Mapuches

El pueblo mapuche articuló una de las experiencias de resistencia defensiva y adaptación sociopolítica más notables del continente sudamericano al contener las expansiones del Imperio Incaico y la Monarquía Hispánica. Su posterior expansión sociocultural a través de las pampas y la Patagonia, sumada a la traumática incorporación de sus territorios a los Estados chileno y argentino, configura un proceso histórico decisivo de plena vigencia identitaria.

04/09/2026 · Actualizado: 04/09/2026

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El pueblo Mapuche constituye el colectivo indígena originario de mayor proyección territorial, demográfica y política en la región meridional del continente sudamericano. Históricamente asentados en los territorios que comprenden el centro y sur de la República de Chile y el sur de la República Argentina, los mapuches desarrollaron un complejo sistema sociocultural, lingüístico y económico adaptado a la diversidad biogeográfica del Wallmapu, espacio territorial ancestral que abarca desde el océano Pacífico hasta el océano Atlántico. La matriz lingüística común, el Mapudungun, funcionó como elemento vertebrador de una identidad que integró a diversas parcialidades territoriales como los Picunches, Promaucaes, Mapuches propiamente dichos o Lafquenches, Williches, Pehuenches y Puelches.

La significación histórica del pueblo mapuche reside en su extraordinaria capacidad de resistencia defensiva y adaptación adaptativa frente a los proyectos expansionistas imperiales y estatales. Tras frenar el avance hacia el sur del Imperio Incaico en el siglo XV, la sociedad mapuche se enfrentó a las huestes del Imperio Español durante el prolongado conflicto conocido como la Guerra de Arauco. Posteriormente, a través del proceso de araucanización e interacción fronteriza durante los siglos XVIII y XIX, la influencia sociocultural mapuche se extendió sobre las pampas y la Patagonia, reconfigurando la dinámica interétnica del Río de la Plata. La posterior incorporación forzada de sus territorios por parte de los Estados nacionales chileno y argentino mediante las operaciones militares de la Ocupación de la Araucanía y la Conquista del Desierto marcó una profunda bisagra en su devenir histórico que resuena en las reivindicaciones contemporáneas.

Contenido

Orígenes, territorialidad ancestral y filiación etnolingüística

Los estudios arqueológicos, lingüísticos y etnohistóricos coinciden en situar el núcleo de origen de la cultura mapuche en el área centro-sur de la actual República de Chile, particularmente en los valles intermontanos situados entre el río Choapa y el archipiélago de Chiloé. Los registros arqueológicos asociados a las culturas El Vergel y Pitrén atestiguan una presencia poblacional continua en este espacio geográfico desde al menos el primer milenio de nuestra era, caracterizada por la sedentarización progresiva, el desarrollo de la horticultura y la alfarería policroma. La cohesión cultural del grupo descansaba sobre el dominio del Mapudungun, una lengua aislada o sin parentesco genético definitivamente probado con otras familias lingüísticas americanas, caracterizada por su compleja estructura aglutinante.

La noción tradicional de territorialidad dentro del mundo mapuche se organizaba a partir de criterios ecológicos y geográficos que definían a las distintas parcialidades sin romper la unidad sociocultural general. En el vertiente occidental de la cordillera de los Andes, los Picunches habitaban la zona septentrional; los Lafquenches ocupaban la franja costera del océano Pacífico; los Williches poblaban las tierras del sur hasta Chiloé; y los Pehuenches dominaban los valles piemontanos ricos en bosquetes de Araucaria o pehuén. Hacia el oriente de los Andes, en las llanuras pampeanas y patagónicas, la movilidad y los intercambios étnicos dieron lugar a la incorporación de grupos Puelches y Tehuelches dentro del complejo lingüístico y cultural mapuche, articulando un espacio macro-regional dinámico y discontinuo.

Organización socioeconómica, asentamiento y cultura material

La estructura social ancestral del pueblo mapuche se fundamentaba en el lof, la unidad comunal básica conformada por familias vinculadas por lazos de parentesco patrilineal. Varias unidades de lof se agrupaban territorialmente en entes de mayor escala denominados rewe, y la confederación extraordinaria de diversos rewe para asuntos de defensa o alianzas regionales constituía un ayllarewe. Las viviendas tradicionales, conocidas como rucas, consistían en construcciones de planta ovalada o rectangular edificadas con una sólida armadura de madera, muros revestidos de quincha o barro y coberturas de paja, dispuestas sin un patrón urbano centralizado para facilitar la dispersión y la defensa.

La economía ancestral combinaba la agricultura de pequeños huertos, la recolección estacional y la cría de animales. Los cultivos principales abarcaban distintas variedades de maíz, papas, porotos, quinoa y zapallos, utilizando herramientas manuales como el ketruwé o palo cavador. Tras el contacto hispánico, la matriz productiva incorporó aceleradamente cereales europeos como el trigo y la cebada, al tiempo que la adopción de los camélidos nativos (chiliques) mutó hacia una floreciente ganadería bovina, ovina y equina. En la dimensión material, la sociedad mapuche alcanzó un sobresaliente grado de refinamiento en la platería ritual y ornamental (rütrafe), la textilería en lana teñida con pigmentos naturales y la elaboración de vasijas ceremoniales de cerámica (metawe).

Estructura política, liderazgo y cosmovisión religiosa

Cacique y machi mapuches

La gobernanza mapuche se caracterizaba por una marcada descentralización política y la ausencia de una estructura estatal o jerárquica permanente. En tiempos de paz, la autoridad dentro de la comunidad recaía en el lonko, un jefe familiar cuya ascendencia reposaba en el prestigio, la sabiduría individual, la riqueza ganadera y la generosidad redistributiva en los festejos comunitarios. No obstante, en situaciones de amenaza bélica o insurrección coordinada, las asambleas de guerreros elegían a un toqui, un líder militar dotado de plenos poderes de mando sobre las fuerzas confederadas hasta la conclusión de la contienda.

El sistema religioso y la concepción cosmogónica mapuche se organizaban en torno a la búsqueda del equilibrio entre el mundo terrenal (Nagmapu) y el plano espiritual superior (Wenumapu). La divinidad suprema poseía un carácter tetralógico conocido como Ngenechen, entidad gobernante de los seres humanos que agrupaba los atributos del hombre anciano, la mujer anciana, el hombre joven y la mujer joven. Los ritos comunitarios de mayor relevancia, como el Nguillatun, se realizaban para suplicar buenas cosechas, salud y paz, mientras que las ceremonias de curación y diagnóstico de males (Machitun) eran conducidas por el o la machi, figura chamánica fundamental que mediaba con los espíritus de la naturaleza (Ngen) mediante el uso de artefactos sagrados como el kultrun.

El conflicto con el Imperio Incaico y el primer contacto hispánico

Antes de la llegada de los colonizadores europeos a América del Sur, las parcialidades mapuches septentrionales enfrentaron las tentativas de expansión del Imperio Incaico durante el reinado del Sapa Inca Túpac Yupanqui. Hacia finales del siglo XV, las tropas incaicas avanzaron hacia el sur cruzando el río Maipo, pero su marcha fue decididamente frenada por la resistencia combinada de los pueblos locales en la Batalla del Maule. Este enfrentamiento fijó la frontera meridional del Tawantinsuyu en el río Maule, dejando a las comunidades mapuches al sur de esta línea al margen del dominio tributario cuzqueño y preservando sus instituciones sociopolíticas autónomas.

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El primer contacto con la conquista española se produjo a mediados del siglo XVI a partir de las expediciones de Diego de Almagro y Pedro de Valdivia. Tras la fundación de la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura en 1541, los conquistadores iniciaron una rápida penetración militar hacia el sur del río Biobío, erigiendo fuertes y ciudades como Concepción, Imperial, Valdivia y Villarrica para explotar lavaderos de oro y someter a la población nativa bajo el sistema de la encomienda. Esta intrusión desató un alzamiento generalizado liderado por jóvenes caciques como Lautaro y Caupolicán, quienes aplicaron innovadoras tácticas militares y derrotaron a las fuerzas invasoras en la Batalla de Tucapel en 1553, donde perdió la vida el propio gobernador Pedro de Valdivia.

La Guerra de Arauco y el sistema de parlamentos

La Guerra de Arauco se extendió de manera intermitente a lo largo de los siglos XVI y XVII, transformando la frontera sur de la Capitanía General de Chile en una zona de conflicto permanente para la Monarquía Hispánica. El hito militar más desolador para el poder colonial ocurrió a finales de 1598 con la Desastre de Curalaba, donde las fuerzas conducidas por el toqui Pelantaro abatieron al gobernador Martín García Óñez de Loyola. Este triunfo indígena derivó en la destrucción sistemática de las siete ciudades españolas situadas al sur del río Biobío, consolidando a este curso de agua como una frontera defensiva formal entre el territorio bajo control castellano y la Araucanía independiente.

Ante la imposibilidad de someter militarmente a las parcialidades indígenas mediante una guerra de desgaste o mediante el proyecto de la «guerra defensiva» promovido por el jesuita Luis de Valdivia, la Real Corona Española adoptó una estrategia de diplomacia institucional a través de los Parlamentos. Iniciados con el histórico Parlamento de Quilín en 1641 y continuados en Negrete, Tapihue y Nacimiento, estos encuentros diplomáticos formales reunían al gobernador colonial y a los principales lonkos y toquis. Mediante la firma de estos tratados bilaterales, España reconoció de facto la autonomía e independencia de la nación mapuche al sur del Biobío, pactando condiciones de paz, intercambio comercial, liberación de cautivos y regulación del tránsito fronterizo.

El proceso de araucanización en las pampas y la Patagonia

Durante los siglos XVIII y XIX, las dinámicas de contacto, comercio y migración transformaron profundamente las estructuras sociales de las llanuras orientales andinas. El fenómeno histórico denominado por la historiografía como araucanización de la Pampa o complejo ecuestre pampeano consistió en la difusión gradual pero intensiva de la lengua Mapudungun, la metalurgia, las técnicas textiles, la cosmovisión y las formas de organización política mapuche entre las poblaciones nativas originarias de las regiones pampeana y patagónica, como los Tehuelches o Aonikenk, los Puelches y los Ranqueles.

Esta expansión estuvo estrechamente vinculada al control de los circuitos de comercialización del ganado vacuno y equino extraído de las estancias de la Gobernación del Río de la Plata y el Virreinato del Río de la Plata. Los grandes jefes indígenas organizaban incursiones rápidas de saqueo ganadero denominadas malones, trasladando miles de cabezas de ganado a través de las rutas transandinas o rastrilladas —como la Ruta de los Chileños— para venderlas en los mercados de la Araucanía y Chile. Caciques de un poder político inédito, como Calingaste, Cangapol, Yanquetruz y posteriormente Calfucurá, vertebraron verdaderas confederaciones tribales autónomas que dominaron la escena geopolítica del interior sudamericano.

La relación con los Estados nacionales y la Conquista del Desierto

Tras los procesos de independencia de la República de Chile y la República Argentina a comienzos del siglo XIX, las relaciones con el pueblo mapuche oscilaron entre los acuerdos pacíficos y la confrontación armadas. Durante las guerras civiles argentinas y chilenas, diversos cacicazgos tomaron parte activa en los conflictos alineándose con facciones realistas, patriotas, unitarias o federales. En el espacio pampeano argentino, se firmaron múltiples tratados de paz —destacando los convenios de la Confederación Argentina presidida por Justo José de Urquiza y el Estado de Buenos Aires— que reconocían raciones de provisiones y soberanía territorial a la Confederación de Salinas Grandes liderada por el célebre cacique Juan Calfucurá.

Sin embargo, en el último tercio del siglo XIX, los proyectos de consolidación agroexportadora y la necesidad de delimitar las fronteras estatales condujeron a intervenciones militares definitivas sobre el territorio indígena. En Chile, el Estado emprendió la campaña militar denominada Ocupación de la Araucanía (o «Pacificación»), dirigida por el general Cornelio Saavedra entre 1861 y 1883, que sometió a los lonkos de la región. De forma paralela, en la República Argentina, el ministro de Guerra Julio Argentino Roca comandó en 1879 la ofensiva sistemática conocida como la Conquista del Desierto, seguida por las campañas del general Conrado Villegas en la Patagonia. Estas operaciones militares desarticularon las confederaciones nativas de caciques como Manuel Baigorrita, Vicente Catriel y Sanamuntú, concluyendo con la rendición final del gran cacique Sayhueque en 1885.

Despojo territorial, radicación y transformaciones en el siglo XX

Las consecuencias socioeconómicas y demográficas de la victoria militar de los Estados chileno y argentino resultaron devastadoras para la población mapuche. Miles de indígenas murieron durante las campañas o sufrieron la deportación forzada, el confinamiento en campos de prisioneros y la separación familiar a través de la distribución de niños y mujeres para el servicio doméstico y las labores agrícolas en ciudades como Buenos Aires, Santiago y Mendoza. El patrimonio ganadero y la soberanía sobre millones de hectáreas de tierra ancestral fueron confiscados y adjudicados a empresas colonizadoras, inmigrantes europeos y latifundistas criollos.

En el marco legal, las autoridades estatales aplicaron políticas de radicación e invisibilización. En Chile, la Comisión Radicadora de Indígenas confinó a las familias sobrevivientes en pequeñas reservas o parcelas tituladas mediante Títulos de Merced, fragmentando la antigua propiedad comunal del lof. En la República Argentina, las comunidades reducidas fueron reubicadas en tierras marginales de la Patagonia mediante concesiones precarias en provincias como Neuquén, Río Negro y Chubut. A lo largo del siglo XX, la escasez de tierras y la pobreza rural desencadenaron un masivo éxodo migratorio de la población mapuche hacia centros urbanos como Santiago de Chile, Temuco, Neuquén, Bariloche y Buenos Aires, donde reorganizaron sus redes identitarias en contexto urbano.

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Reemergencia étnica, debates historiográficos y vigencia contemporánea

Durante las últimas décadas del siglo XX y los primeros años del siglo XXI, la historiografía y la antropología sobre el pueblo mapuche experimentaron una profunda renovación conceptual. Autores como Guillermo Madrazo, Raúl Mandrini, Sara Ortelli, Gu Guillaume Boccara, Jorge Pinto Rodríguez y Pablo Sandoval cuestionaron la tradicional mirada decimonónica que retrataba al nativo como un sujeto pasivo o un incivilizado. Los enfoques contemporáneos han puesto de relieve la capacidad de adaptabilidad, la sofisticación diplomática de los parlamentos y la complejidad del proceso de etnogénesis pampeana, superando las interpretaciones historiográficas nacionalistas que pretendían separar rígidamente la historia mapuche a un lado y otro de la cordillera de los Andes.

En el escenario político contemporáneo, el pueblo mapuche atraviesa un potente proceso de reemergencia identidad y revitalización cultural. Respaldados por instrumentos del derecho internacional como el Convenio 169 de la OIT, las enmiendas constitucionales regionales y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Originarios, organizaciones comunitarias en Chile y Argentina movilizan demandas centradas en la restitución de tierras ancestrales, el reconocimiento del libre conflicto territorial frente a industrias extractivas y forestales, y la defensa de la lengua Mapudungun. La vigencia de sus tradiciones culturales, su cosmovisión ambiental y su constante reclamo de autonomía política convierten al pueblo mapuche en uno de los actores étnicos y sociales de mayor relevancia en la América del Sur actual.

Resumen

El pueblo Mapuche constituye una nación originaria asentada ancestralmente en los territorios del centro y sur del actual Chile y la Patagonia y pampas de la Argentina, unidos por la matriz lingüística del Mapudungun y una estructura socioeconómica descentralizada articulada en comunidades comunales (lof). Tras frenar el avance defensivo del Imperio Incaico en la Batalla del Maule, resistieron con éxito la penetración del Imperio Español en la prolongada Guerra de Arauco, forzando a la Monarquía Hispánica a reconocer su autonomía territorial a través del Parlamento de Quilín y fijar la frontera en el río Biobío.

Durante los siglos XVIII y XIX, los mapuches protagonizaron un proceso de expansión e interacción cultural denominado araucanización sobre las llanuras orientales, configurando alianzas y confederaciones ganaderas lideradas por caciques de la talla de Juan Calfucurá. No obstante, hacia finales del siglo XIX, las campañas de la Ocupación de la Araucanía en Chile y la Conquista del Desierto en Argentina desestructuraron militarmente las tierras indígenas, imponiendo el despojo territorial, la reorganización en reservas marginales y la posterior migración urbana. En la contemporaneidad, la nación mapuche mantiene una viva resistencia política e identitaria en reclamo del reconocimiento de su autonomía, la preservación de su patrimonio cultural y la restitución comunitaria del Wallmapu.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Quiénes son los mapuches y qué significa su nombre?
Son el pueblo indígena originario del centro-sur de Chile y Argentina; su nombre proviene del mapudungun y significa «gente de la tierra».
¿Qué fue la Guerra de Arauco y cuánto duró?
Fue el prolongado conflicto armado que enfrentó a las parcialidades mapuches contra la Corona Española durante los siglos XVI y XVII a lo largo del río Biobío.
¿En qué consistió el proceso de araucanización?
Fue la difusión progresiva de la lengua mapudungun, técnicas ganaderas, textilería y cosmovisión mapuche entre los pueblos nativos de las pampas y la Patagonia argentina.
¿Qué representaron la Conquista del Desierto y la Ocupación de la Araucanía?
Fueron las campañas militares lanzadas a finales del siglo XIX por Argentina y Chile para someter militarmente a los pueblos indígenas e incorporar sus tierras al territorio estatal.
¿Qué reclamos sostiene el pueblo mapuche en la actualidad?
Exigen el reconocimiento constitucional de sus derechos, la restitución comunitaria de tierras ancestrales, la protección del medio ambiente y la preservación del mapudungun.

Redacción del artículo

Citar este artículo

Molina, V. (2026). Mapuches. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/mapuches/

Molina, Valeria. “Mapuches.” HISTORIA ARGENTINA, 2026, https://historiaargentina.org/mapuches/

Molina, Valeria. “Mapuches.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 04 de septiembre de 2026. https://historiaargentina.org/mapuches/

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Bibliografía

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  • Mandrini, Raúl y Ortelli, Sara. Volver al país de los araucanos. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1992.
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  • Villar, Daniel y Jiménez, Juan Francisco. Conflicto, poder y diplomacia en la frontera sur. Bahía Blanca: Universidad Nacional del Sur, 2011.

Licencia y Copyright

Publicado por historiaargentina.org el 4 de septiembre de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

CCBYNCSA

Valeria Molina

Redactor

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