Invasión portuguesa de 1811

La invasión portuguesa de 1811 fue un conjunto de operaciones militares emprendidas por fuerzas del sur del Brasil con el objetivo de auxiliar al virrey Francisco Javier de Elío, quien se encontraba sitiado en Montevideo por las Provincias Unidas del Río de la Plata. Comandadas por Diego de Souza, estas tropas portuguesas avanzaron a través de territorios que hoy forman parte de Uruguay y el noreste argentino, enfrentándose con milicias orientales lideradas por José Gervasio Artigas y luchando contra fuerzas irregulares dedicadas al saqueo. Esta campaña tuvo lugar entre julio de 1811 y septiembre de 1812, marcando un período crucial en la historia del Río de la Plata durante el proceso independentista latinoamericano, donde las dinámicas geopolíticas y los conflictos internacionales se entrelazaban con los movimientos revolucionarios locales.
Sitio de Montevideo
El sitio de Montevideo por fuerzas revolucionarias comenzó el 21 de mayo de 1811 después que José Artigas obtuvo una victoria en la Batalla de Las Piedras. Rondeau, con apoyo de gauchos orientales y tropas enviadas desde Buenos Aires, cercó a los sitiados. El virrey Francisco Javier de Elío, ante el peligro inminente de caer prisionero, solicitó ayuda militar portuguesa para desalojar al ejército revolucionario.
Las fuerzas portuguesas avanzaron hacia la Banda Oriental y llegaron a San Borja con una gran expedición que amenazaba levantar el sitio. Esta intervención forzó al nuevo gobierno de las Provincias Unidas, el Primer Triunvirato, a negociar un armisticio para evitar mayores conflictos.
El armisticio fue firmado el 20 de octubre de 1811 y obligaba a ambas partes a retirarse. Con esto, las tropas revolucionarias abandonaron la Banda Oriental y regresaron a Buenos Aires o se establecieron en Entre Ríos y el norte del actual Uruguay.
Ejército de Observación
Para prevenir focos revolucionarios en su territorio y estar preparados para intervenir en tierras españolas, el Gobierno portugués organizó el Ejército de Observación en la recientemente creada Capitanía de Río Grande de San Pedro. Este ejército fue puesto al mando del capitán general y gobernador Diego de Souza.
El núcleo principal del Ejército de Observación era la Legión de Voluntarios de San Pablo, que llegó a Río Grande do Sul a fines de 1808 procedente de São Paulo. La legión estaba compuesta por dos batallones de infantería con cuatro compañías cada uno, dos baterías de artillería montada y cuatro escuadrones de caballería ligera.
A principios de 1811, la Legión y fuerzas milicianas fueron concentradas en los campamentos de San Diego y San Sebastián. En julio del mismo año, Joaquim de Oliveira Álvares asumió el mando de la legión tras la muerte de Gonçalo Antônio da Fonseca e Sá.
Intervención portuguesa
Diego de Souza ordenó que todas las fuerzas bajo su mando se concentraran en la Guardia de San Sebastián, manteniendo solo una pequeña guarnición en San Borja para proteger las Misiones Orientales. Desde San Borja, el 24 de mayo de 1811, Souza llegó al campamento de San Diego y al día siguiente partió con las fuerzas del mariscal Curado hacia la Guardia de San Sebastián.
El virrey Francisco Javier de Elío solicitó ayuda militar portuguesa a través de su secretario Juan Bautista Esteller el 8 de mayo. Souza recibió este pedido mientras viajaba hacia San Sebastián y, con órdenes del rey de Portugal para auxiliar a las autoridades que reconocieran los derechos de Carlota Joaquina, envió una fuerza de 1000 hombres al mando del coronel Menna Barreto a San Borja. Esta acción fue notificada por el alcalde de Mandisoví, Pablo Areguatí, quien informó a Belgrano sobre la partida de un gran ejército desde San Borja hacia Montevideo en junio.
Las tropas portuguesas avanzaron rápidamente y amenazaban levantar el sitio de Montevideo. Esta intervención forzó al Primer Triunvirato, que asumió el poder el 23 de septiembre de 1811, a negociar un armisticio para evitar mayores conflictos. El armisticio fue firmado el 20 de octubre de ese año, estableciendo la retirada de las fuerzas revolucionarias y portuguesas y el levantamiento de los bloqueos en Buenos Aires y Montevideo.
Armisticio entre Buenos Aires y Montevideo
En Río de Janeiro, el cónsul británico en Brasil, Lord Strangford, inició sin éxito un proceso de mediación orientado a mantener el statu quo que dejara en suspenso la disputa entre los juntistas porteños y regentistas montevideanos. Las tropas portuguesas amenazaban levantar el sitio de Montevideo mientras las fuerzas revolucionarias sufrían derrotas, como la Batalla de Huaqui del 20 de junio, que perjudicó a Belgrano en el Alto Perú y al propio en el Paraguay. El control de los ríos por parte de la flota realista también dificultaba las operaciones revolucionarias.
Ante este panorama adverso, el Primer Triunvirato asumido el 23 de septiembre de 1811 decidió negociar un armisticio para evitar mayores conflictos. Lord Strangford condujo la negociación y se firmó el armisticio el 20 de octubre de ese año, obligando al cese de hostilidades con retiro de las fuerzas de Buenos Aires y Portugal, así como al levantamiento de los bloqueos en ambas ciudades. La Banda Oriental y las villas entrerrianas quedaron bajo control del virrey Francisco Javier de Elío.
El armisticio fue ratificado por el virrey el 21 de octubre y tres días después por el Triunvirato, estableciendo un acuerdo que sentaría las bases para futuras negociaciones.
Retirada patriota y Éxodo oriental
Cumpliendo lo pactado en el armisticio firmado el 20 de octubre de 1811, las tropas porteñas comenzaron a abandonar el sitio de Montevideo el 14 de octubre. El éxodo se aceleró y los soldados evacuaron la Banda Oriental durante diciembre de ese mismo año, regresando a Buenos Aires. Mientras tanto, otras fuerzas cruzaron el río Uruguay, estableciéndose en territorio de Entre Ríos.
Artigas y otros caudillos que reconocían la autoridad del Primer Triunvirato inicialmente no aceptaron las condiciones del armisticio pero también se retiraron. Cruzando el río Negro entre el 11 y el 13 de noviembre, fueron seguidos por gran parte de los habitantes locales, quienes no deseaban vivir bajo dominación realista o portuguesa. Este fenómeno colectivo es conocido como Éxodo oriental.
El 10 de diciembre de 1811, Artigas y sus seguidores cruzaron el río Uruguay, estableciéndose en San Antonio del Salto Chico (actual Concordia). En junio de 1812 se retiraron a las cercanías del Campamento del Ayuí. A pesar de esto, Artigas mantuvo algunas fuerzas estacionadas en la orilla oriental del río Uruguay.
El 3 de marzo de 1812, el capitán Bartolomé Laguardia informó al gobierno paraguayo sobre las milicias orientales dirigidas por Artigas.
Ataque portugués a los pueblos mesopotámicos
Para atender la defensa de las Misiones Orientales, Diego de Souza dejó al coronel Juan de Dios Menna Barreto con un destacamento de tropas en San Borja. Este destacamento fue organizado por Menna Barreto y enviado a ambos lados del río Uruguay para asegurar la zona. Las partidas mixtas que Menna Barreto formó estaban compuestas por veteranos, milicianos y voluntarios criollos y guaraníes.
Sin embargo, estas fuerzas no se limitaron al mero cumplimiento de sus objetivos militares. Se dedicaron a saquear pueblos y realizar actos de pillaje en la región mesopotámica. Estas partidas, aunque lideradas por oficiales portugueses, contaban con el apoyo de delincuentes locales que aprovecharon la situación para cometer robos y otros delitos.
Las acciones de estas fuerzas causaron un impacto significativo en las comunidades locales, provocando temor e insatisfacción entre los habitantes. El comportamiento de estas tropas portuguesas exacerbó aún más las tensiones existentes en la región, generando una sensación de inseguridad y malestar generalizado entre la población civil.
El 9 de junio de 1811, Pablo Areguatí, alcalde de Mandisoví, informó a Manuel Belgrano sobre el avance del gran ejército portugués hacia Montevideo. Este movimiento militar aceleró las negociaciones que culminaron con la firma del armisticio entre Buenos Aires y Montevideo en octubre de 1811.
Resistencia portuguesa a cumplir el armisticio
A pesar de haber firmado un armisticio el 20 de octubre de 1811, las tropas portuguesas no cumplieron con sus obligaciones acordadas. Este incumplimiento se manifestó cuando Diego de Souza rehusó retirarse según lo pactado y mantuvo a sus fuerzas en la región, desafiando los términos del acuerdo que exigía el levantamiento del sitio de Montevideo por parte de ambas partes.
Después de la firma del armisticio, las partidas mixtas bajo el mando de Juan de Dios Menna Barreto continuaron realizando saqueos y pillajes en pueblos ubicados a ambos lados del río Uruguay. Estas acciones no eran meramente militares, sino que también sirvieron para alentar la inestabilidad y desafiar las autoridades locales.
El 3 de marzo de 1812, un enviado paraguayo informó sobre la presencia de milicias orientales lideradas por Artigas en la región. Esto evidenció la persistente tensión entre las fuerzas revolucionarias y portuguesas, demostrando que el armisticio no logró establecer una paz duradera en la zona.
Fin del armisticio
Después de firmarse el armisticio en octubre de 1811, las condiciones establecidas no fueron rigurosamente cumplidas por ambas partes. Las tropas portuguesas, bajo el mando de Diego de Souza, mantuvieron sus posiciones cerca del río Uruguay y San Borja, desafiando así los términos acordados que exigían la retirada de las fuerzas de ambos bandos. Mientras tanto, Juan de Dios Menna Barreto continuó con su estrategia de enviar partidas mixtas a ambas orillas del río Uruguay para asegurar la zona y realizar saqueos en pueblos locales.
Las acciones militares de los portugueses no se limitaron al mero cumplimiento militar, sino que incluyeron una serie de incursiones y robos que desestabilizaron aún más a las poblaciones vecinas. Estas partidas, compuestas por veteranos, milicianos y voluntarios criollos y guaraníes, junto con delincuentes locales, se dedicaron a cometer actos de pillaje en la región mesopotámica, desafiando así el espíritu del armisticio recién firmado.
El 3 de marzo de 1812, un informe enviado al gobierno paraguayo por el capitán Bartolomé Laguardia detalló la situación incierta en la Banda Oriental y las acciones continuas de Menna Barreto, lo que evidenciaba la persistencia de tensiones y hostigamientos incluso después del armisticio.
Tratado Rademaker-Herrera
El 20 de octubre de 1811, el armisticio firmado entre Buenos Aires y Montevideo estableció cláusulas que buscaban un cese temporal de las hostilidades. Sin embargo, la firma del tratado Rademaker-Herrera se convirtió en una negociación crucial para regularizar la situación post-conflicto. Este acuerdo fue resultado directo de la necesidad de formalizar las condiciones establecidas por el armisticio y asegurar un marco legal para la retirada de tropas y el control territorial.
El 28 de octubre, los plenipotenciarios portugueses Francisco José Rademaker y Manuel Herrera firmaron este tratado en Montevideo. El documento regulaba las condiciones bajo las cuales ambas partes acordaban cesar sus operaciones militares y establecía un marco para la retirada de tropas revolucionarias y realistas, así como para el mantenimiento del orden público en la Banda Oriental y Entre Ríos.
Este tratado incluía disposiciones específicas sobre las zonas que quedarían bajo control portugués o español, asegurando cierto equilibrio entre las partes. A pesar de estas medidas, la implementación efectiva del acuerdo enfrentó dificultades debido a la persistente inestabilidad en la región y la falta de cumplimiento por parte de ambas facciones.
El 31 de octubre de 1811, el virrey Francisco Javier de Elío firmó el tratado Rademaker-Herrera, sentando las bases para una tregua formal entre los contendientes. Este acto marcó la conclusión oficial del conflicto y estableció un período de calma que permitió a ambas partes reorganizar sus fuerzas y negociar acuerdos más permanentes en el futuro.
Consecuencias territoriales
Las intervenciones portuguesas en 1811 tuvieron profundas consecuencias territoriales que alteraron el control sobre vastos espacios geográficos. La llegada y despliegue de fuerzas portuguesas bajo mando de Diego de Souza permitió a Portugal afianzar su presencia en la Banda Oriental, provocando un cambio significativo en la dinámica territorial entre Buenos Aires y Montevideo. Las partidas mixtas enviadas por Menna Barreto desde San Borja se dedicaron no solo a asegurar las Misiones Orientales, sino también a realizar saqueos y pillajes que desestabilizaron a comunidades locales en la región mesopotámica.
Este comportamiento de las tropas portuguesas contribuyó al éxodo masivo de pobladores orientales hacia el interior del territorio argentino. La retirada forzosa de las fuerzas revolucionarias y la inseguridad generada por los saqueos llevaron a que gran parte de la población civil abandonara sus hogares, desplazándose al otro lado del río Uruguay para evitar la dominación realista o portuguesa. Este fenómeno colectivo conocido como Éxodo oriental resultó en una significativa reducción de la densidad poblacional en las zonas afectadas y un cambio radical en el paisaje social y político de la región.
La firma del tratado Rademaker-Herrera, aunque intentaba regularizar la situación post-conflicto, no impidió que las fuerzas portuguesas mantuvieran su presencia cerca del río Uruguay. Este incumplimiento del armisticio resultó en un continuo estado de inestabilidad y desafío a las autoridades locales, lo cual reforzó la percepción de los habitantes locales sobre la falta de control efectivo por parte de Buenos Aires o Montevideo.
Resumen
La invasión portuguesa de 1811 se originó en la situación crítica del virrey Francisco Javier de Elío, quien era sitiado por fuerzas revolucionarias en Montevideo. Las acciones militares comenzaron como una respuesta a las amenazas de intervención que el virrey hizo para contener la insurrección oriental, y con el objetivo declarado de socorrer al virrey en su lucha contra los rebeldes del Río de la Plata. El gobernador Diego de Souza movilizó fuerzas portuguesas desde territorios que hoy forman parte del Uruguay y partes de Argentina, concentrando sus esfuerzos para asistir a las autoridades realistas en el virreinato del Río de la Plata.
Las consecuencias de esta intervención incluyeron un enfrentamiento directo con milicias orientales lideradas por José Gervasio Artigas y una serie de operaciones militares que afectaron a regiones como la Mesopotamia argentina y el sur brasileño. Aunque las fuerzas portuguesas intentaron socorrer al virrey, su intervención tuvo un impacto limitado debido a los esfuerzos revolucionarios en expansión. El legado de esta invasión incluyó cambios significativos en la dinámica política y militar del área, influyendo en las relaciones entre Portugal y sus territorios coloniales, así como con las provincias revolucionarias del Río de la Plata.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo comenzó la invasión portuguesa de 1811?
- La invasión comenzó en julio de 1811.
- ¿Quién comandaba las tropas portuguesas durante esta invasión?
- Las tropas estaban comandadas por Diego de Souza.
- ¿Qué evento desencadenó la intervención militar portuguesa en Montevideo?
- El sitio de Montevideo por fuerzas revolucionarias desencadenó la intervención.
- ¿Cuándo se firmó el armisticio entre Buenos Aires y Montevideo?
- Se firmó el 20 de octubre de 1811.
- ¿Qué tratado formalizó las condiciones del armisticio?
- El Tratado Rademaker-Herrera formalizó estas condiciones.
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Castellanos, L. (2025). Invasión portuguesa de 1811. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/invasion-portuguesa-de-1811/
Castellanos, Lidia. “Invasión portuguesa de 1811.” HISTORIA ARGENTINA, 2025, https://historiaargentina.org/invasion-portuguesa-de-1811/
Castellanos, Lidia. “Invasión portuguesa de 1811.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 19 de marzo de 2025. https://historiaargentina.org/invasion-portuguesa-de-1811/
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}Bibliografía
- historial | https://web.archive.org/web/*/http://www.decavalaria.com/deca/cavalaria/artigos/Quinto/pdf/05%20-%20a%20legiao%20de%20tropas%20ligeiras%20na%20campanha%20pacificadora%20do%20uruguai.pdf
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Links externos
- historialweb.archive.org
- FERREIRA, Fábio.revistatemalivre.com
- A CAMPANHA DO EXÉRCITO PACIFICADOR DA BANDA ORIENTAL 1811-12ahimtb.org.br
- Sinopsis Histórica de la Fortaleza de Santa Teresaweb.archive.org
- La Revolución se internacionaliza.territoriodigital.com
- El País.elpais.com.uy
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Publicado por historiaargentina.org el 19 de marzo de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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