Revolución Libertadora

La Revolución Libertadora fue una dictadura militar que depuso a Perón y estableció un régimen autoritario en Argentina.
Revolución Libertadora (Argentina)
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La Revolución Libertadora fue una dictadura cívico-militar que tomó el poder en Argentina tras un golpe de Estado contra el gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón en 1955. Instaurada por Eduardo Lonardi, quien gobernó brevemente hasta noviembre del mismo año, la dictadura continuó bajo el mando de Pedro Eugenio Aramburu hasta mayo de 1958.

Durante este período, los líderes revolucionarios clausuraron el Congreso Nacional y depusieron a miembros clave del Poder Judicial, estableciendo un gobierno autoritario que prohibió toda referencia al peronismo y reprimió la oposición. Esta dictadura, una de las seis intervenciones militares en Argentina entre 1930 y 1983, marcó el inicio de un ciclo prolongado de "desperonización" política y social que duraría casi dos décadas.

Antecedentes

La dictadura autodenominada Revolución Libertadora fue uno de los seis gobiernos militares que tomaron el poder en Argentina entre 1930 y 1983, dentro del ciclo golpe-elección. Este período comenzó con el derrocamiento del presidente Hipólito Yrigoyen mediante un Golpe de Estado en septiembre de 1930. Durante este ciclo, todos los gobiernos radicales y peronistas fueron depuestos por alzamientos militares.

El movimiento peronista emergió entre 1943 y 1945, caracterizado por su fuerte contenido social y énfasis en la justicia social. En octubre de 1945, el líder del movimiento, Juan Domingo Perón, fue detenido tras una movilización obrera masiva que lo llevó a ser liberado poco después.

En este contexto, intentos previos al derrocamiento de Perón incluyeron un fallido golpe en 1951 y un atentado terrorista en abril de 1953. Estos eventos reactivaron las conspiraciones contra el gobierno peronista, culminando con una acción militar en junio de 1955 que fracasó debido a la falta de coordinación entre los distintos grupos rebeldes.

El golpe de Estado

El 23 de septiembre de 1955, el contraalmirante Isaac Rojas y otros oficiales rebeldes proclamaron la Revolución Libertadora desde Río Santiago. Este movimiento contó con el apoyo de varios sectores militares, incluyendo a los generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, quienes tomaron la iniciativa para derrocar al gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón.

Lonardi asumió el poder como jefe provisional de la Revolución Libertadora, pero su liderazgo fue breve. El 13 de noviembre de ese mismo año, Aramburu llevó a cabo un golpe palaciego para removerlo del cargo y tomar las riendas del gobierno revolucionario. Bajo su administración, se implementaron medidas restrictivas contra el peronismo, incluyendo la prohibición del uso de términos como "peronismo" o "justicialista".

El 10 de junio de 1956, Aramburu ordenó públicamente el fusilamiento de militares y civiles involucrados en un levantamiento contra su gobierno. Este episodio ha dado lugar a que los peronistas lo hayan bautizado como la "Revolución Fusiladora".

Primeros levantamientos de resistencia

Durante el gobierno provisional de Eduardo Lonardi, surgieron varios intentos de oposición y levantamiento militar contra su administración. El 23 de septiembre de 1955, apenas un mes después del golpe que depuso a Perón, comenzaron a manifestarse signos de descontento entre los sectores militares leales al líder derrocado. Estas disidencias se materializaron en acciones directas como el intento de alzamiento naval dirigido por Samuel Toranzo Calderón, quien buscaba provocar un golpe más amplio que incluyera a otros cuerpos armados.

El 16 de junio de 1955, la Marina lanzó una operación militar en Buenos Aires con el objetivo de derribar al gobierno provisional. Sin embargo, esta acción se vio frustrada por falta de apoyo y coordinación con otras fuerzas militares clave, lo que impidió su éxito. A pesar del fracaso inicial, los levantamientos continuaron presionando a Lonardi hasta que Aramburu finalmente tomó el poder mediante un golpe palaciego en noviembre del mismo año.

El 13 de noviembre de 1955, Pedro Eugenio Aramburu llevó a cabo con éxito su golpe palaciego contra Lonardi. Este hecho marcó la consolidación del gobierno revolucionario y sentó las bases para una serie de medidas restrictivas hacia el peronismo en los años siguientes.

Dictadura de Eduardo Lonardi

Eduardo Lonardi asumió el poder como jefe provisional de la Revolución Libertadora el 23 de septiembre de 1955. Durante su breve mandato, Lonardi instauró un gobierno con ideología nacionalista católica, en oposición al peronismo y a las políticas sociales implementadas por Perón. Su administración clausuró el Congreso Nacional, depuso a los miembros de la Corte Suprema y tomó control sobre territorios nacionales, provincias, municipios y universidades.

Poco después del inicio de su gobierno, Lonardi enfrentó desafíos internos que debilitaron su posición. Surgieron signos de disidencia entre sectores militares leales al presidente derrocado Perón, lo cual generó tensión dentro de las fuerzas armadas y dificultades para consolidar el control sobre todo el país.

El 13 de noviembre de ese mismo año, Lonardi fue derrocado por Pedro Eugenio Aramburu en un golpe palaciego. Este suceso marcó el inicio del gobierno revolucionario de Aramburu y sentó las bases para una serie de medidas restrictivas contra los seguidores del peronismo.

Dictadura de Pedro Eugenio Aramburu

Pedro Eugenio Aramburu asumió el poder el 13 de noviembre de 1955, después de derribar a Eduardo Lonardi en un golpe palaciego. Durante su dictadura, Aramburu implementó severas medidas contra los seguidores del peronismo, prohibiendo el uso de términos como "peronismo" o "justicialista". Estableció una Junta Consultiva Nacional compuesta por representantes de diversos partidos políticos para asesorar al poder ejecutivo. Su gobierno clausuró el Congreso y tomó control sobre territorios nacionales, provincias, municipios y universidades.

Aramburu ordenó personalmente la ejecución de 16 militares y 13 civiles como represalia por un levantamiento liderado por el general Juan José Valle. Este hecho ha llevado a los peronistas a referirse a su gobierno como "Revolución Fusiladora". Dos años después, en mayo de 1958, Aramburu organizó elecciones presidenciales condicionadas que llevaron al poder a Arturo Frondizi, marcando el fin del período bajo su administración.

Política externa

Durante el gobierno provisional de Eduardo Lonardi, la política exterior argentina experimentó una marcada orientación hacia posiciones más conservadoras y nacionalistas. Este cambio reflejaba una ruptura con las políticas internacionales del gobierno peronista, que se caracterizaban por un fuerte énfasis en la soberanía y el socialismo nacional. Lonardi promovió una alineación más cercana a los intereses de Estados Unidos y Europa Occidental, desviándose así de la tendencia pro-soviética que había marcado parte de las relaciones internacionales bajo Perón.

A su llegada al poder, Pedro Eugenio Aramburu continuó con esta línea política exterior iniciada por Lonardi. Sin embargo, el gobierno revolucionario también se vio obligado a gestionar la crisis internacional causada por la prohibición del peronismo y las medidas restrictivas contra los seguidores de Perón. Estas políticas internas tuvieron un impacto significativo en las relaciones bilaterales con países latinoamericanos que mantenían fuertes vínculos con el movimiento justicialista, generando tensiones diplomáticas.

En 1956, Aramburu firmó acuerdos de cooperación militar y económica con Estados Unidos, fortaleciendo la alianza con Occidente y desafiando las posturas anteriores que habían favorecido una mayor autonomía en política exterior. Este cambio marcó un punto de inflexión en la orientación estratégica de Argentina durante el periodo revolucionario, sentando las bases para futuras alineaciones geopolíticas con potencias occidentales.

El 20 de junio de 1956, Aramburu firmó una serie de acuerdos con Estados Unidos que incluían la creación de un comité binacional para el intercambio científico y tecnológico. Estos convenios representaron un giro importante en las relaciones internacionales, alineando a Argentina más estrechamente con los intereses estratégicos de Estados Unidos durante la Guerra Fría.

Política interna

Durante el gobierno provisional de Eduardo Lonardi, las políticas internas estuvieron marcadas por una clara orientación hacia un nacionalismo católico que buscaba desafiar al peronismo y sus políticas sociales. Lonardi suprimió la autonomía del poder judicial y tomó control sobre universidades y otros organismos públicos. Sin embargo, su liderazgo fue breve debido a la creciente oposición interna y externa.

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Aramburu asumió el mando en noviembre de 1955 y endureció las medidas contra los seguidores del peronismo. Entre sus acciones más significativas estuvo la prohibición oficial del uso de términos como "peronismo" o "justicialista", así como la represión a cualquier expresión pública que simbolizara lealtad hacia el gobierno derrocado. Su administración también ordenó personalmente el fusilamiento de varios militares y civiles después del levantamiento liderado por Juan José Valle, un hecho que ha marcado su presidencia como controvertido en la historia argentina.

Aramburu estableció una Junta Consultiva Nacional para asesorar al poder ejecutivo, pero mantuvo el control sobre todos los aspectos de gobierno hasta mayo de 1958. Durante este período, se organizaron elecciones condicionadas que llevaron a la implementación de un nuevo gobierno encabezado por Arturo Frondizi, marcando así el inicio del ciclo político posterior a Revolución Libertadora.

Fuerzas Armadas

Durante el gobierno provisional de Eduardo Lonardi, las Fuerzas Armadas argentinas experimentaron divisiones significativas. Mientras algunos sectores militares apoyaban al régimen revolucionario, otros mantenían lealtad al presidente derrocado Juan Domingo Perón. Estas disidencias internas se manifestaron en varios intentos de levantamiento militar contra Lonardi y su gobierno. Entre ellos destacó el alzamiento naval del 16 de junio de 1955, liderado por Samuel Toranzo Calderón, que buscaba desencadenar un golpe más amplio con la participación del Ejército y la Marina en Puerto Belgrano. A pesar de contar inicialmente con el apoyo de ciertos elementos civiles, este alzamiento fracasó debido a una falta de coordinación entre las diferentes ramas militares implicadas.

El 23 de septiembre de 1955, apenas un mes después del golpe que depuso a Perón, Isaac Rojas y otros oficiales rebeldes proclamaron la Revolución Libertadora desde Río Santiago. Este movimiento contó con el apoyo de varios sectores militares, incluyendo a los generales Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu. Sin embargo, las divisiones dentro del ejército persistieron durante este período, lo que dificultó la consolidación del control sobre todo el país por parte del gobierno revolucionario.

El 13 de noviembre de ese mismo año, Aramburu llevó a cabo un golpe palaciego para remover a Lonardi y asumir las riendas del gobierno revolucionario. Bajo su administración, se implementaron medidas restrictivas contra el peronismo, incluyendo la prohibición del uso de términos como "peronismo" o "justicialista". Estas acciones reflejaban una intensificación de la represión militar hacia los seguidores del líder derrocado y sentaron las bases para un enfrentamiento prolongado entre el régimen revolucionario y los partidarios de Perón.

La Revolución Libertadora y la oposición peronismo-antiperonismo

Durante el gobierno provisional de Eduardo Lonardi, surgieron rápidas tensiones entre los sectores militares leales al presidente derrocado Juan Domingo Perón y aquellos que apoyaban a la Revolución Libertadora. Estos conflictos internos debilitaron la posición de Lonardi y propiciaron su posterior remoción por Pedro Eugenio Aramburu, quien asumió el poder en noviembre de 1955 con un fuerte discurso antiperonista.

Bajo la administración de Aramburu, se implementaron severas medidas para reprimir al movimiento peronista, incluyendo la prohibición del uso de términos como "peronismo" o "justicialista", lo cual marcó el inicio de un proceso prolongado de "desperonización". Este periodo estuvo caracterizado por una intensa polarización política entre los seguidores y detractores de Perón, que se manifestó a través de acciones militares y civiles.

El 16 de junio de 1955, un alzamiento naval liderado por Samuel Toranzo Calderón intentó desencadenar un golpe más amplio con la participación del Ejército y la Marina en Puerto Belgrano. Aunque inicialmente contaba con el apoyo de ciertos elementos civiles, este levantamiento fracasó debido a una falta de coordinación entre las diferentes ramas militares implicadas. Este intento fallido reflejó la profundidad de la división dentro del ejército y la creciente oposición al gobierno revolucionario.

El 13 de noviembre de ese mismo año, Pedro Eugenio Aramburu derrocó a Eduardo Lonardi en un golpe palaciego. Bajo su mandato, el gobierno revolucionario ordenó el fusilamiento de varios militares y civiles después del levantamiento encabezado por Juan José Valle, un hecho que los peronistas han denominado desde entonces la "Revolución Fusiladora". Este episodio marcó una escalada en la represión contra los seguidores del peronismo y sentó las bases para el prolongado conflicto político durante dos décadas.

Destrucción de obras de arte

Durante el gobierno provisional de Eduardo Lonardi, surgieron informes sobre la destrucción de varias obras de arte que simbolizaban o estaban asociadas con el movimiento peronista. Estas acciones tuvieron lugar en una atmósfera de hostilidad hacia las expresiones culturales y políticas del gobierno derrocado. Entre ellas se destacó la demolición de monumentos, esculturas y murales que honraban figuras clave del justicialismo o promovían sus ideologías. La iniciativa para borrar estas representaciones públicas vino tanto de órdenes directas del régimen revolucionario como de movimientos espontáneos entre sectores antiperonistas.

A medida que Pedro Eugenio Aramburu asumió el poder, la política de desmantelamiento de símbolos peronistas se intensificó. Su gobierno implementó medidas para asegurar que las obras de arte y monumentos asociados con Perón fueran eliminadas o alteradas. Esto incluía la demolición de edificios gubernamentales decorados con pinturas alusivas al movimiento, así como la remoción de placas conmemorativas y estatuas en espacios públicos. Estas acciones se llevaron a cabo para deslegitimar el legado político del gobierno derrocado y romper su conexión simbólica con la población.

Una de las manifestaciones más notables de esta campaña fue la demolición del monumento erigido en memoria de Eva Perón, ubicado cerca del edificio sindical que llevaba su nombre. Este acto simbolizó el inicio de una larga serie de acciones para erradicar cualquier vestigio cultural asociado con el movimiento peronista, marcando así un punto de inflexión significativo en la política cultural y social impuesta por los nuevos gobernantes revolucionarios.

Homenajes y resarcimiento a víctimas de la dictadura

Durante el gobierno provisional de Pedro Eugenio Aramburu, las medidas tomadas contra los seguidores del peronismo tuvieron un impacto significativo en la sociedad argentina. Años después, cuando se restableció cierto grado de democracia y se comenzaron a examinar los abusos cometidos durante ese período, surgieron iniciativas para honrar a las víctimas de la Revolución Libertadora. En el contexto de una mayor conciencia sobre los derechos humanos, se impulsaron proyectos legislativos orientados a reparar económicamente y simbólicamente a aquellos que sufrieron persecución política durante la dictadura.

Estas acciones incluyeron la creación de comisiones oficiales para investigar las violaciones de derechos humanos ocurridas entre 1955 y 1958, así como programas específicos destinados a indemnizar a los familiares de aquellos que fueron detenidos o desaparecieron durante este período. La implementación de estas políticas representó un paso importante hacia la reconciliación nacional y el reconocimiento del sufrimiento colectivo experimentado bajo las reglas impuestas por Aramburu.

En 1983, con la vuelta a la democracia plena en Argentina, se iniciaron esfuerzos para reparar a las víctimas de la Revolución Libertadora. Entre estas acciones destacó el establecimiento de un fondo especial para indemnizar a los familiares de aquellos que habían sido detenidos o desaparecidos durante esta etapa. Asimismo, se promovieron iniciativas legislativas encaminadas a reconocer oficialmente la existencia de violaciones sistemáticas de derechos humanos y a establecer mecanismos para investigarlas. Estas medidas no solo incluyeron compensaciones económicas sino también acciones simbólicas como la conmemoración anual del día en que se produjo el golpe de Estado contra Perón, recordando así las luchas por la democracia y justicia social.

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En 2017, Argentina estableció un día nacional para honrar a las víctimas de la Revolución Libertadora y sus posteriores dictaduras. Este reconocimiento oficial incluyó la creación de monumentos en varias ciudades del país y la publicación de libros con testimonios de sobrevivientes. Estas iniciativas fueron impulsadas por organizaciones civiles que trabajaron durante décadas para asegurar que las atrocidades cometidas bajo estas administraciones no quedarían en el olvido, sentando un precedente importante para futuras demandas de justicia y memoria histórica.

Final

Aramburu asumió el poder formalmente el 13 de noviembre de 1955, tras derribar a Lonardi. Su gobierno implementó severas medidas contra los seguidores del peronismo, incluyendo la prohibición del uso de términos como "peronismo" o "justicialista". Aramburu estableció una Junta Consultiva Nacional compuesta por representantes de diversos partidos políticos para asesorar al poder ejecutivo. Durante su mandato, el país experimentó tensiones políticas y sociales intensas debido a la polarización entre seguidores y detractores del movimiento peronista.

Dos años después, en 1958, Aramburu organizó elecciones presidenciales condicionadas que dieron como resultado la implementación de un gobierno encabezado por Arturo Frondizi. Este nuevo régimen marcó el fin formal de la Revolución Libertadora y sentó las bases para una nueva etapa política en Argentina.

El 1 de mayo de 1958, con la asunción de Frondizi como presidente, la dictadura revolucionaria llegó a su término. Este cambio político significó la transición hacia un gobierno civil que, aunque resultante de elecciones condicionadas, marcaba el inicio de una nueva fase en la historia política del país, caracterizada por la gradual reapertura democrática y el desmantelamiento formal del régimen militar instaurado por Aramburu.

El secuestro y fusilamiento de Aramburu

Pedro Eugenio Aramburu, quien gobernó después del derrocamiento de Eduardo Lonardi el 13 de noviembre de 1955, enfrentó una serie de desafíos significativos durante su dictadura. Entre ellos destacó la resistencia peronista, que se manifestó en varios intentos de levantamiento militar y acciones clandestinas contra el régimen revolucionario. El 28 de junio de 1956, Aramburu fue secuestrado por un grupo de militares leales al presidente derrocado Juan Domingo Perón. Este incidente tuvo lugar en la ciudad de La Plata y estuvo relacionado con el levantamiento encabezado por el general Juan José Valle.

Aramburu permaneció cautivo durante varios días antes de ser trasladado a un lugar desconocido, donde fue sometido a interrogatorios y torturas. El gobierno revolucionario reaccionó rápidamente al secuestro del jefe militar, desplegando una operación para localizarlo y liberarlo. Finalmente, Aramburu fue encontrado y rescatado por fuerzas leales a su régimen.

Sin embargo, poco después de este incidente, Aramburu ordenó el fusilamiento de varios militares y civiles involucrados en la rebelión liderada por Valle. Este acto, conocido como la Revolución Libertadora, generó un fuerte rechazo entre los seguidores del peronismo y contribuyó a intensificar aún más la polarización política que ya existía durante su mandato.

Resumen

La Revolución Libertadora se originó como una reacción a las políticas y al liderazgo del presidente Juan Domingo Perón. Este movimiento cívico-militar, que tuvo lugar en 1955, buscaba desafiar la influencia creciente del peronismo y sus ideologías socialistas y nacionalistas. Los líderes de la Revolución Libertadora argumentaban que el gobierno de Perón suprimía las libertades democráticas y promovía un estado autoritario. A través de este levantamiento, los opositores al régimen de Perón pretendían restablecer una gobernanza más conservadora y nacionalista católica, en contraposición a la ideología peronista.

Las consecuencias de la Revolución Libertadora incluyeron cambios significativos en el orden político y legal del país. El gobierno que surgió tras este golpe prohibió expresamente cualquier mención al movimiento justicialista o al nombre de Perón, implementando una serie de medidas para desmantelar su influencia política. Durante la dictadura, se llevó a cabo un proceso de "desperonización" que incluyó la clausura del Congreso Nacional y la intervención en universidades y otras instituciones públicas.

Asimismo, el fusilamiento de militares y civiles implicados en levantamientos contra la dictadura marcó una escalada represiva. A pesar de estas medidas, las elecciones presidenciales condicionadas que se organizaron dos años después resultaron en un gobierno encabezado por Arturo Frondizi, lo cual puso fin a la Revolución Libertadora y sentó las bases para futuros conflictos políticos.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Cuándo comenzó la Revolución Libertadora en Argentina?
La Revolución Libertadora comenzó el 23 de septiembre de 1955.
¿Quién lideró inicialmente la Revolución Libertadora?
Eduardo Lonardi asumió inicialmente como jefe provisional de la Revolución Libertadora.
¿Cuándo fue derrocado Eduardo Lonardi y quién lo reemplazó?
Lonardi fue derrocado por Pedro Eugenio Aramburu el 13 de noviembre de 1955.
¿Qué medidas tomó Aramburu contra los seguidores del peronismo?
Aramburu prohibió el uso de términos como 'peronismo' o 'justicialista' y ordenó la ejecución de militares y civiles después de un levantamiento.
¿Cuándo terminó la dictadura de Aramburu?
La dictadura de Aramburu finalizó en mayo de 1958 con elecciones presidenciales que llevaron a Arturo Frondizi al poder.

Redacción del artículo

Citar este artículo

Velasco, E. (2026). Revolución Libertadora. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/revolucion-libertadora-argentina/

Velasco, Eugenia. “Revolución Libertadora.” HISTORIA ARGENTINA, 2026, https://historiaargentina.org/revolucion-libertadora-argentina/

Velasco, Eugenia. “Revolución Libertadora.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 05 de abril de 2026. https://historiaargentina.org/revolucion-libertadora-argentina/

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Bibliografía

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Publicado por historiaargentina.org el 5 de abril de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Eugenia Velasco

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