Cronología de la Semana de Mayo de 1810

La historiografía y el sistema educativo de Argentina instituyeron el concepto de la Semana de Mayo para describir los acontecimientos políticos que ocurrieron en Buenos Aires entre el 18 y el 25 de mayo de 1810, conocidos como Revolución de Mayo. Este proceso histórico se inició con la difusión de las noticias críticas sobre la caída de la Junta Central de Sevilla ante las fuerzas de Napoleón, lo que generó una crisis de legitimidad que culminó con la creación de la Junta Provisional Gubernativa, presidida por Cornelio Saavedra. Gracias a los hallazgos documentales de historiadores como Corbellini y Carlos Alberto Pueyrredón a mediados del siglo XX, se modificó la interpretación tradicional, demostrando que el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros no intentó ocultar los sucesos de España, sino que buscó dar una difusión ordenada a través de la imprenta de los Niños Expósitos.
Viernes 18 de mayo
Este día se publicaron formalmente en Buenos Aires las separatas impresas tituladas Copias de los artículos de la Gazeta de Londres, cuyos textos originales habían arribado previamente en la goleta británica HMS Mistletoe al mando de Robert Ramsay. Al tomar conocimiento público el colapso del gobierno en la península ibérica, los miembros del movimiento juntista se reunieron de urgencia para analizar la situación política.
Se enviaron convocatorias inmediatas a Juan José Castelli y a Cornelio Saavedra, quienes se encontraban en sus quintas de San Isidro; Castelli se integró a las deliberaciones a las ocho de la noche. Las asambleas revolucionarias se distribuyeron en diferentes puntos estratégicos de la ciudad:
- Un núcleo clave se congregó indistintamente en la residencia de Nicolás Rodríguez Peña o en la jabonería de Hipólito Vieytes. A este grupo asistieron figuras como Manuel Belgrano, Juan José Paso, Antonio Luis Beruti, Eustoquio Díaz Vélez, Feliciano Antonio Chiclana, José Darragueira, Martín Jacobo Thompson y Juan José Viamonte.
- Otra facción se concentró en la quinta de Orma, bajo el liderazgo de fray Ignacio Grela y con la participación destacada de Domingo French.
Por su parte, el virrey Cisneros remitió tres ejemplares de los nuevos impresos al gobernador interino de Montevideo, Joaquín de Soria. Aunque la historiografía de principios del siglo XX, liderada por Levene, interpretó las correcciones de estilo del virrey en el Archivo General de la Nación como un intento de deformar la verdad bajo la consigna de una "idea arreglada", investigaciones posteriores aclararon que su intención era simplemente publicar las noticias de manera metódica y sucesiva.
Sábado 19 de mayo
Cornelio Saavedra, en su carácter de jefe del Regimiento de Patricios, modificó su postura estratégica de esperar una ventaja napoleónica decisiva y determinó que, ante la caída de Sevilla, el momento de actuar había llegado. Mientras el grupo de Castelli promovía la celebración de un cabildo abierto, los oficiales criollos proponían desplazar al virrey mediante el uso de la fuerza.
Durante la mañana, Saavedra y Belgrano se entrevistaron con el alcalde de primer voto, Juan José de Lezica, mientras que Castelli se reunió con el síndico procurador, Julián de Leyva, con el fin de exigir el cese del mando de Cisneros debido a la zozobra popular. De acuerdo con el historiador Scenna, el término "cabildo abierto" no figuró en las comunicaciones iniciales de los capitulares. Sin embargo, el análisis de Roberto Marfany sobre el informe posterior de la Real Audiencia revela que los revolucionarios presionaron directamente al Cabildo para deponer al virrey y sustituirlo por una autoridad basada en la voluntad del pueblo.
Paralelamente, se ejecutaron acciones operativas secretas:
- Se acuarteló a los milicianos y se les proveyó de municiones adquiridas a los ingleses por el peninsular Pedro Dorna, a quien años más tarde Bernardino Rivadavia le otorgaría la ciudadanía.
- Se distribuyeron fondos para asegurar el apoyo de las tropas del cuerpo de Patricios. Nicolás Rodríguez Peña prestó 4500 pesos para los soldados acuartelados, mientras que Miguel Irigoyen y Matías Irigoyen entregaron otros 4000 pesos a Saavedra y Viamonte. Aunque Corbellini catalogó esto como un mecanismo para ganar voluntades y Rosendo Fraga lo justificó como una costumbre militar española, documentos de 1826 firmados por Juan Ramón Balcarce y Juan Antonio Pereyra ratificaron que se trató de un préstamo formal a la causa.
A su vez, las autoridades coloniales publicaron un impreso denominado Aviso al Público que compilaba las noticias recibidas previamente desde Montevideo a bordo de la fragata mercante John Paris de David Wishart, relativas a la conformación del Supremo Consejo de Regencia en Cádiz.
Domingo 20 de mayo
Los capitulares Lezica y Leyva se reunieron con Cisneros para transmitirle las demandas del movimiento criollo. Ante esto, el virrey manifestó que realizaría una consulta previa con los jefes militares, al tiempo que Leyva sugirió la convocatoria a un cabildo abierto como un mecanismo para ampliar la deliberación al vecindario influyente.
A las siete de la tarde, los jefes militares se presentaron en el Fuerte. Cisneros les recordó sus juramentos de fidelidad hacia Fernando VII, pero Saavedra tomó la palabra y rechazó el requerimiento argumentando el cambio drástico de la situación política:
"El que a V.E. dio autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella".
Ante el respaldo unánime de los comandantes a la postura de Saavedra, Cisneros no tuvo más opción que acceder a la realización de la asamblea. Al anochecer, los militares informaron los resultados en una nueva reunión en casa de Rodríguez Peña.
Por otra parte, las investigaciones de Roberto Marfany desmintieron las versiones oficiales del acta capitular y de las Memorias de los protagonistas. Marfany demostró que la renuncia de Cisneros se había pactado esa misma noche con los militares, pero el virrey y Lezica la transformaron en una solicitud de cabildo abierto como un recurso desesperado para validar su autoridad ante el "vecindario sensato". Como prueba de ello, descubrió que los formularios impresos de invitación se enviaron a la imprenta el mismo día 20 con los campos de fecha y hora en blanco. Finalmente, las memorias tardías de Martín Rodríguez señalaron una supuesta intimación a solas efectuada por él y Castelli en la que daban cinco minutos al virrey para dimitir, un relato considerado dudoso por la historiografía al no figurar en los oficios de Cisneros ni en los escritos de Saavedra.
Lunes 21 de mayo
El "pueblo" irrumpió por primera vez de forma visible en el escenario político. Desde tempranas horas, una multitud de aproximadamente 600 personas armadas con pistolas y puñales se concentró en la Plaza de la Victoria. Este grupo, autodenominado la Legión Infernal, estaba bajo el mando de Domingo French, Antonio Beruti y José María de Arzac. Como elemento de identidad política, portaban cintas blancas y llevaban en sus sombreros un grabado con el retrato de Fernando VII, realizado originalmente por Juan de Dios Rivera en 1808.
A las nueve de la mañana, el Cabildo sesionó a puertas cerradas para tratar la abdicación del virrey acordada la noche anterior. A las diez de la mañana, los regidores Manuel José de Ocampo y Andrés Domínguez se dirigieron al Fuerte para obtener la firma de la renuncia de Cisneros. Sin embargo, tras una prolongada deliberación, regresaron al ayuntamiento únicamente con la autorización escrita para celebrar el cabildo abierto. El cuerpo capitular modificó el acta para adecuarla a la respuesta de la autoridad colonial.
Ante la inquietud de la multitud en la plaza, que exigía la suspensión inmediata del mandatario, el síndico Leyva salió al balcón para dar explicaciones ambiguas. La tensión disminuyó cuando Cornelio Saavedra se presentó ante los cabildantes, se declaró garante de la seguridad pública y convenció a los manifestantes de retirarse a sus hogares. Durante el resto del día se distribuyeron de manera improvisada unas 450 invitaciones de un total de 600 impresas. El control de acceso a la plaza quedó determinado estrictamente por la compulsa de una lista oficial confeccionada por el propio ayuntamiento, descartándose la teoría de Vicente Fidel López sobre la existencia de tipografías secretas para filtrar asistentes.
Martes 22 de mayo

De los vecinos convocados, solo asistieron doscientos cincuenta y uno al Cabildo Abierto. El control de las avenidas de la plaza fue ejercido por French y Beruti junto a seiscientos hombres armados, con el objetivo de asegurar la primacía de los sectores criollos dentro del recinto. La sesión se extendió desde la mañana hasta la medianoche, centrando su debate en la retroversión de la soberanía popular ante la ausencia del monarca legítimo y el rechazo al Consejo de Regencia de España por no haber consultado a las colonias americanas.
El historiador Fernando Jumar advierte que los discursos tradicionales deben ser tomados con precaución, ya que fueron reconstruidos mediante memorias posteriores. El desarrollo de las ponencias e intervenciones se estructuró bajo las siguientes posturas:
- Benito Lué y Riega: El obispo de Buenos Aires inauguró los discursos defendiendo la continuidad del orden virreinal, proponiendo en su voto escrito que Cisneros continuara en el poder escoltado provisionalmente por los magistrados Lucas Muñoz y Cubero y Manuel de Velazco. Esta postura fue confrontada por Roberto Marfany, quien demostró que las crónicas posteriores de Vicente Fidel López sobre este discurso carecían de base documental.
- Juan José Castelli: Sostuvo que los pueblos de América debían asumir la conducción política de manera inmediata hasta el regreso de Fernando VII.
- Pascual Ruiz Huidobro: Argumentó que la autoridad que designó a Cisneros había caducado, por lo que el magistrado debía ser separado y el poder reasumido por el Cabildo.
- Manuel Genaro Villota: Actuó como el fiscal defensor de los intereses españoles más conservadores, señalando que Buenos Aires carecía de legitimidad para decidir unilateralmente sin dar participación a las demás ciudades del virreinato.
- Juan José Paso: Validó el dilema geográfico de Villota, pero impuso la doctrina de la "hermana mayor", argumentando que la urgencia del conflicto en Europa obligaba a Buenos Aires a tomar la iniciativa legislativa, bajo la condición de invitar formalmente al resto de los pueblos a la brevedad.
- Juan Nepomuceno Solá y Pedro Andrés García: El primero propuso una delegación provisoria en el ayuntamiento hasta conformar una junta con diputados del interior, mientras que el segundo enfatizó la urgencia del cambio debido a la efervescencia social.
Finalmente, se impuso la fórmula de Cornelio Saavedra, quien propuso que el mando se delegara interinamente en el ayuntamiento hasta la creación de una junta de gobierno, remarcando que el pueblo es quien confiere la autoridad. El jefe militar aplicó los principios legales extraídos del tratado Curia Philipica de Juan de Hebia Bolaños. El recuento definitivo regulado por el historiador Levene arrojó 69 votos a favor de la permanencia del virrey y 155 votos en favor de su cesantía, obligando a la corporación a comunicar oficialmente que Cisneros debía dejar su cargo.
Miércoles 23 de mayo
El Cabildo suspendió las citaciones previstas para los votantes con el fin de evitar nuevos alborotos en la plaza pública, concentrándose exclusivamente en la regulación y archivo de los sufragios emitidos. Una vez finalizado el escrutinio oficial, se ratificó el cese de Cisneros, su reemplazo provisorio por el cuerpo capitular y se le confirió un voto decisivo al síndico procurador en caso de empates dentro de la corporación.
Conscientes de que la exclusión total del mandatario derrocado podría generar resistencias armadas en las provincias y alterar las relaciones políticas con los demás ayuntamientos del continente, los capitulares resolvieron incorporar a Cisneros en calidad de vocal y presidente de la nueva junta gubernativa, junto a cuatro acompañantes.
Dos comisionados del Ayuntamiento se trasladaron al Fuerte para notificar la resolución al exvirrey. Cisneros manifestó verbalmente que no deseaba retener el mando, pero sugirió que se realizara una consulta inmediata con los comandantes de las unidades militares, advirtiendo que la propuesta institucional no se ajustaba plenamente a lo dispuesto por el voto mayoritario del cabildo abierto. El gobierno capitular convocó de urgencia a los jefes de las milicias coloniales, entre quienes figuraban Saavedra, Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, Pedro Andrés García y Martín Rodríguez. Los oficiales manifestaron que el orden público se garantizaría una vez que se hiciera público el cese del virrey y la asunción del Cabildo Gobernador, procediendo a la redacción y publicación de un bando manuscrito en la ciudad.
Jueves 24 de mayo
A primera hora, el exvirrey despachó al joven José Melchor Lavín hacia Córdoba con el objetivo de informar al gobernador intendente de Córdoba del Tucumán, Juan Gutiérrez de la Concha, sobre la crítica situación de la capital. En la mañana, el Cabildo Gobernador, bajo la propuesta de Leyva, designó a los cinco integrantes de la junta provisional: Baltasar Hidalgo de Cisneros (vocal presidente), Cornelio Saavedra, Juan Nepomuceno Solá, Juan José Castelli y el comerciante José Santos Incháurregui. Según las investigaciones de Corbellini, esta composición reflejaba una coalición de los tres grandes bloques de votación del día 22: los conservadores del virrey (66 votos), los moderados del ayuntamiento (66 votos) y los sectores populares liderados por Saavedra y Castelli (92 votos). Errores historiográficos posteriores de Tomás Guido y Vicente Fidel López tildaron a Incháurregui de ser un personaje oscuro subordinado a Cisneros, pero los registros sucesorios demostraron que era un vecino influyente, acreedor de la viuda del virrey y que había votado por la destitución del mandatario peninsular.
El acta de constitución estableció las bases del nuevo gobierno:
- Cisneros retendría su sueldo y prerrogativas honoríficas.
- El Cabildo se reservaba el derecho exclusivo de deponer a los miembros de la junta en caso de incumplimiento de deberes y controlaría la administración financiera de la Real Hacienda.
- Se dispuso el poder judicial en la Real Audiencia y se dictó una amnistía general por las opiniones vertidas.
- Se ordenó el envío de circulares al interior para elegir diputados encaminados a un congreso general, bajo el juramento de fidelidad a Fernando VII.
Para garantizar el sustento de la resolución, el ayuntamiento convocó a diez jefes de las fuerzas milicianas. Pese a que Saavedra solicitó ser reemplazado por el síndico para evitar censuras, la moción fue rechazada y los comandantes se comprometieron a sostener el nuevo orden. A las tres de la tarde se celebró la ceremonia oficial de juramento de rodillas sobre los Santos Evangelios, trasladándose los miembros de la junta hacia la fortaleza bajo salvas de artillería y aclamaciones públicas registradas en el Diario de un testigo.
Sin embargo, al caer la noche, la agitación popular resurgió con violencia al constatarse que Cisneros mantenía el mando político y el control de las armas. Los ciudadanos y oficiales subalternos se concentraron de forma hostil en el cuartel de Patricios. Una asamblea de urgencia celebrada en la residencia de Nicolás Rodríguez Peña forzó a Castelli a intervenir ante las autoridades gubernamentales. A las nueve y media de la noche, la junta redactó su renuncia formal ante el ayuntamiento para frenar la efervescencia popular. Aunque Vicente Fidel López argumentó en su Historia de la República Argentina que el texto fue dictado imperativamente por Cisneros, peritajes posteriores demostraron que la caligrafía correspondía al vocal Incháurregui.
Viernes 25 de mayo

Durante la mañana, las milicias comandadas por Domingo French y Antonio Beruti movilizaron a una gran multitud hacia la Plaza de la Victoria. Los manifestantes exigieron la anulación inmediata de la junta del día anterior, la destitución absoluta de Cisneros y el establecimiento de un nuevo gobierno. Si bien la afirmación de Bartolomé Mitre sobre el reparto de escarapelas celestes y blancas es cuestionada por la historiografía crítica, se ratifica que los revolucionarios distribuyeron distintivos organizativos entre los asistentes. Ante la falta de respuestas institucionales, la multitud invadió las salas del ayuntamiento al grito de "¡El pueblo quiere saber de qué se trata!".
"¡El pueblo quiere saber de qué se trata!", era el clamor de los manifestantes frente al Cabildo.
A las miasmas nueve de la mañana, el Cabildo ordenó reprimir las manifestaciones por la fuerza pública. Los jefes militares desobedecieron la orden o notificaron formalmente que sus tropas se sublevarían en caso de intentar acciones represivas contra los ciudadanos. Ante el aislamiento político y militar, los capitulares forzaron a Cisneros a firmar su renuncia definitiva. Representantes populares presentaron un petitorio respaldado por 401 firmas que contenía la nómina de los integrantes de la nueva junta, además de exigir la organización de una expedición militar de quinientos hombres para auxiliar a las provincias del interior.
Debido a las inclemencias del tiempo, el síndico Julián de Leyva se asomó al balcón y pretendió ridiculizar la legitimidad de la diputación argumentando la escasez de personas en la plaza. Esto desató la indignación de los manifestantes restantes, quienes amenazaron con recurrir a la violencia, abrir los cuarteles y tocar la campana del ayuntamiento (cuyo badajo había sido retirado previamente por el virrey Liniers tras la asonada de Álzaga en 1809). Ante la inminencia de un conflicto armado, el petitorio popular fue leído en voz alta y ratificado formalmente.
De este modo quedó constituida la Junta Provisional Gubernativa de la Capital del Río de la Plata, conocida históricamente como la Primera Junta, bajo el reglamento diseñado el día anterior:
- Presidente: Cornelio Saavedra (oriundo de Potosí).
- Vocales: Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu (oriundo de Cataluña) y Juan Larrea (oriundo de Cataluña).
- Secretarios: Juan José Paso y Mariano Moreno.
En el plano de la investigación histórica, los estudios de Juan Canter en 1941 dentro de la Historia de la Nación Argentina desmitificaron la existencia de la llamada Sociedad de los Siete como el ente planificador único de la revolución, demostrando que se trató de un movimiento gregario y carente de un plan centralizado.
Asimismo, los análisis socio-políticos de Ricardo Zorraquín Becú y Jorge María Ramallo detallaron la compleja heterogeneidad corporativa de la junta: Saavedra y Azcuénaga (aristócrata de la ciudad) representaban el poder de las milicias; Castelli y Belgrano conducían el sector carlotista ; mientras que los comerciantes peninsulares Larrea y Matheu, junto al secretario Moreno, provenían de las bases del antiguo movimiento alzaguista de 1809. Manuel Moreno confirmó que la incorporación de su hermano Mariano Moreno fue de última hora, al punto de que el nuevo secretario pasó las primeras horas ignorando su designación y dudando de su propia capacidad legal para asumir el cargo en un escenario tan complejo. Finalmente, tras brindar un discurso formal a la muchedumbre, Saavedra se trasladó hacia el Fuerte en medio del repique de campanas y salvas militares.
Resumen
Como corolario de los acontecimientos expuestos, la Semana de Mayo de 1810 representó el colapso definitivo del orden colonial en el Río de la Plata, gatillado por la caída de la Junta Central de Sevilla ante las fuerzas de Napoleón. A lo largo de esos siete días frenéticos, el movimiento juntista criollo combinó la presión de las milicias lideradas por Cornelio Saavedra, el activismo en las calles de la Legión Infernal conducida por Domingo French y Antonio Beruti, y la agudeza jurídica de figuras como Juan José Castelli y Juan José Paso en los debates del Cabildo Abierto. A pesar de los desesperados intentos del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y del síndico Julián de Leyva por retener el poder a través de soluciones moderadas y juntas de coalición, la decidida exigencia popular forzó la caída absoluta de las autoridades peninsulares.
El desenlace del 25 de mayo, con la constitución de la Primera Junta, no fue el producto de un plan centralizado o de una logia secreta como la mítica Sociedad de los Siete, sino el resultado de una compleja convergencia de facciones políticas y corporativas locales. La heterogeneidad del nuevo gobierno provisional —que amalgamó el poder militar de los patricios, el reformismo carlotista y el ímpetu comercial e intelectual de antiguos alzaguistas bajo la decisiva secretaría de Mariano Moreno— marcó el inicio de un proceso irreversible de autogobierno. Este hito historiográfico, resignificado con el tiempo para cimentar la identidad nacional de Argentina, transformó la crisis de legitimidad de la corona española en el primer y definitivo paso hacia la soberanía de los pueblos americanos.
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Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Qué embarcación trajo a Buenos Aires las noticias sobre la crisis en España que desencadenó la Semana de Mayo?
- Las noticias arribaron en la goleta británica HMS Mistletoe, bajo el mando de Robert Ramsay.
- ¿Qué demostraron las investigaciones de Roberto Marfany sobre los hechos del domingo 20 de mayo?
- Demostraron que la renuncia de Baltasar Hidalgo de Cisneros ya se había pactado esa misma noche con los jefes militares, y que el virrey y Juan José de Lezica usaron la convocatoria al cabildo abierto como un recurso para intentar validar su autoridad.
- ¿En qué consistió la doctrina jurídica que presentó Juan José Paso en el Cabildo Abierto del 22 de mayo?
- Paso propuso la doctrina de la "hermana mayor", argumentando que la urgencia de la situación obligaba a Buenos Aires a tomar la iniciativa política para gobernar, bajo la condición de invitar formalmente al resto de los pueblos a la brevedad.
- ¿Quiénes fueron los miembros de la junta provisional propuesta el 24 de mayo?
- Estuvo conformada por Baltasar Hidalgo de Cisneros como vocal presidente, junto a Cornelio Saavedra, Juan Nepomuceno Solá, Juan José Castelli y José Santos Incháurregui.
- ¿Cómo quedó integrada la Primera Junta establecida el 25 de mayo de 1810?
- Quedó constituida por Cornelio Saavedra como presidente; Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea como vocales; y Juan José Paso junto a Mariano Moreno como secretarios.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Sánchez, J.C. (2026). Cronología de la Semana de Mayo de 1810. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/cronologia-de-la-semana-de-mayo-de-1810/
Sánchez, Juan Carlos. “Cronología de la Semana de Mayo de 1810.” HISTORIA ARGENTINA, 2026, https://historiaargentina.org/cronologia-de-la-semana-de-mayo-de-1810/
Sánchez, Juan Carlos. “Cronología de la Semana de Mayo de 1810.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 18 de mayo de 2026. https://historiaargentina.org/cronologia-de-la-semana-de-mayo-de-1810/
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}Bibliografía
- El pronunciamiento de Mayo | Roberto H. Marfany | Ediciones Theoria
- Las brevas maduras (1804-1810) | Miguel Ángel Scenna | Ediciones La Bastilla
- Ensayo histórico sobre la Revolución de Mayo y Mariano Moreno | Ricardo Levene | Ediciones Peuser
- La Revolución de Mayo | Norberto Galasso | Editorial Colihue
- La Revolución de Mayo | Enrique Corbellini | Lajouane Editores
Links externos
- La Semana de Mayo de 1810 - El Historiadorelhistoriador.com.ar
- Semana de Mayo - Portal Educ.areduc.ar
- Dossier Mayo 1810 - Portal Educ.areduc.ar
- Efemérides: 18 al 25 de mayo - Tribunal Electoral de Misioneselectoralmisiones.gov.ar
- Felipe Pigna cuenta cómo eran los días de Mayo de 1810 - Radio Nacionalradionacional.com.ar
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Publicado por historiaargentina.org el 18 de mayo de 2026. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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