Revolución de Mayo
07/11/2025 · Actualizado: 12/08/2026

La Revolución de Mayo comprende una serie de acontecimientos políticos, sociales y militares acaecidos en la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, durante la tercera semana de mayo de 1810. Este proceso culminó el 25 de mayo de dicho año con la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y la conformación de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, conocida formalmente por la historiografía como la Primera Junta. Aunque el nuevo cuerpo gubernamental declaró actuar en un inicio bajo el concepto de la titularidad de los derechos del soberano depuesto, el rey Fernando VII de España, el movimiento sentó las bases institucionales y geopolíticas del posterior surgimiento del Estado argentino.
El impacto histórico de la Revolución de Mayo trasciende el ámbito porteño, proyectándose sobre un territorio virreinal en proceso de atomización e incidiendo en las dinámicas continentales de las guerras de independencia hispanoamericanas. Las tensiones socioeconómicas preexistentes, sumadas a la brusca acefalía de la corona española provocada por las guerras napoleónicas, aceleraron la adopción del principio ideológico de la retroversión de la soberanía. A través de un complejo entramado de negociaciones entre las milicias criollas, el patriciado local y la burocracia colonial, el 25 de mayo de 1810 quebró definitivamente el orden absolutista en el sur del continente e inició un prolongado ciclo revolucionario que conduciría a la formalización de la independencia en el Congreso de Tucumán en 1816.
- Antecedentes y causas de la transformación virreinal
- La Semana de Mayo: vació de poder y crisis institucional
- El Cabildo Abierto del 22 de mayo y la disputa ideológica
- La jornada del 25 de mayo y el establecimiento de la Primera Junta
- Proyección, tensiones internas y expansión revolucionaria
- Consecuencias de la Revolución de Mayo
- Interpretaciones historiográficas y debate sobre la "Máscara de Fernando VII"
- Resumen
Antecedentes y causas de la transformación virreinal
El estallido revolucionario de 1810 respondió a una conjunción de dinámicas estructurales de orden global y local. En el ámbito internacional, el proceso de independencia de Estados Unidos en 1776 y la diseminación de las ideas de la Ilustración tras la Revolución Francesa de 1789 influyeron profundamente en las aspiraciones políticas de la burguesía criolla. Paralelamente, la Revolución Industrial británica generó una presión creciente sobre los mercados coloniales hispanos para la apertura del comercio atlántico, desarticulando las pretensiones de monopolio de la metrópoli española. Sin embargo, el detonante decisivo fue la invasión napoleónica a la península ibérica en 1808, las abdicaciones de Bayona de los reyes Carlos IV y Fernando VII, y el establecimiento del francés José Bonaparte en el trono español.
En el contexto regional, las Reformas Borbónicas aplicadas durante la segunda mitad del siglo XVIII incrementaron la presión fiscal, reforzaron el control mercantil metropolitano y centralizaron los principales cargos administrativos en funcionarios peninsulares. Estas decisiones suscitaron un profundo malestar en las élites locales. La creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 consolidó a Buenos Aires como eje político e insufló ímpetu a su puerto, al tiempo que las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 forjaron en la sociedad porteña una temprana autoconciencia de capacidad defensiva y autonomía militar. Durante la resistencia a las tropas británicas se organizaron las milicias urbanas, destacándose el Regimiento de Patricios comandado por Cornelio Saavedra, estructura defensiva que se convertiría en un actor político decisivo.
Asimismo, las disputas internas por el poder virreinal minaron de forma irreversible la autoridad española en el territorio. La destitución del virrey Rafael de Sobremonte por decisión de la población local tras las invasiones, el posterior ascenso de Santiago de Liniers y el frustrado intento de destitución emprendido por sectores españoles peninsulares en la llamada Asonada de Álzaga el 1 de enero de 1809 expusieron la fragilidad del entramado colonial. La represión de los focos juntistas de la Revolución de Chuquisaca y la Revolución de La Paz en el Alto Perú a lo largo de 1809 agudizó el encono criollo hacia los funcionarios representantes del orden absolutista.
La Semana de Mayo: vació de poder y crisis institucional
El detonante directo de la crisis política en Buenos Aires fue la llegada, a mediados de mayo de 1810, de noticias confirmadas sobre la disolución de la Junta Suprema Central de Sevilla tras el avance de los ejércitos de Francia sobre Andalucía. Ante la pérdida del último reducto institucional de la resistencia peninsular y el establecimiento de un cuestionado Consejo de Regencia acorralado en Cádiz, los sectores reformistas y las jefaturas milicianas exigieron al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros una convocatoria urgente para debatir la continuidad del mando.
El 18 de mayo de 1810, el virrey emitió una proclama instando a la población a mantener la calma y jurar fidelidad a la corona, pero los grupos juntistas se movilizaron de inmediato. Dirigentes criollos como Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña e Hipólito Vieytes sostuvieron reuniones secretas para coordinar acciones junto a las unidades milicianas mandadas por Cornelio Saavedra. El 19 y 20 de mayo, los líderes civiles y militares presionaron al Cabildo de Buenos Aires y al propio virrey para que autorizara la celebración de una asamblea extraordinaria. Tras consultar a los jefes de las fuerzas armadas en el Fuerte y constatar la falta de respaldo militar para sostener su mandato, Baltasar Hidalgo de Cisneros cedió ante las demandas y dio curso a las esquelas de invitación.
El 21 de mayo, la Plaza de la Victoria fue escenario de activas concentraciones impulsadas por la denominada "Legión Infernal", conducida por Domingo French y Antonio Luis Beruti, sectores urbanos radicalizados que reclamaban abiertamente la destitución del virrey. Se cursaron alrededor de cuatrocientas cincuenta invitaciones formalizadas a las familias más prominentes, clérigos, militares y comerciantes de la capital. Esta citación preparó el terreno legal e institucional para la celebración de una de las deliberaciones políticas más relevantes de la historia suramericana.
El Cabildo Abierto del 22 de mayo y la disputa ideológica
El 22 de mayo de 1810 se congregaron en el recinto capitular doscientos cincuenta y un vecinos. El debate central giró en torno a la legitimidad del representante regio tras la disolución de las instituciones que le habían otorgado el poder. En la asamblea chocaron doctrinalmente dos posturas historiográficas e ideológicas contrapuestas: la posición absolutista, favorable a la continuidad del orden virreinal, y la posición doctrinaria patriota, partidaria de la caducidad del mandato y la transferencia de la autoridad a la corporación municipal.
El obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega, sostuvo la postura conservadora afirmando que mientras existiera un solo retazo de tierra peninsular libre o un español en América, este debía gobernar sobre las colonias. En respuesta, el abogado Juan José Castelli articuló la teoría de la retroversión de la soberanía, fundamentada tanto en el derecho doctrinario de la tradición hispana como en las ideas racionalistas de la época. Castelli argumentó que, ausente el rey legítimo, el poder reasumía de manera natural en los pueblos, estando estos capacitados para establecer sus propias autoridades de gobierno. Por su parte, el fiscal Manuel Genaro Villota argumentó que la capital virreinal carecía de facultades unilaterales para decidir sobre la soberanía sin la participación consultiva de las demás ciudades de las provincias. Esta posición fue rebatida por Juan José Paso, quien alegó la urgencia de la situación y la necesidad de actuar bajo el principio de gestión de negocios en bien de la salud pública.
Al momento de la votación, la propuesta formulada por Cornelio Saavedra se impuso ampliamente. Se determinó la cesación del mandato de Baltasar Hidalgo de Cisneros y la delegación temporal del mando supremo en el Cabildo de Buenos Aires, institución que debía constituir una junta de gobierno con el encargo expreso de convocar a los representantes de las demás provincias del virreinato.
La jornada del 25 de mayo y el establecimiento de la Primera Junta
El 24 de mayo, en una maniobra orientada a preservar el esquema defensivo tradicional, el Cabildo de Buenos Aires designó una junta provisional presidida por el propio exvirrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, secundado por los vocales Cornelio Saavedra, Juan José Castelli, Juan Nepomuceno Solá y José Santos Incháurregui. La inclusión de la figura del antiguo virrey como máxima autoridad provocó una inmediata y virulenta reacción popular y el rechazo frontal de los cuadros militares criollos, que percibieron la medida como una distorsión directa de lo aprobado el 22 de mayo.
La efervescencia civil eclosionó durante la mañana del 25 de mayo. Tropas desarmadas y manifestantes congregados bajo la llovizna en la Plaza de la Victoria penetraron en las instalaciones del Cabildo exigiendo la anulación definitiva del arreglo. Ante la negativa reiterada de las milicias a reprimir al pueblo y la renuncia forzada de Baltasar Hidalgo de Cisneros, los capitulares debieron ratificar la conformación de una nómina de gobierno elaborada directamente por los sectores revolucionarios con el respaldo escrito de cientos de vecinos.
Quedó instituida así la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, conocida históricamente como la Primera Junta. Presidida por el comandante del Regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra, la junta integró como vocales a los abogados Juan José Castelli, Manuel Belgrano y Manuel Alberti, los comerciantes peninsulares Domingo Matheu y Juan Larrea, y el oficial militar Miguel de Azcuénaga. En las secretarías de gobierno y guerra y de hacienda fueron designados los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso. La conformación heterogénea del órgano reflejó un pacto político de contención entre los sectores hacendados, mercantiles, clericales, profesionales e intelectuales de la ciudad.
Proyección, tensiones internas y expansión revolucionaria
Apenas asumidas sus funciones el 25 de mayo, la Primera Junta emitió el 27 de mayo una circular dirigida a todos los cabildos de las provincias interiores del virreinato, notificando la destitución del régimen anterior e instruyendo la elección y envío de diputados a la capital para sumarse al cuerpo de gobierno. Esta medida desató reacciones dispares en la vasta geografía del Río de la Plata. Mientras ciudades como Salta, Tucumán, Mendoza y Corrientes aceptaron progresivamente las directivas emitidas desde Buenos Aires, otros centros urbanos rechazaron con vehemencia la autoridad de la Junta.
Las resistencias más marcadas al nuevo orden se consolidaron en Montevideo, Paraguay, las intendencias del Alto Perú y la provincia de Córdoba. En Córdoba, el antiguo héroe de las invasiones inglesas Santiago de Liniers encabezó un foco contrarrevolucionario opuesto a las autoridades porteñas. Frente a esta amenaza, la Junta ordenó la organización y despacho del Primer Ejército Auxiliar a las Provincias del Interior, fuerza expedicionaria militar dirigida por Francisco Ortiz de Ocampo y el comisionado político Juan José Castelli. La rápida neutralización del movimiento cordobés y el posterior fusilamiento de Santiago de Liniers enviaron un severo mensaje político a las facciones realistas del continente.
En el seno de la propia Junta no tardaron en aflorar marcadas discrepancias político-ideológicas entre dos facciones principales. Por un lado, el grupo moderado o saavedrista, alineado tras la figura de Cornelio Saavedra, proponía un ritmo prudente de transformaciones, respetuoso de los condicionantes diplomáticos internacionales y proclive a integrar paulatinamente a los delegados provinciales. Por otro lado, la facción radical o morenista, articulada en torno al secretario Mariano Moreno, promovía un programa de profundas reformas políticas, económicas y de transformación ideológica republicana. Las tensiones llegaron a su punto culminante en diciembre de 1810 con la incorporación oficial de los diputados del interior, hecho que dio origen a la Junta Grande y derivó en la renuncia y posterior muerte en altamar de Mariano Moreno.
Consecuencias de la Revolución de Mayo
El proceso revolucionario iniciado en mayo de 1810 alteró de manera definitiva la estructura política, social y territorial del hasta entonces Virreinato del Río de la Plata:
- Emergencia de la soberanía popular y el republicanismo: Se produjo un cambio de paradigma conceptual en el ejercicio del poder. Se desplazó la antigua doctrina del «bien común» —donde las órdenes de la Corona se acataban de forma nominal— para dar paso al principio de la soberanía popular y la retroversión de los derechos al pueblo en ausencia del monarca legítimo. Esta transformación sentó las bases teóricas de la regla de la mayoría y la posterior organización del sistema republicano de gobierno.
- Surgimiento del Estado argentino e independencia diferida: Aunque la Primera Junta asumió el mando nominalmente a nombre de Fernando VII —mecanismo conocido por la historiografía como la máscara de Fernando VII—, el acontecimiento inició el proceso de conformación del Estado argentino. No obstante, la declaración formal de independencia debió esperar seis años más, concretándose en el Congreso de Tucumán en 1816.
- Fragmentación territorial del Virreinato: Al desaparecer la autoridad unificadora de la Corona española, las marcadas tensiones e intereses dispares entre las distintas regiones provocaron la disgregación de la antigua unidad administrativa de tan solo 38 años de existencia. Este distanciamiento derivó en la pérdida de cohesión con regiones como la Banda Oriental (Montevideo), el Paraguay y el Alto Perú, que rechazaron la hegemonía del gobierno establecido en Buenos Aires.
- Reestructuración del poder político y expulsión de la élite colonial: La toma del gobierno por parte de los criollos desencadenó una profunda renovación de los cargos administrativos y la destitución de los funcionarios peninsulares. Esto derivó en el derrocamiento y posterior deportación de los miembros de la Real Audiencia y del propio exvirrey Cisneros hacia España.
- Inicio de los conflictos militares y la polarización social: Se abrieron frentes de guerra contra los focos de resistencia realista y contrarrevolucionaria (como los surgidos en Córdoba, Montevideo, Paraguay y el Alto Perú). Ello obligó a la creación de expediciones auxiliares y campañas de reclutamiento masivo, acentuando la polarización social y la confrontación ideológica entre patriotas y realistas.
Interpretaciones historiográficas y debate sobre la "Máscara de Fernando VII"
El análisis de la Revolución de Mayo ha sido objeto de extensos debates en la tradición historiográfica sudamericana. La historiografía liberal clásica desarrollada durante el siglo XIX, liderada por Bartolomé Mitre, interpretó los acontecimientos de mayo de 1810 como la eclosión inmediata y preconcebida de un sentimiento de identidad nacional plenamente desarrollado, cuyo objetivo unívoco era la proclamación de la independencia formal de la nación argentina.
No obstante, las corrientes críticas contemporáneas y el revisionismo histórico han matizado esta visión lineal. Se destaca ampliamente la utilización de la denominada "Máscara de Fernando VII", un ardid diplomático y táctico mediante el cual los revolucionarios proclamaban juramento formal de fidelidad al soberano legítimo Fernando VII. Esta estrategia permitía legitimarse ante la población colonial, mantener el respaldo militar e indirecto de Gran Bretaña —aliada de España en la contienda anti-napoleónica— y ganar un tiempo crítico para organizar los recursos bélicos institucionales sin desencadenar una pronta intervención internacional.
Otras aproximaciones sociológicas e historiográficas remarcan que en mayo de 1810 coexistieron horizontes ideológicos diversos que iban desde la búsqueda de autonomía gubernamental dentro del propio marco del Imperio español hasta proyectos explícitamente independentistas, republicanistas e integracionistas a escala hispanoamericana. La revolución es comprendida hoy como el resultado no de un plan unificado e inflexible, sino de una respuesta pragmática y acelerada frente a la disolución repentina de la legitimidad monárquica hispana.
Resumen
La Revolución de Mayo de 1810 constituyó el quiebre fundamental del orden colonial hispánico en el Virreinato del Río de la Plata y el hito fundacional del proceso de conformación del Estado argentino. Impulsada por la combinación de reformas borbónicas previas, la consolidación de milicias locales tras las Invasiones Inglesas y la vacancia imperial generada por la invasión napoleónica en España, la élite porteña convocó a un Cabildo Abierto el 22 de mayo de 1810. Aplicando la doctrina de la retroversión de la soberanía, la asamblea votó por la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.
El 25 de mayo de 1810 se formalizó la instalación de la Primera Junta, primer gobierno patrio integrado por civiles y jefes milicianos. Aunque el nuevo cuerpo directivo asumió formalmente bajo la fórmula cautelar de la "Máscara de Fernando VII", las medidas militares y administrativas enviadas a las provincias interiores desataron el conflicto armado contra los reductos realistas en Córdoba, el Alto Perú, Paraguay y la Banda Oriental. A pesar de los profundos enfrentamientos políticos entre tendencias moderadas y radicales en el seno de sus dirigencias, los sucesos acaecidos durante la Semana de Mayo transformaron sustancialmente la soberanía popular en el Río de la Plata e iniciaron el curso irreversible de la emancipación sudamericana.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo ocurrió la Revolución de Mayo?
- La Revolución de Mayo tuvo lugar entre el 18 y el 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires.
- ¿Qué causas externas influyeron en la Revolución de Mayo?
- Las independencias de Estados Unidos e ideas de la Revolución Francesa influenciaron a los criollos argentinos.
- ¿Cuándo se formó la Primera Junta y qué significó para Argentina?
- La Primera Junta se formó el 25 de mayo de 1810, marcando el inicio del proceso independentista en Argentina.
- ¿Qué hizo la Primera Junta dos días después de su creación?
- Emitió una proclama garantizando la continuidad del orden público mientras esperaban instrucciones desde España.
- ¿Cómo reaccionaron las provincias interiores a la formación de la Primera Junta?
- Las provincias interiores recibieron con interés la formación de la Primera Junta y algunas, como Corrientes, reconocieron formalmente a la nueva autoridad.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Vidal, G. (2025). Revolución de Mayo. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/revolucion-de-mayo/
Vidal, Gustavo. “Revolución de Mayo.” HISTORIA ARGENTINA, 2025, https://historiaargentina.org/revolucion-de-mayo/
Vidal, Gustavo. “Revolución de Mayo.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 07 de noviembre de 2025. https://historiaargentina.org/revolucion-de-mayo/
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}Bibliografía
- Abad de Santillán, Diego (1965). Historia Argentina . Buenos Aires : TEA (Tipográfica Editora Argentina).
- Alonso, María; Elisalde, Roberto; Vázquez, Enrique (1994). Argentina y el mundo contemporáneo . Buenos Aires : Editorial Aique.
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- Beverina, Juan Bartolomé (2008b). Las invasiones inglesas al Río de la Plata 1806-1807 . Volumen 2 Reconquista de Buenos Aires. Buenos Aires : Círculo Militar.1884 Editorial. ISBN 978-950-9822-76-4 .
- Biblioteca de Mayo tomo II (1960). Colección de obras y documentos para la historia Argentina . Tomo II. Edición especial en homenaje al 150 aniversario de la Revolución de Mayo. Buenos Aires : Senado de la Nación.
- Biblioteca de Mayo tomo XIV (1963). Colección de obras y documentos para la historia Argentina . Tomo XIV. Edición especial en homenaje al 150 aniversario de la Revolución de Mayo. Buenos Aires : Senado de la Nación.
- Biblioteca de Mayo tomo XVIII (1966). Colección de obras y documentos para la historia Argentina . Tomo XVIII. Edición especial en homenaje al 150 aniversario de la Revolución de Mayo. Buenos Aires : Senado de la Nación.
- Canter, Juan (1961). «Las sociedades secretas y literarias». Historia de la Nación Argentina, 3ra. edición . V Secc. I Cap. IX: 163-265.
- Chiaramonte, José Carlos (2016). Autonomía e independencia en el Rio de la Plata, 1808-1 . Buenos Aires : Sudamericana.
Links externos
- «Nuestra Historia»web.archive.org
- Rivadavia y la expropiación a las órdenes eclesiásticasrazonyrevolucion.org
- Pigna, Felipe (2007). «La Revolución de Mayo». Los mitos de la historia argentina (26 edición). Argentina : Grupo editorial Norma. pp. 226 , 227. ISBN 987-545-149-5 .archive.org
- (formatorevistadeindias.revistas.csic.es
- Circular a las provincias del interior del 27 de mayo de 1810es.wikisource.org
- Los curas de la Revoluciónarchive.org
- «Hombrecitos asustados. El problema de la violencia en la Revolución»elortiba.org
- «“¿A qué especie pertenece un negro?”»web.archive.org
- «La Revolución de Mayo (Mario Gallo, 1909).»listal.com
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Publicado por historiaargentina.org el 7 de noviembre de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.
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