenaza a su autonomía cultural y laboral.
Con el paso del tiempo, la situación de los indígenas sometidos a la encomienda empeoró debido a la escasez de mujeres españolas lo que llevó a la formación temprana de parejas mixtas. Esto favoreció un rápido crecimiento de una población mestiza que pobló las ciudades bajo la autoridad de los vecinos blancos, mientras que las comunidades indígenas disminuyeron su población debido a enfermedades traídas por los europeos y matanzas durante alzamientos.
Herencia del período
La herencia del período que abarcó desde la conquista hasta la fundación del Virreinato incluyó cambios significativos en el sistema colonial. A mediados del siglo XVII, las Ordenanzas de Alfaro promulgadas en 1610 intentaron regular las relaciones entre los indígenas y sus encomenderos, pero encontraron resistencia tanto por parte de los colonizadores como de las comunidades aborígenes. Estas medidas buscaban proteger a los nativos al prohibir la esclavitud, garantizar su libertad natural y permitirles trabajar por un salario mínimo durante un año máximo, aunque estas normativas fueron ampliamente ignoradas debido a la falta de cumplimiento efectivo.
La dinámica social también experimentó transformaciones profundas. Con el tiempo, la población indígena sometida a la encomienda disminuyó considerablemente debido a las epidemias traídas por los europeos y la matanza durante revueltas, lo que obligó a los colonizadores a buscar mano de obra adicional para mantener sus encomiendas. Esto llevó al crecimiento de una población mestiza, formada por parejas mixtas entre españoles e indígenas, que pobló las ciudades y se integró bajo la autoridad de los vecinos europeos más influyentes.
A pesar de estas transformaciones, el sistema colonial mantuvo su estructura básica hasta bien entrado el siglo XVIII. El control de las gobernaciones del Tucumán y del Río de la Plata por parte de la Corona española se fortaleció, aunque cada ciudad mantenía cierto grado de autonomía a través de sus respectivos cabildos.
Resumen
La conquista del territorio que hoy forma parte de Argentina comenzó en el siglo XVI desde diversas direcciones: noroeste, noreste, sudeste y oeste. Durante este período se fundaron quince ciudades con la intención de controlar un vasto territorio, pero también surgieron conflictos con las poblaciones indígenas que resistían la expansión española. A fines del siglo XVI, el ciclo de fundación de ciudades había cesado y el territorio estaba dividido en dos gobernaciones: Tucumán y Río de la Plata, junto con el Corregimiento de Cuyo dependiente de Chile. Estas áreas estaban bajo el mando político del Virreinato del Perú y judicialmente subordinadas a la Real Audiencia de Charcas.
Durante los casi ciento ochenta años que transcurrieron entre la conquista y la creación del Virreinato del Río de la Plata, se produjeron cambios significativos que configuraron las bases de lo que sería Argentina. La administración colonial fue caracterizada por la autonomía relativa de las gobernaciones y el Corregimiento de Cuyo, aunque existió un fuerte intercambio político e influencia mutua entre ellas. Sin embargo, este período estuvo marcado por la opresión indígena a través del sistema de encomienda y repartimiento, lo que generó condiciones desfavorables para los pueblos originarios. La visita de Francisco de Alfaro en 1610 introdujo medidas importantes para proteger a los indígenas, pero la estructura colonial persistió hasta el establecimiento del Virreinato del Río de la Plata.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo comenzó la colonización española en Argentina?
- La colonización española en Argentina comenzó desde cuatro direcciones principales: noroeste, noreste, sudeste y oeste.
- ¿Qué ciudades fueron fundadas durante este período de colonización?
- Durante el período de colonización se establecieron varias ciudades como Asunción, Buenos Aires, Córdoba, Londres y Santiago del Estero entre otras.
- ¿Cuál fue la estructura política que rige las gobernaciones durante este periodo?
- Las gobernaciones dependían políticamente del Virreinato del Perú y judicialmente de la Real Audiencia de Charcas.
- ¿Qué medidas tomó Francisco de Alfaro para proteger a los indígenas?
- Francisco de Alfaro promulgó las Ordenanzas en 1610, buscando regular abusos cometidos por españoles sobre indígenas y prohibir prácticas como la esclavitud.
- ¿Cuándo se fundó Londres y qué significado tuvo?
- Londres fue fundada en 1607, incrementando el número total de ciudades a quince y sirviendo como centro de poder bajo el sistema colonial español.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Gómez, I. (2025). Historia de la Argentina entre la Conquista y el Virreinato. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/historia-de-la-argentina-entre-la-conquista-y-el-virreinato/
Gómez, Irene. “Historia de la Argentina entre la Conquista y el Virreinato.” HISTORIA ARGENTINA, 2025, https://historiaargentina.org/historia-de-la-argentina-entre-la-conquista-y-el-virreinato/
Gómez, Irene. “Historia de la Argentina entre la Conquista y el Virreinato.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 25 de octubre de 2025. https://historiaargentina.org/historia-de-la-argentina-entre-la-conquista-y-el-virreinato/
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Links externos
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- Carta del licenciado Francisco Ceynos, oidor de la audiencia de México, al emperador." 22 de junio de 1532cervantesvirtual.com
- «Leyes Nuevas de Indias de 1542»historiadelnuevomundo.com
- «Organización eclesiástica»web.archive.org
- «Forasteros, originarios y propietarios en la quebrada de Humahuaca, Jujuy (siglos XVII y XVIII)»dialnet.unirioja.es
- «Los indígenas de Buenos Aires a comienzos del siglo XVIII : los reales pueblos de indios y la declinación de la encomienda»revistadeindias.revistas.csic.es
- Breve historia contemporánea del Perúarchive.org
- « " Ni dieron queja alguna contra su encomendero." Tributo, mita y trabajo indígena en los pueblos de indios de Jujuy. Contextos políticos y diferencias regionales. Siglo XVII»scielo.org.ar
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