Batalla de Caseros
05/02/2026 · Actualizado: 19/08/2026

La Batalla de Caseros, denominada también en la historiografía como Batalla de Monte Caseros y registrada en el Imperio del Brasil bajo el nombre de Batalla de los Santos Lugares, consistió en un trascendental enfrentamiento bélico desplegado el 3 de febrero de 1852. En dicha contienda, el ejército de la Confederación Argentina, comandado directamente por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires y encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, el general Juan Manuel de Rosas, resultó derrotado por las fuerzas multinacionales del Ejército Grande. Este último conglomerado militar se encontraba conducido por el gobernador de la Provincia de Entre Ríos, el general Justo José de Urquiza, quien se había rebelado contra el liderazgo de Juan Manuel de Rosas en mayo de 1851. La resolución de la batalla provocó la renuncia inmediata del mandatario bonaerense y su subsecuente exilio en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.
La importancia historiográfica de este acontecimiento radica en que puso fin al prolongado ciclo de dominio político de Juan Manuel de Rosas e inició el proceso formal de organización constitucional en el país. Tras décadas de fragmentación institucional y guerras civiles, la victoria del Ejército Grande permitió articular a las distintas provincias argentinas para la fijación de las bases de un gobierno centralizado. Asimismo, el choque de Caseros representó la culminación de un complejo juego de alianzas regionales e internacionales en la cuenca del Río de la Plata, en el que se entrelazaron las disputas de los partidos políticos locales con las intervenciones del Imperio del Brasil y las potencias europeas.
- Contexto histórico y antecedentes en la Confederación Argentina
- El sitio de Montevideo y la reconfiguración diplomática
- El Pronunciamiento de Urquiza y la alianza internacional
- La campaña militar en el Uruguay
- Avance del Ejército Grande y caída de Santa Fe
- Desarrollo del combate en la estancia de Caseros
- Secuelas políticas, saqueos y reordenamiento institucional
- Resumen
Contexto histórico y antecedentes en la Confederación Argentina
Desde el año 1814, el territorio de la Argentina se vio sacudido por una continuidad de guerras civiles que enfrentaron a los defensores del federalismo con las posturas centralistas, usualmente vinculadas a los sectores gubernamentales de la ciudad de Buenos Aires. Este estado de beligerancia permanente privó al espacio nacional de una estructura de gobierno central desde 1820. A partir de 1831, el ordenamiento institucional quedó supeditado al esquema de la Confederación Argentina, una liga flexible de estados provinciales articulada mediante pactos e instrumentos interprovinciales. Desde 1835, el control político efectivo del país recayó en el gobernador bonaerense, Juan Manuel de Rosas, a quien se le confirió la suma del poder público, mientras la Legislatura de Buenos Aires ejercía un papel moderador escasamente perceptible.
Entre 1839 y 1840, las luchas internas alcanzaron una dimensión inédita al extenderse a la totalidad de las provincias y generar miles de víctimas. Pese a la gravedad del conflicto, Juan Manuel de Rosas logró doblegar a las facciones opositoras y afianzar su hegemonía. Incursiones posteriores en el interior impulsadas por el líder Ángel Vicente Peñaloza y las prolongadas rebeliones promovidas por la Provincia de Corrientes lograron comprometer a los territorios de la Provincia de Santa Fe y la Provincia de Entre Ríos, pero fueron sofocadas hacia 1847, inaugurando una etapa de relativa estabilidad en la Confederación Argentina.
El sitio de Montevideo y la reconfiguración diplomática
En el plano internacional de la región del Río de la Plata, la ciudad de Montevideo permanecía sitiada desde 1844 por las tropas del general Manuel Oribe, quien dominaba la casi totalidad del territorio uruguayo y reclamaba la presidencia legal de la República Oriental del Uruguay. Manuel Oribe disponía de auxilio militar y pertrechos brindados por Juan Manuel de Rosas, incluyendo contingentes de las fuerzas armadas argentinas en las operaciones del sitio. La resistencia de los defensores montevideanos fue posibilitada por el bloqueo naval que Gran Bretaña y Francia mantuvieron sobre el Río de la Plata, lo que impedía el libre desplazamiento de las unidades navales rosistas.
Esta situación de estancamiento comenzó a destrabarse hacia fines de la década de 1840. Al constatarse la neutralización de los focos opositores a Juan Manuel de Rosas en el interior argentino, las autoridades británicas dudaron de la efectividad de mantener la presión militar. Dado el fluido intercambio comercial existente, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda suscribió en noviembre de 1848 el Tratado Arana-Southern, disponiendo el levantamiento unilateral del bloqueo. Posteriormente, el mandatario francés Napoleón III ordenó la firma del Tratado Arana-Leprédour en enero de 1850, formalizando una medida similar. Con estos acuerdos, la ciudad de Montevideo quedó aislada, circunstancia que Juan Manuel de Rosas aprovechó para intensificar la presión mediante la prohibición total del comercio con dicho puerto.
El Pronunciamiento de Urquiza y la alianza internacional
La interrupción del tráfico mercantil con Montevideo perjudicó directamente los intereses económicos de la Provincia de Entre Ríos y de su propio gobernador, el general Justo José de Urquiza. A la par de sus pérdidas materiales, Justo José de Urquiza juzgaba indispensable iniciar un proceso de renovación política y sanción constitucional, habiendo recibido diversas propuestas de alianza por parte de sectores del Partido Unitario exiliados. Simultáneamente, el Imperio del Brasil percibió que la eventual caída de Montevideo bajo el dominio de un aliado de Juan Manuel de Rosas amenazaba su influencia comercial y estratégica en la cuenca platense. Ante el clima de hostilidad con las autoridades imperiales, Juan Manuel de Rosas procedió a nombrar a Justo José de Urquiza al frente de un Ejército de Observación destinado a operar frente a una posible contienda con Brasil.
Sin embargo, el gobernador entrerriano utilizó dichas fuerzas para estructurar su plan político. Interpretando que la preparación militar constituía una maniobra de Juan Manuel de Rosas para dilatar la organización constitucional, Justo José de Urquiza entabló negociaciones secretas con representantes del gobierno de Montevideo y del Imperio del Brasil. Tras consolidar su alianza con el gobernador de la Provincia de Corrientes, Benjamín Virasoro —proceso que incluyó la captura y ejecución del presidente del congreso provincial correntino—, ambos líderes priorizaron la apertura de la navegación fluvial y el reclamo de participaciones sobre la Aduana de Buenos Aires. Para garantizar el financiamiento de la campaña, Justo José de Urquiza obtuvo los recursos financieros requeridos mediante gestiones del Barón de Mauá, destacado banquero brasileño respaldado por el propio emperador Pedro II.
El 1 de mayo de 1851, desde la localidad de Concepción del Uruguay, se formalizó el denominado Pronunciamiento de Urquiza. La Legislatura de Entre Ríos aceptó las reiteradas renuncias presentadas por Juan Manuel de Rosas a la conducción de la Confederación Argentina, reasumiendo la provincia el manejo directo de su política exterior y sus atribuciones bélicas. Asimismo, se sustituyó el lema oficialista en la documentación pública por la consigna favor de la organización nacional. Días más tarde, la Provincia de Corrientes sancionó disposiciones análogas, permitiendo a Justo José de Urquiza movilizar una fuerza montada de más de diez mil jinetes entrerrianos. Mientras la prensa de Buenos Aires y los gobernadores de las demás provincias condenaron la acción calificando al líder entrerriano de traidor y nombrando a Juan Manuel de Rosas como Jefe Supremo de la Nación, ninguna de las administraciones provinciales envió tropas para contener la sublevación. Por su parte, el gobernador bonaerense reaccionó de manera burocrática y expectante ante el avance de los acontecimientos.
La campaña militar en el Uruguay
A finales de mayo de 1851, se formalizó un pacto tripartito entre la Provincia de Entre Ríos, el gobierno asentado en Montevideo y el Imperio del Brasil. El tratado contemplaba la expulsión de las fuerzas del general Manuel Oribe del territorio uruguayo, la convocatoria a elecciones generales en dicho país y el compromiso de auxilio mutuo en caso de que Juan Manuel de Rosas declarara la guerra a cualquiera de los firmantes. Adicionalmente, el documento estipulaba la cesión de la región de las Misiones a la soberanía brasileña y planteaba la posibilidad de constituir un nuevo estado con las provincias del litoral fluvial.
En julio de 1851, Justo José de Urquiza al frente de más de seis mil hombres integrados por contingentes entrerrianos y tropas correntinas comandadas por José Antonio Virasoro, penetró en la República Oriental del Uruguay. A las fuerzas expedicionarias se sumaron efectivos conducidos por el general Eugenio Garzón, provocando la deserción masiva de contingentes del bando de Manuel Oribe. Paralelamente, tropas del ejército brasileño traspasaron la frontera norte del territorio oriental, hecho que motivó a Juan Manuel de Rosas a declarar la guerra al Imperio del Brasil.
La contienda en suelo uruguayo se resolvió de forma pacífica al quedar las unidades de Manuel Oribe desprovistas de auxilio efectivo. El 8 de octubre de 1851 se celebró un pacto que dispuso el levantamiento del sitio de Montevideo y la renuncia de Manuel Oribe sin que se produjeran enfrentamientos armados. El gobierno uruguayo debió ser asumido por Eugenio Garzón, pero su repentino fallecimiento derivó en la designación de Juan Francisco Giró. Como contrapartida por la intervención, el Imperio del Brasil impuso la firma de acuerdos diplomáticos mediante los cuales la República Oriental del Uruguay cedió una franja territorial septentrional ocupada por hacendados brasileños y otorgó al imperio el derecho de intervención en la política interna uruguaya en calidad de garante institucional.
Tras la capitulación de las fuerzas sitiadoras, Justo José de Urquiza permitió la repatriación de los jefes militares porteños, pero dispuso la incorporación forzosa de la tropa al servicio del constituido Ejército Grande, colocándola bajo las órdenes de oficiales del Partido Unitario. Esta gran masa armada quedó compuesta por cerca de veintisiete mil combatientes, integrados por contingentes argentinos, unidades regulares brasileñas y efectivos uruguayos, al tiempo que una reserva de diez mil hombres permaneció estacionada en Colonia del Sacramento bajo la denominación de Ejército Chico. En ese mismo período, el ejército de Juan Manuel de Rosas contabilizaba aproximadamente veinticinco mil soldados.
Avance del Ejército Grande y caída de Santa Fe
De regreso en la Provincia de Entre Ríos a finales de octubre de 1851, Justo José de Urquiza constató la retirada previa del coronel Hilario Lagos, quien había abandonado la provincia con las tropas fieles al gobierno de Buenos Aires. En noviembre, los gobiernos de la Provincia de Entre Ríos, la Provincia de Corrientes, la República Oriental del Uruguay y el Imperio del Brasil formalizaron la declaración de guerra contra Juan Manuel de Rosas. El imperio otorgó un crédito de cien mil patacones —asumido como deuda nacional argentina—, dos mil espadas y suministro de pertrechos, sumado al envío de cuatro mil efectivos mandados por el general Manuel Marques de Sousa y la disponibilidad de doce mil reservistas en la costa oriental.
Las fuerzas provinciales se concentraron en el campamento del Calá y marcharon hacia el puerto de Punta Gorda en Diamante. Entre la víspera de la Navidad de 1851 y el 6 de enero de 1852, el Ejército Grande ejecutó el cruce del Río Paraná. El transporte de la infantería y la artillería se realizó mediante la flota de guerra del Imperio del Brasil, mientras los escuadrones de caballería atravesaron el curso fluvial a nado. El desembarco se efectuó en la localidad de Coronda.
Ante la inminencia del avance enemigo, el gobernador de la Provincia de Santa Fe, Pascual Echagüe, replegó sus tropas con la intención de unirse al general Ángel Pacheco, quien comandaba una división estacionada en San Nicolás de los Arroyos. Sin embargo, la sublevación de los efectivos santafesinos facilitó la toma pacífica de la provincia; Justo José de Urquiza promovió la asunción de Domingo Crespo como nuevo gobernador, mientras el general Juan Pablo López asumió el mando de las fuerzas locales incorporadas al Ejército Grande. Asimismo, las tropas que obedecían al general Lucio Norberto Mansilla en Rosario se plegaron al bando aliador, obligando a Pascual Echagüe, Ángel Pacheco y Lucio Norberto Mansilla a retirarse en dirección al sur.
Durante el despliegue del Ejército Grande hacia territorio bonaerense, se registró un grave episodio de insubordinación cuando un regimiento completo integrado por antiguos soldados porteños se sublevó, ajusticiando a su comandante, el coronel unitario Pedro León Aquino, y a la totalidad de su oficialidad para pasarse a las filas rosistas. En la capital, Juan Manuel de Rosas nombró comandante en jefe a Ángel Pacheco, pero comenzó a impartir órdenes paralelas a Hilario Lagos. Ante la interferencia en las cadenas de mando y alegando problemas de salud, Ángel Pacheco dimitió a su cargo y se retiró a su propiedad particular. Juan Manuel de Rosas asumió el mando directo de las tropas desde su campamento en Santos Lugares, omitiendo la preparación de defensas en la capital o la elección de un terreno estratégico. El 29 de enero de 1852, una avanzada defensiva de seis mil jinetes al mando de Hilario Lagos fue derrotada por unidades de caballería del Ejército Grande lideradas por los generales Juan Pablo López y Miguel Gerónimo Galarza en los Campos de Álvarez.
Desarrollo del combate en la estancia de Caseros
En la mañana del 3 de febrero de 1852, las fuerzas de la Confederación Argentina se desplegaron en los terrenos de la estancia de la familia Caseros —sitio donde posteriormente se emplazaría el Colegio Militar de la Nación— contando con una dotación de diez mil infantes, doce mil hombres de caballería y sesenta piezas de artillería. Acompañaban a Juan Manuel de Rosas oficiales como Jerónimo Costa, Hilario Lagos y Martiniano Chilavert, un antiguo militar unitario que había decidido incorporarse al ejército rosista para no combatir junto a tropas extranjeras. Por su parte, el Ejército Grande presentó en el campo de batalla al menos veinticuatro mil hombres, incluyendo tres mil quinientos soldados del Imperio del Brasil, mil quinientos efectivos de la República Oriental del Uruguay y contingentes conducidos por figuras del ámbito político argentino como Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento.
Previo al choque de las líneas, Justo José de Urquiza dirigió una proclama a sus tropas instándolas a combatir por la libertad y la gloria. El enfrentamiento se extendió por un lapso de seis horas, iniciándose alrededor de las nueve de la mañana y concluyendo cerca de las tres de la tarde. A pesar del número de combatientes involucrados, la cifra total de bajas resultó reducida, contabilizándose unos pocos cientos de muertos en el campo de batalla. La conducción táctica de los aliados careció de una dirección unificada, ejecutando Justo José de Urquiza una embestida al frente de la caballería entrerriana contra el flanco izquierdo de las posiciones rosistas.
En el ala opuesta, la infantería del Imperio del Brasil, respaldada por una brigada de la República Oriental del Uruguay y un escuadrón de caballería, logró capturar la edificación circular conocida como el Palomar de Caseros. Con la desintegración de ambos flancos, la resistencia del ejército de la Confederación Argentina quedó circunscrita al sector central, entablándose un duelo de fusilería y artillería sostenido por la infantería conducida por el oficial Díaz y la batería al mando de Martiniano Chilavert. Al agotarse sus municiones, Martiniano Chilavert ordenó recolectar los proyectiles detonados por el enemigo a su alrededor para continuar los disparos, hasta que el avance de la infantería brasileña quebró el último punto defensivo.
Concluida la batalla, Martiniano Chilavert permaneció al pie de las piezas de artillería hasta ser conducido a presencia de Justo José de Urquiza. Durante el interrogatorio, el jefe vencedor le increpó su cambio de bando, a lo que Martiniano Chilavert replicó acusándolo de haber incurrido en traición al aliarse con el Imperio del Brasil para atacar a la patria. Justo José de Urquiza dictaminó su ejecución por la espalda; no obstante, al momento de llevarse a cabo la sentencia, el prisionero se resistió físicamente exigiendo recibir los disparos de frente, siendo finalmente ultimado a bayonetazos y golpes por las tropas de custodia.
Secuelas políticas, saqueos y reordenamiento institucional
Herido de bala en una mano durante las acciones defensivas, Juan Manuel de Rosas se retiró del campo de batalla hacia la ciudad de Buenos Aires. Asentado en el predio conocido como el Hueco de los Sauces —actual Plaza Garay—, redactó su renuncia formal a la gobernación dirigida a la Legislatura de Buenos Aires. Acto seguido, solicitó el amparo del cónsul del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, Robert Gore, e ingresó a la fragata británica Centaur para trasladarse en calidad de exiliado hacia suelo británico.
En la capital viraron rápidamente las condiciones de orden público tras la llegada de los primeros dispersos cerca del mediodía del 3 de febrero. Ante el vacío de poder, diversos grupos iniciaron saqueos sobre establecimientos comerciales y propiedades particulares. El general Lucio Norberto Mansilla se vio imposibilitado de contener los desórdenes debido a la disolución de los batallones de guardias nacionales, autorizando el desembarco de contingentes navales de potencias extranjeras para resguardar las sedes diplomáticas y la vida de los ciudadanos residentes. Los desmanes se prolongaron hasta el 5 de febrero, fecha en que tres batallones enviados por Justo José de Urquiza ingresaron a la urbe para restablecer la disciplina social. Cumpliendo con los compromisos financieros y militares pactados con las fuerzas aliadas, el mando vencedor permitió que tropas del Imperio del Brasil ejecutaran actos de saqueo en la ciudad durante tres jornadas.
Quince días después del choque armado, Justo José de Urquiza efectuó su entrada triunfal en la ciudad de Buenos Aires montando el caballo de batalla de Juan Manuel de Rosas. Poco después, se designó al presidente del Tribunal Superior de Buenos Aires, Vicente López y Planes, como gobernador interino de la provincia. En paralelo, las fuerzas victoriosas aplicaron medidas punitivas contra los vencidos: la totalidad de los sobrevivientes del Regimiento de Aquino fueron ejecutados sin proceso judicial y colgados en los jardines de la residencia de Palermo de San Benito. En las semanas subsecuentes, los tribunales procesaron y condenaron a muerte a los integrantes de los cuerpos represivos del régimen rosista conocidos como La Mazorca, entre ellos los dirigentes Ciriaco Cuitiño y Leandro Antonio Alén.
En el plano nacional, la caída de Juan Manuel de Rosas posicionó a Justo José de Urquiza como la principal figura política del país. El jefe entrerriano convocó a los mandatarios provinciales a la firma del Acuerdo de San Nicolás, instrumento que dispuso la reunión de un Congreso General Constituyente en la ciudad de Santa Fe. Las deliberaicones de dicho asamblea culminaron al año siguiente con la sanción de la Constitución Argentina de 1853, texto que fijó las bases normativas e institucionales de la República Argentina. No obstante, el periodo de conflictos internos continuó abierto en las décadas posteriores, registrándose nuevas guerras civiles hasta la consolidación definitiva del estado hacia 1880.
Resumen
La Batalla de Caseros, librada el 3 de febrero de 1852, significó el punto de quiebre del régimen político encabezado por Juan Manuel de Rosas en la Confederación Argentina. La confrontación fue el resultado de una amplia alianza internacional y regional articulada por el gobernador de la Provincia de Entre Ríos, el general Justo José de Urquiza, mediante su Pronunciamiento de mayo de 1851. Dicha coalición reunió al Ejército Grande, compuesto por fuerzas de la Provincia de Entre Ríos, la Provincia de Corrientes, la Provincia de Santa Fe, tropas regulares del Imperio del Brasil, contingentes de la República Oriental del Uruguay y emigrados del Partido Unitario.
El enfrentamiento desarrollado en la estancia de Caseros culminó con la derrota de las fuerzas porteñas y la inmediata renuncia de Juan Manuel de Rosas, quien partió al exilio en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. La victoria aliada provocó el colapso de la estructura política rosista y abrió el camino para el reordenamiento constitucional de la nación. Bajo el liderazgo de Justo José de Urquiza, se promovió la firma del Acuerdo de San Nicolás y la posterior sanción de la Constitución Argentina de 1853, dando inicio a la etapa de organización institucional del país tras décadas de guerras civiles.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo ocurrió la Batalla de Caseros?
- La batalla de Caseros ocurrió el 3 de febrero de 1852.
- ¿Quién lideró las fuerzas que derrotaron a Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros?
- Justo José de Urquiza lideró las fuerzas que derrotaron a Juan Manuel de Rosas.
- ¿Qué consecuencia tuvo la derrota de Rosas para su gobierno?
- La derrota llevó a la renuncia inmediata de Rosas y su exilio al Reino Unido.
- ¿Cuál fue el impacto político de la Batalla de Caseros en Argentina?
- Sentó las bases para una nueva forma de gobierno más federalista y menos dependiente del poder centralizado de Buenos Aires.
- ¿Qué naciones participaron en la coalición contra Rosas durante la batalla?
- La coalición incluía al ejército brasileño junto con los gobiernos de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Alaníz, E. (2026). Batalla de Caseros. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/batalla-de-caseros/
Alaníz, Elisa. “Batalla de Caseros.” HISTORIA ARGENTINA, 2026, https://historiaargentina.org/batalla-de-caseros/
Alaníz, Elisa. “Batalla de Caseros.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 05 de febrero de 2026. https://historiaargentina.org/batalla-de-caseros/
@misc{alaníz2026,
author = {Elisa Alaníz},
title = {Batalla de Caseros},
year = {2026},
publisher = {HISTORIA ARGENTINA},
url = {https://historiaargentina.org/batalla-de-caseros/}
}Bibliografía
- Manuel Gálvez (1949). Vida de Juan Manuel de Rosas . Editorial Tor, Buenos Aires.
- Sir Woodbine Parish (1853). Buenos Aires y las provincias del Río de la Plata: desde su descubrimiento y conquista por los Españoles . Tomo II. Buenos Aires: Imprenta de Mayo.
- Fausto Hernández (1939). Biografía de Rosario . Rosario: Ediciones "Ciencia".
- O'Donnell, Mario (2001), Juan Manuel de Rosas , Editorial Planeta, Buenos Aires. ISBN 9504909035 .
Links externos
- "Batalla de Caseros"argentinahistorica.com.ar
- Historia de la actividad espacial en la Argentinabooks.google.es
- Juan Bautista Alberdi y la unidad nacional: a 200 años de su nacimiento (1810-2010)books.google.es
- «La Batalla de Caseros y la entrada triunfal del General Justo José de Urquiza en Buenos Aires»buenosaireshistoria.org
- Guerras Brasileirasgoogle.com.ar
- «La Batalla de Caseros - Fin de una época»elhistoriador.com.ar
- Argentina Violentabooks.google.cl
- Obligado, la soberanía y los cipayosdoi.org
- La Gazeta - Confederación Argentina.lagazeta.com.ar
- "El Gaucho a través de los Años". La Batalla de Caseros.chascomus.com.ar
Licencia y Copyright
Publicado por historiaargentina.org el 5 de febrero de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
Artículos relacionados