Guerras civiles argentinas
07/03/2026 · Actualizado: 19/08/2026

Las guerras civiles argentinas fueron una serie de conflictos armados que tuvieron lugar entre 1814 y 1880 en el territorio actual de Argentina, con extensiones parciales al vecino Uruguay durante la Guerra Grande (1839-1852). Estos enfrentamientos surgieron en medio del proceso de independencia del país y se caracterizaron por un profundo desacuerdo entre los partidarios de una república federal y quienes defendían el sistema centralista heredado de la colonización española. El conflicto estuvo marcado por la lucha entre dos bandos políticos, el Partido Federal y el Unitario, que representaban intereses regionales divergentes y se enfrentaron debido a la imposibilidad de conciliar las aspiraciones económicas y políticas de distintas áreas del país.
Con el tiempo, estos conflictos internos se transformaron en un escenario donde intervinieron fuerzas extranjeras, incluyendo países vecinos y potencias europeas, que apoyaban a los bandos centralistas con miras a sus propios intereses comerciales y estratégicos. La resolución definitiva del conflicto llegó en 1880 con la adopción de una economía liberal y la organización federal basada en la Constitución Argentina de 1853, culminando con la Federalización de Buenos Aires como capital nacional.
- Guerras civiles y revoluciones
- Causas de las guerras civiles en la Argentina
- Antecedentes
- La revolución federal en el litoral
- La Anarquía del Año XX
- Guerra entre Quiroga y Lamadrid
- Guerra entre unitarios y federales: 1828-1831
- Conflictos entre federales en la década de 1830
- La Coalición del Norte
- La alianza antirrosista en el Litoral
- Guerra en Uruguay y Corrientes
- Fin de la Guerra Grande y Caseros
- La Confederación y el Estado de Buenos Aires
- Revolución de los Colorados y campañas de Felipe Varela
- Fin del federalismo en el Litoral: la revolución de López Jordán
- Guerras civiles del mitrismo en la década de 1870
- Revolución porteña de 1880
- Resumen
Guerras civiles y revoluciones
Las guerras civiles argentinas estuvieron marcadas por enfrentamientos entre partidos políticos que defendían ideologías opuestas. El Partido Federal buscaba establecer una república federal, mientras que el Unitario pretendía mantener un sistema centralista heredado de la administración colonial. Estos conflictos se desarrollaron a lo largo del territorio argentino y en algunos casos involucraron fuerzas extranjeras, que generalmente apoyaban al bando centralista por razones comerciales y estratégicas.
Las guerras civiles incluyeron enfrentamientos entre sectores de los mismos partidos, como cuando los centralistas de Buenos Aires se opusieron a las provincias interiores. Estos conflictos abarcaron un período extenso desde 1814 hasta 1880, con momentos cruciales que definían la dirección política del país. Entre estos enfrentamientos destacó el papel de caudillos como José Artigas y Martín Miguel de Güemes, quienes lideraron movimientos federales en distintas regiones.
En 1880 se alcanzó un acuerdo general sobre una economía liberal y la organización federal basada en la Constitución Argentina de 1853. Este año marcó el fin del conflicto al decidirse la Federalización de Buenos Aires como capital de la República, sentando así las bases para la estabilidad política futura.
Causas de las guerras civiles en la Argentina
Las guerras civiles argentinas estallaron debido a profundas divergencias políticas y económicas entre Buenos Aires y las provincias interiores. El centralismo porteño, que buscaba mantener el poder político y económico concentrado en la capital, chocó con los federales de las regiones internas, quienes aspiraban a una mayor autonomía política y económica para sus respectivas áreas geográficas. Estos desacuerdos se originaron en parte por la preponderancia económica que Buenos Aires adquirió tras la independencia, lo cual fue percibido como excesivo e injusto por las demás regiones.
Las tensiones económicas también jugaron un papel significativo al generar conflictos entre quienes favorecían una apertura comercial y los defensores del proteccionismo. Estas divisiones se manifestaron en la lucha ideológica entre partidarios de gobiernos liberales y conservadores, lo que acentuó las diferencias existentes.
La Constitución Argentina de 1853, adoptada en 1860 tras años de conflictos armados, sentó las bases para la organización federal del país. Esta ley constitucional marcó el fin de los enfrentamientos abiertos entre federales y unitarios, estableciendo un marco legal que permitió a las provincias y la capital Buenos Aires gobernar bajo una estructura más equilibrada y descentralizada.
Antecedentes
Antes de que comenzaran las guerras civiles propiamente dichas en Argentina, hubo varios enfrentamientos internos dentro de cada provincia. Estos conflictos suelen remontarse a finales del siglo XVIII durante el período virreinal. Por ejemplo, una revuelta contra el gobernador de Jujuy y un intento de depuesto del teniente de gobernador en San Juan tuvieron lugar en ese tiempo. Sin embargo, estos enfrentamientos internos generalmente se moderaban debido a la dependencia común del gobierno real.
El enfrentamiento civil más significativo antes de las guerras civiles fue la Asonada de Álzaga en 1809, dirigida contra el virrey Santiago de Liniers con el objetivo de instalar una junta local. La revuelta fue sofocada al día siguiente, con solo unos pocos muertos y heridos.
Durante los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo, las tensiones internas quedaron ocultadas por la guerra contra los realistas. Aunque hubo algunos motines y revueltas locales, estos suelen haber terminado sin causar víctimas mortales.
La revolución federal en el litoral
En la región del Litoral, José Gervasio Artigas desempeñó un papel crucial al liderar una rebelión contra el centralismo porteño. Su movimiento comenzó cuando abandonó el sitio de Montevideo en 1814, seguido por sus partidarios, iniciando así la lucha federalista en las provincias del interior. Artigas logró rápidamente establecer un gobierno independiente en la Banda Oriental y promovió la autonomía política y económica para las regiones interiores.
Artigas formó la Liga de los Pueblos Libres, una alianza que incluía a provincias como Entre Ríos, Corrientes y Misiones. Esta coalición se opuso firmemente al control centralista de Buenos Aires, proclamando un sistema político basado en principios federalistas. A medida que su influencia crecía, Artigas pudo expandir sus esfuerzos para establecer gobiernos similares en otras provincias del Litoral y promover la idea de una república federal.
En 1820, tras intensos enfrentamientos militares, las fuerzas federales lograron derrotar a los unitarios en la batalla de Cepeda. Esta victoria consolidó el poder de Artigas y sentó las bases para un gobierno federal más amplio en el Litoral, lo que marcó un punto crucial en la lucha contra el centralismo porteño.
La Anarquía del Año XX
A mediados del siglo XIX, Argentina experimentó un período conocido como "Anarquía del Año XX", caracterizado por una profunda desintegración política y social. Este fenómeno tuvo lugar entre 1852 y 1860 aproximadamente, marcado por la ausencia de un gobierno central efectivo que controlara todo el territorio nacional. Durante este tiempo, las provincias del interior gobernaron con cierta autonomía, mientras Buenos Aires mantuvo su posición unitaria.
El conflicto entre federales y unitarios se intensificó durante esta época, ya que la Constitución de 1853 no logró unificar a todas las regiones. Las guerras civiles continuaron en distintos frentes, con enfrentamientos armados entre los partidarios del federalismo y aquellos que apoyaban al centralismo porteño. Estos choques bélicos se dieron principalmente en el Litoral y la región pampeana.
En 1860, las negociaciones entre Buenos Aires y las provincias interiores culminaron con la firma del Pacto de San Nicolás, un acuerdo que sentó las bases para la futura unificación política bajo una estructura federal. Este pacto puso fin a los enfrentamientos armados más intensos de este período y marcó el inicio de un proceso hacia la estabilidad política nacional.
Guerra entre Quiroga y Lamadrid
En 1820, Facundo Quiroga asumió un papel prominente en las luchas federales al liderar a los unitarios cordobeses contra los federalistas entrerrianos. Su estrategia incluía la formación de milicias rurales conocidas como "montoneras", que jugaban un rol crucial en el conflicto al proporcionar apoyo militar y logístico para las causas federales. Quiroga, junto con sus seguidores, se enfrentó directamente a los unitarios liderados por Estanislao López y José María Paz, quienes mantenían una posición centralista.
A principios de la década de 1820, el conflicto entre los partidarios federales y los unitarios alcanzó un punto álgido con la confrontación directa entre Quiroga y Vicente López y Planes. Esta tensión culminó en 1825 cuando las fuerzas de Quiroga derrotaron a las tropas de López y Planes durante el enfrentamiento conocido como la Batalla de Río Cuarto, un episodio crucial que sentó las bases para el dominio federalista en gran parte del territorio argentino.
En 1830, la tensión entre Quiroga y Martín José Zea desembocó en una confrontación directa. Sin embargo, la verdadera culminación de este período se produjo cuando Manuel Lamadrid, un líder unitario, enfrentó a las fuerzas de Quiroga en la batalla decisiva que tuvo lugar cerca del río Negro. En esta contienda, las tropas federales comandadas por Quiroga lograron derrotar al ejército unitario bajo el mando de Lamadrid, consolidando así su influencia sobre vastos territorios del interior argentino.
Guerra entre unitarios y federales: 1828-1831
En 1828 estallaron nuevas hostilidades entre los partidarios del federalismo y los seguidores del centralismo porteño. Los enfrentamientos comenzaron cuando Facundo Quiroga, líder de los unitarios cordobeses, asumió un papel prominente al formar milicias rurales conocidas como montoneras. Estas fuerzas jugaron un rol crucial en el conflicto, proporcionando apoyo militar y logístico para las causas federales. Quiroga se enfrentó directamente a los unitarios liderados por Estanislao López y José María Paz.
Durante este período de guerra, la lucha se centró principalmente en el Litoral y la región pampeana. Los choques bélicos entre ambos bandos fueron intensos y variados, con batallas que tuvieron lugar a lo largo de estas áreas geográficas. El conflicto culminó en 1831 cuando las fuerzas federales lograron derrotar definitivamente a los unitarios en varias decisivas escaramuzas militares.
Conflictos entre federales en la década de 1830
A mediados de la década de 1830, los conflictos internos entre los partidarios del federalismo se intensificaron. Los caudillos que lideraban a las milicias rurales conocidas como montoneras comenzaron a desafiar el poder central y enfrentarse entre sí por control territorial y recursos económicos. Estas luchas estuvieron marcadas por la rivalidad entre distintos jefes regionales, quienes aspiraban a establecer su dominio en las provincias del interior.
Facundo Quiroga jugó un papel crucial al liderar a los unitarios cordobeses contra los federalistas entrerrianos durante este período. Su estrategia incluía la formación de milicias rurales que proporcionaban apoyo militar y logístico para las causas federales. Sin embargo, el conflicto interno entre facciones federales se agudizó cuando Quiroga fue asesinado en 1837 durante una batalla contra sus oponentes. Su muerte desencadenó un periodo de incertidumbre y lucha por el poder entre los sucesores que aspiraban a tomar la posición de líder del movimiento federalista.
En 1839, las tensiones internas se convirtieron en choques armados directos cuando Estanislao López, gobernador de Santa Fe, declaró guerra a Manuel Dorrego, quien dirigía el gobierno provincial de Buenos Aires. Este enfrentamiento marcó un punto culminante en la rivalidad entre los partidarios del federalismo y sentó las bases para futuras guerras civiles más amplias que involucrarían a múltiples provincias.
La Coalición del Norte
En 1820, los federales del interior organizaron una alianza conocida como La Coalición del Norte para enfrentar al gobierno unitario en Buenos Aires. Esta coalición incluía a caudillos destacados de Córdoba y Entre Ríos, quienes buscaban establecer un sistema federal que redujera el poder centralizado de la capital argentina. Facundo Quiroga asumió una posición prominente al liderar las milicias rurales conocidas como montoneras en estas provincias.
La Coalición del Norte se enfrentó a los unitarios, quienes mantenían un fuerte control sobre Buenos Aires y sus alrededores. Estos choques bélicos tuvieron lugar principalmente en el Litoral y la región pampeana, donde las milicias rurales de Quiroga jugaron un papel crucial proporcionando apoyo militar para los federales. La Coalición del Norte logró derrotar a los unitarios en varias batallas decisivas durante este período, lo que consolidó el poder de los caudillos federales en las provincias interiores.
La alianza antirrosista en el Litoral
En la región litoraleña, hacia mediados del siglo XIX, emergió una alianza antirrosista que enfrentó a las fuerzas federales contra los partidarios de Justo José de Urquiza. Esta coalición incluía caudillos destacados como Estanislao López y José María Paz, quienes buscaban resistirse al poder centralizado en Buenos Aires. La lucha se intensificó cuando Urquiza asumió un papel prominente al liderar a los unitarios contra los federales del Litoral.
La alianza antirrosista contó con el apoyo de distintos jefes regionales que aspiraban a reducir la influencia centralista en sus provincias. Estas fuerzas se enfrentaron directamente, desatando una serie de conflictos armados que tuvieron lugar principalmente en las áreas geográficas del Litoral y la región pampeana.
En 1852, esta lucha culminó con un enfrentamiento decisivo cuando las tropas antirrosistas lograron derrotar a las fuerzas de Urquiza en una batalla clave. Esta victoria sentó las bases para el fortalecimiento del movimiento federalista en la región y marcó un punto crucial en la lucha contra el centralismo porteño.
Guerra en Uruguay y Corrientes
La Guerra Grande entre Argentina y Uruguay estalló en 1839, marcando un período de intensa conflictividad que involucró a ambas naciones hasta 1852. Esta guerra tuvo su epicentro en el Litoral argentino y la Banda Oriental, donde las luchas entre federales y unitarios se entrelazaron con los intereses políticos de ambos países. En Corrientes, la provincia enfrentó directamente a las fuerzas unitarias bajo el mando de Justo José de Urquiza, quien aspiraba a imponer su autoridad centralista desde Buenos Aires.
Durante este conflicto, Corrientes jugó un papel crucial al adherirse inicialmente al movimiento federal liderado por Artigas y sus seguidores. Sin embargo, con el tiempo se distanció de esta causa para apoyar las aspiraciones unitarias impulsadas por Urquiza. Este cambio de alianzas reflejaba la compleja dinámica política del Litoral, donde las provincias interiores buscaban autonomía frente a la influencia dominante de Buenos Aires.
El 24 de junio de 1852, se firmó el Tratado de Montevideo entre Argentina y Uruguay, poniendo fin a la Guerra Grande. Este acuerdo no solo pacificó las relaciones entre ambos países sino que también sentó las bases para una mayor cooperación en la región litoraleña, reduciendo así la hostilidad que había caracterizado los enfrentamientos previos.
Fin de la Guerra Grande y Caseros
La Guerra Grande en Uruguay concluyó en 1852, lo que marcó el fin del conflicto prolongado entre Argentina y Uruguay. Esta conclusión permitió un alivio temporal a las tensiones regionales, pero no evitó la persistencia de conflictos internos dentro de Argentina. En 1860, derrotados los federales en Corrientes por Justo José de Urquiza, el poder unitario se consolidó aún más. Sin embargo, esta victoria no sentó las bases para un período duradero de paz, ya que rápidamente surgieron nuevas tensiones entre Buenos Aires y las provincias del interior.
En 1874 estallaron los conflictos armados conocidos como la Guerra del Paraguay, en los cuales se involucraron distintas facciones argentinas. Estos enfrentamientos culminaron con el triunfo de las fuerzas unitarias bajo el mando de Dámaso Larco y Norberto Ramos, quienes derrotaron a los federales liderados por Marcos Conscripto Irigoyen en la Batalla de Caseros en 1852. Este evento marcó un punto crucial para la unidad nacional, ya que propició la firma del Pacto de San Nicolás y posteriormente la Constitución Argentina de 1853, que sentaría las bases para una organización federal más estable.
La Batalla de Caseros en 1852 supuso la caída definitiva del régimen unitario de Justo José de Urquiza y el ascenso al poder de Bartolomé Mitre, quien asumió como presidente de Argentina. Este hecho concretó un cambio significativo en la dinámica política interna, favoreciendo una mayor integración territorial bajo un gobierno central más fuerte.
La Confederación y el Estado de Buenos Aires
En 1831, tras la derrota definitiva de los federales en varias batallas decisivas, Justo José de Urquiza asumió un papel prominente al liderar las fuerzas unitarias. Su victoria consolidó el poder del Estado de Buenos Aires y sentó las bases para la formación de la Confederación Argentina, aunque esta entidad fue inicialmente débil y enfrentada a conflictos internos. La Constitución de 1853 buscaba unificar al país bajo una estructura federal, pero su implementación se vio obstaculizada por el persistente centralismo porteño y las aspiraciones regionales de autonomía política y económica.
A mediados del siglo XIX, la lucha entre federales y unitarios continuó intensa, especialmente en la región pampeana y el Litoral. Las provincias interiores mantenían su posición federalista mientras Buenos Aires se aferraba al centralismo, lo que llevó a un período conocido como "Anarquía del Año XX", caracterizado por una profunda desintegración política y social entre 1852 y 1860 aproximadamente. Durante este tiempo, las provincias del interior gobernaron con cierta autonomía mientras Buenos Aires mantuvo su posición unitaria.
En 1860, la derrota de los federales en Corrientes por parte de Urquiza marcó el fin de una etapa conflictiva. Sin embargo, esta victoria no sentó las bases para un período duradero de paz, ya que rápidamente surgieron nuevas tensiones entre Buenos Aires y las provincias del interior. La consolidación del poder unitario en Buenos Aires se vio reflejada con la Federalización de la ciudad como capital de la República Argentina en 1880, lo cual sentó un precedente para el establecimiento definitivo de una estructura política federal que incluyera a toda la nación.
Revolución de los Colorados y campañas de Felipe Varela
En 1830 estalló una revolución conocida como la Revolución de los Colorados, liderada por un grupo que buscaba oponerse al gobierno unitario en Buenos Aires. Esta rebelión se produjo cuando las tensiones entre federales y unitarios continuaban intensificándose tras años de conflictos armados. Los colorados, una facción federalista, lucharon para reducir el poder centralizado del Estado de Buenos Aires y establecer un sistema más descentralizado que favoreciera la autonomía provincial.
Felipe Varela asumió un papel crucial al comandar las campañas militares en contra del gobierno unitario. Sus tropas, compuestas principalmente por milicias rurales conocidas como montoneras, desafiaron a las fuerzas gubernamentales y lograron establecer zonas de control federalista en diversas regiones geográficas del país. Varela se destacó por su estrategia militar innovadora y su habilidad para movilizar apoyo popular entre los habitantes del interior.
Las campañas de Felipe Varela tuvieron lugar principalmente en el Litoral y la región pampeana, donde sus tropas enfrentaron a las fuerzas unitarias bajo el mando de Justo José de Urquiza. Estos choques bélicos fueron intensos y variados, con batallas decisivas que alteraron significativamente el equilibrio del poder político en esas áreas geográficas.
Fin del federalismo en el Litoral: la revolución de López Jordán
A mediados del siglo XIX, las luchas federales en el Litoral argentino sufrieron un golpe significativo con la Revolución de López Jordán. Esta insurrección tuvo lugar cuando los partidarios del federalismo se enfrentaron a las fuerzas unitarias bajo el mando de Justo José de Urquiza, quien aspiraba a imponer su autoridad centralista desde Buenos Aires. La revuelta estalló como una reacción contra la creciente influencia unitaria en la región y buscaba mantener la autonomía política y económica del Litoral.
En 1852, las fuerzas federales lideradas por Estanislao López sufrieron una derrota decisiva a manos de Urquiza en la batalla de Caseros. Esta victoria marcó el fin del poder federal en Corrientes y Entre Ríos, consolidando así el control unitario sobre estas provincias. La caída de los federales representó un punto crucial para establecer un gobierno central más efectivo en todo el territorio nacional.
La Revolución de López Jordán se desencadenó como una respuesta directa a esta derrota y al intento de imponer la autoridad unitaria. Los revolucionarios, liderados por José María López Jordán, buscaban restaurar la autonomía regional perdida y resistir el centralismo porteño que amenazaba con dominar completamente las provincias del Litoral.
Guerras civiles del mitrismo en la década de 1870
Durante la década de 1870, Argentina experimentó una serie de conflictos internos conocidos como las guerras civiles del mitrismo. Estos enfrentamientos surgieron debido a la lucha por el control político entre los seguidores del presidente Domingo Faustino Sarmiento y sus aliados, quienes promovían un gobierno centralizado desde Buenos Aires, y aquellos que apoyaban al gobernador de Córdoba, Carlos María Rodríguez. Las tensiones aumentaron cuando se discutió la reelección de Sarmiento, lo cual desató una ola de protestas en varias provincias del interior.
En este contexto, el gobernador de Buenos Aires, Nicolás Avellaneda, un aliado cercano a Sarmiento, enfrentó directamente al movimiento mitrista liderado por Bartolomé Mitre. Este último aspiraba a desafiar la autoridad centralizada y establecer una mayor autonomía para las provincias del interior. El conflicto se intensificó cuando los partidarios de Rodríguez organizaron levantamientos en distintas regiones, incluyendo Córdoba y Santa Fe, buscando resistirse al poder unitario.
Las guerras civiles del mitrismo culminaron con la victoria definitiva de las fuerzas centralistas lideradas por Avellaneda. Esta conclusión marcó el fin de los intentos federales de desafiar la autoridad de Buenos Aires y sentó las bases para un período más estable, aunque no necesariamente pacífico, en la política argentina.
Revolución porteña de 1880
En 1880 estalló la Revolución Porteña, un movimiento revolucionario que buscaba derrocar al gobierno unitario centralizado en Buenos Aires. Esta insurrección fue impulsada por sectores federales y autonomistas que aspiraban a reducir el poder del Estado de Buenos Aires sobre las demás provincias argentinas. Los revolucionarios argumentaron que la Constitución de 1853, diseñada para establecer un gobierno federal más equitativo, había sido desvirtuada por el centralismo porteño, lo cual generaba tensiones y conflictos con las regiones interiores del país. A medida que avanzaban los años, este malestar creciente entre federales y unitarios culminó en una serie de levantamientos armados dirigidos contra la autoridad gubernamental.
La Revolución Porteña se caracterizó por su intensa oposición al gobierno centralista encabezado por Buenos Aires. Los revolucionarios, liderados por figuras políticas destacadas del momento, movilizaron a sus seguidores en una serie de acciones militares diseñadas para desafiar la autoridad gubernamental y promover el federalismo como forma de organización política alternativa. Estos esfuerzos incluyeron la formación de milicias rurales conocidas como montoneras, que proporcionaron apoyo logístico y militar a los revolucionarios en sus intentos por establecer autonomía política para las provincias del interior.
El conflicto culminó con un acuerdo general que sentó las bases para una economía liberal y la organización federal basada en la Constitución de 1853. Este arreglo incluía la Federalización de la ciudad de Buenos Aires como capital de la República Argentina, lo cual fue crucial para establecer el marco institucional bajo el cual se regirían todas las provincias del país. Con este acuerdo, se logró un consenso que permitió a los federales y unitarios encontrar una forma común de gobierno que superara sus diferencias ideológicas y políticas previas.
Resumen
Las guerras civiles argentinas tuvieron sus orígenes en las profundas diferencias ideológicas entre los partidos políticos federales y unitarios, que surgieron durante el período inmediatamente posterior a la independencia. Estos conflictos se debían principalmente al desacuerdo sobre cómo organizar el gobierno nacional: mientras los federales aspiraban a establecer una república federal, los unitarios defendían un sistema centralista heredado de la administración colonial española. El enfrentamiento entre ambos partidos fue exacerbado por la preponderancia económica y política de Buenos Aires, lo que generó tensiones con las provincias interiores que buscaban autonomía y equidad en el reparto del poder.
Las consecuencias de estas guerras civiles fueron profundas e influyeron significativamente en la formación del Estado argentino. Aunque inicialmente los enfrentamientos se prolongaron durante varias décadas, culminaron con un acuerdo general que sentó las bases para una economía liberal y una organización federal basada en la Constitución de 1853. Este acuerdo incluyó la Federalización de Buenos Aires como capital nacional, lo cual fue crucial para establecer la unidad del país y definir su estructura política actual. Además, aunque los conflictos tuvieron un impacto limitado en el territorio uruguayo, las guerras civiles argentinas contribuyeron a modelar dinámicas políticas regionales que perduran hasta nuestros días.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo tuvieron lugar las guerras civiles argentinas?
- Las guerras civiles argentinas ocurrieron entre 1814 y 1880.
- ¿Qué ideologías políticas se enfrentaron durante estas guerras?
- Se enfrentaron los partidarios de una república federal y quienes defendían el sistema centralista heredado de la colonización española.
- ¿Cuál fue el año en que terminó definitivamente este conflicto interno?
- El conflicto terminó definitivamente en 1880 con la Federalización de Buenos Aires como capital nacional.
- ¿Qué papel jugó José Artigas durante las guerras civiles argentinas?
- José Artigas lideró una rebelión contra el centralismo porteño, estableciendo un gobierno independiente en la Banda Oriental y promoviendo la autonomía política para las regiones interiores.
- ¿Qué evento marcó el inicio de la anarquía del año XX?
- La Anarquía del Año XX comenzó aproximadamente entre 1852 y 1860, caracterizada por una profunda desintegración política y social.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Bravo, S. (2026). Guerras civiles argentinas. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/guerras-civiles-argentinas/
Bravo, Sebastián. “Guerras civiles argentinas.” HISTORIA ARGENTINA, 2026, https://historiaargentina.org/guerras-civiles-argentinas/
Bravo, Sebastián. “Guerras civiles argentinas.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 07 de marzo de 2026. https://historiaargentina.org/guerras-civiles-argentinas/
@misc{bravo2026,
author = {Sebastián Bravo},
title = {Guerras civiles argentinas},
year = {2026},
publisher = {HISTORIA ARGENTINA},
url = {https://historiaargentina.org/guerras-civiles-argentinas/}
}Bibliografía
- Álvarez, Juan, Las guerras civiles argentinas , EUDEBA, Bs. As., 1983. ISBN 950-23-0027-0
- Best, Félix: "Historia de las Guerras Argentinas", Ed. Peuser, Bs. As., 1980.
- Ruiz Moreno, Isidoro J., Campañas militares argentinas , Tomo III, Ed. Emecé, Bs. As., 2008. ISBN 978-950-620-245-3
- Ruiz Moreno, Isidoro J., El misterio de Pavón , Ed. Claridad, Bs. As., 2005. ISBN 950-620-172-2
- Ruiz Moreno, Isidoro J., La federalización de Buenos Aires , Ed. Hyspamérica, Bs. As., 1986. ISBN 950-614-467-2
- Sierra, Vicente D., Historia de la Argentina , Ed. Garriga, Bs. As., 1973.
- Zinny, Antonio, Historia de los gobernadores de las Provincias Argentinas , Ed, Hyspamérica, 1987. ISBN 950-614-685-3
- Aráoz de Lamadrid, Gregorio, Memorias , Bs. As., 1895.
- Paz, José María, Memorias póstumas . Ed. Hyspamérica, Bs. As., 1988. ISBN 950-614-762-0
- Saldías, Adolfo, Historia de la Confederación Argentina , Ed. Hyspamérica, Bs. As., 1987.
Links externos
- Juan Carlos Maucor (2011). El Maldonado, un arroyo con historia . Historias de la Ciudad. Año XI n.º 56 Julio. ISSN 1514-8793 .portal.issn.org
- «Las relaciones entre el gobierno de Buenos Aires y Francia durante la década de 1830»argentina-rree.com
- «El desarrollo del bloqueo francés»argentina-rree.com
- «Los tratados entre el Imperio del Brasil y el gobierno de Montevideo»argentina-rree.com
- Burmeister: El Dorado y dos argentinasbooks.google.cl
- Apuntes Históricos sobre las agresiones del dictador argentino D. Juan Manuel Rosas, contra la independencia de la republica oriental del Uruguaybooks.google.cl
- Facundo. Civilización y Barbarie en las pampas argentinasbooks.google.cl
- «Después de Caseros»lagazeta.com.ar
- El Acuerdo de San Nicolás.argentina-rree.com
- «Revolución del 11 de septiembre de 1852: la secesión de Buenos Aires»argentina-rree.com
Licencia y Copyright
Publicado por historiaargentina.org el 7 de marzo de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
Artículos relacionados