Golpe de Estado en Argentina de 1930
03/03/2026

El golpe de Estado en Argentina de 1930, conocido como Revolución de 1930, derrocó al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen y al Congreso Nacional, interrumpiendo así el gobierno radical que había comenzado dos años antes. Este golpe, ejecutado por un grupo de militares encabezados por el teniente general José Félix Uriburu, marcó el inicio del periodo conocido como «Década Infame» (1930-1943), caracterizado por la instauración de una dictadura que contó con el apoyo de importantes sectores políticos y económicos. El golpe representó un punto de inflexión en la historia argentina, interrumpiendo los procesos democráticos iniciados tras la sanción del sufragio secreto y obligatorio para varones en 1912, y sentando las bases para una serie de intervenciones militares que continuarían hasta 1983.
- Antecedentes
- Contexto económico
- Enfrentamiento político
- Segunda presidencia de Yrigoyen
- Crisis interna
- La conspiración
- La prensa crítica de Yrigoyen
- Los jefes conspiradores
- Operaciones militares rebeldes
- La actitud del gobierno
- Las proclamas iniciales
- Acordada de la Corte Suprema de Justicia
- Instalación del nuevo gobierno
- Repercusiones en la sociedad
- El proyecto corporativo
- Política económica y laboral
- Otros aspectos del gobierno
- Salida electoral
- Resumen
Antecedentes
A mediados del siglo XX, Argentina experimentó un período de agitación política y económica bajo el gobierno de Hipólito Yrigoyen. Este contexto incluyó una serie de conflictos sociales y económicos que desestabilizaron la estabilidad nacional. La crisis económica mundial a principios de los años 1930 exacerbó las condiciones adversas, con caídas en la producción agrícola y el comercio internacional, lo cual afectó seriamente al país.
La influencia del Reino Unido como principal socio económico declinaba mientras Estados Unidos asumía un papel más proeminente. Esto provocó tensiones comerciales y financieras para Argentina, que dependía fuertemente de las exportaciones agropecuarias hacia el Reino Unido. A medida que los salarios reales disminuían y la economía se deterioraba, aumentaron significativamente los conflictos laborales y la desconfianza en el gobierno.
En este clima de creciente inestabilidad política y económica, las fuerzas armadas comenzaron a distanciarse del presidente Yrigoyen. A pesar de que Yrigoyen había contado con apoyo militar previamente, su imagen como demagogo entre sectores militares y empresariales se fortaleció debido a la percepción de que favorecía indebidamente a las clases trabajadoras, lo cual minó su base de poder y preparó el terreno para un eventual golpe de Estado.
Contexto económico
A partir de la Primera Guerra Mundial, Argentina enfrentó cambios significativos en su economía global. El Reino Unido comenzaba a perder su posición dominante como socio económico clave para dar paso gradualmente al ascenso del Estados Unidos tanto como centro financiero como proveedor de productos industriales que se ajustaban mejor a las necesidades argentinas. Sin embargo, los Estados Unidos también competían con Argentina en la producción agrícola y aumentaba sus medidas proteccionistas.
Durante este período, el Reino Unido continuó siendo el principal cliente para las exportaciones agropecuarias de Argentina y fuente de libras esterlinas necesarias para pagar importaciones estadounidenses. A partir de 1928, la economía argentina comenzó a deteriorarse con una disminución en las exportaciones, aumento de gastos estatales y salida masiva de capitales extranjeros.
En 1929, ante la creciente crisis económica que culminaría con el crack bursátil mundial ese mismo año, Yrigoyen interrumpió la convertibilidad del peso argentino frente al oro. Esta medida significó que el Estado ya no estaba obligado a cambiar pesos por moneda extranjera, lo cual marcó un punto de inflexión en las políticas monetarias del país y reflejaba la gravedad de la situación económica.
Enfrentamiento político
La Unión Cívica Radical adoptó una ideología mesiánica, percibiendo a sí misma como un movimiento providencial en oposición a lo que consideraba la "oligarquía" gobernante. Hipólito Yrigoyen, figura central del partido, despertó gran expectativa durante su campaña electoral de 1928, prometiendo cambios significativos.
Durante el segundo gobierno de Yrigoyen, la UCR utilizó con frecuencia la intervención federal en las provincias para asegurar su dominio político. Sin embargo, esta práctica fue vista como una contradicción al principio democrático que el partido proclamaba. A medida que avanzaba la década de 1920, la popularidad de Yrigoyen declinó debido a la creciente crisis económica y social. Esto provocó un clima cada vez más tenso, con violencia política y acusaciones mutuas entre el oficialismo y la oposición.
En las elecciones legislativas de marzo de 1930, los enfrentamientos armados y las maniobras irregulares marcaron el proceso electoral. Aunque la UCR no sufrió una derrota abrumadora, su rendimiento fue inferior al esperado, especialmente en Buenos Aires, donde partidos socialistas obtuvieron mejores resultados que los radicales. Estos eventos reflejaron un descontento creciente con el gobierno de Yrigoyen y sentaron las bases para la acción militar que culminaría con el golpe de Estado en septiembre del mismo año.
Segunda presidencia de Yrigoyen
En las elecciones de 1928, Hipólito Yrigoyen fue reelegido como presidente con un amplio margaritario del voto popular. Sin embargo, el inicio de su segundo mandato se vio afectado por la muerte de su vicepresidente designado, Francisco Beiró, lo que obligó a realizar nuevas elecciones para elegir a Enrique Martínez como nuevo vicepresidente. Durante este período, Argentina enfrentaba dificultades económicas crecientes que desembocarían en una crisis más profunda.
Con la economía en declive y la inflación aumentando, Yrigoyen trató de fortalecer su posición política interviniendo en varias provincias para asegurar el control del Senado. Sin embargo, estas acciones generaron creciente oposición y un clima cada vez más tenso entre los partidarios y detractores del presidente. La violencia política se intensificó con incidentes como el asesinato de Carlos Washington Lencinas en 1929, que fue atribuido a Yrigoyen por sus seguidores.
En las elecciones legislativas de marzo de 1930, la UCR enfrentó dificultades significativas. Aunque los radicales no sufrieron una derrota abrumadora, el triunfo del Partido Socialista Independiente en Buenos Aires y el segundo lugar obtenido por el Partido Socialista generaron un impacto considerable que reflejaba la creciente desconfianza hacia Yrigoyen.
Crisis interna
El deterioro de la salud del presidente Hipólito Yrigoyen aceleró y exacerbó las tensiones existentes entre sus colaboradores más cercanos, quienes comenzaron a disputar abiertamente sucesorazgo e influencia. Estas luchas internas debilitaron aún más al gobierno ya desestabilizado por la crisis económica y social que afectaba al país. A medida que las condiciones políticas empeoraban, la confianza en Yrigoyen decayó significativamente entre amplios sectores de la población y la élite política argentina.
La creciente inseguridad ciudadana y los conflictos políticos se manifestaron claramente durante las elecciones legislativas nacionales de marzo de 1930. En este período, se registraron enfrentamientos armados con víctimas mortales, manipulación electoral y violencia generalizada que pusieron en evidencia la debilidad del gobierno y su incapacidad para controlar el orden público. Estos eventos desencadenaron un clima de incertidumbre e inestabilidad política cada vez más pronunciado.
El 6 de junio de 1930, poco después de que los resultados electorales revelaran una disminución del apoyo popular hacia el gobierno radical, un grupo de oficiales militares liderados por José Félix Uriburu lanzó una revolución contra Yrigoyen. Esta acción culminó con la caída del presidente y marcó el inicio del período conocido como "Década Infame".
La conspiración
A medida que el gobierno de Hipólito Yrigoyen enfrentaba crecientes problemas económicos y sociales, la desconfianza hacia su liderazgo aumentó entre amplios sectores políticos e industriales. Estos grupos comenzaron a alentar secretamente una rebelión militar para derrocar a Yrigoyen, considerándolo responsable de la agitación política y económica que afectaba al país. Los conspiradores creían que solo un cambio drástico en el poder podría restaurar la estabilidad nacional y frenar las protestas sociales cada vez más frecuentes.
El 6 de septiembre de 1930, mientras Yrigoyen se encontraba en una visita oficial a Mar del Plata, los conspiradores lanzaron su golpe. Dirigido por el teniente general José Félix Uriburu y respaldado por importantes figuras civiles, este movimiento logró tomar rápidamente el control de Buenos Aires y otras ciudades clave. La rápida acción militar, combinada con la falta de apoyo entre las fuerzas leales a Yrigoyen, permitió que los sublevados derrocaran al gobierno constitucional sin enfrentar una resistencia significativa.
Con Uriburu asumiendo el poder como jefe del nuevo régimen, se procedió inmediatamente a disolver tanto el Congreso Nacional como las legislaturas provinciales afectadas por la rebelión. Este acto sentó las bases para un período de gobierno dictatorial que duraría hasta 1943, marcando el comienzo de lo que posteriormente sería conocido como la "Década Infame".
La prensa crítica de Yrigoyen
A medida que la situación económica y social empeoraba, la prensa argentina comenzó a criticar con mayor dureza el gobierno de Hipólito Yrigoyen. Los periódicos opositores acusaban al presidente de ser responsable por la agitación política y la crisis económica que afectaba al país. Se argumentaba que su gestión era ineficiente e incapaz de abordar los problemas del desempleo y la inflación, lo cual generó un clima de descontento generalizado entre amplios sectores de la población.
Los medios también destacaron las divisiones internas dentro del gobierno y el Partido Unión Cívica Radical. Reportajes sobre disputas por el poder sucesorio y acusaciones mutuas entre colaboradores cercanos a Yrigoyen socavaban aún más la credibilidad del mandatario. Estos informes alimentaron las crecientes dudas sobre la capacidad de Yrigoyen para mantener la estabilidad política y económica del país.
El 6 de septiembre de 1930, el diario La Prensa publicó un editorial que calificaba al gobierno como responsable directo de los conflictos sociales y económicos. Este artículo fue considerado significativo por su influencia en reforzar la desconfianza hacia Yrigoyen entre sectores políticos e industriales clave, quienes veían cada vez más a la prensa crítica como un reflejo de la creciente oposición pública al presidente.
Los jefes conspiradores
Durante el período crítico que precedió al golpe, un grupo de militares y civiles comenzó a organizarse en secreto para derribar al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Este movimiento incluía figuras destacadas del ejército como José Félix Uriburu, quien asumiría el liderazgo de la rebelión. Uriburu había sido un oficial cercano a Yrigoyen en el pasado pero, con el tiempo, desarrolló una profunda desilusión hacia el líder radical debido al deterioro económico y político del país. Junto a él, otros oficiales como Luis Dellevoie y Emilio Montemayor también jugaron un papel crucial al proporcionar apoyo militar para la causa de los conspiradores.
Paralelamente, civiles influyentes se sumaron a la causa, incluyendo empresarios y periodistas que veían a Yrigoyen como responsable del caos económico y social. Estas figuras civiles presionaron a los militares para que tomasen medidas drásticas contra el gobierno, argumentando que solo un cambio radical en la administración podría restablecer la estabilidad nacional. A medida que se acercaba la fecha del golpe, estos jefes conspiradores trabajaron conjuntamente para asegurar el apoyo de amplios sectores de la sociedad argentina y preparar los planes militares necesarios para derrocar a Yrigoyen.
Operaciones militares rebeldes
Los conspiradores comenzaron a organizar operaciones militares secretamente, con el objetivo de derribar al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Estas acciones incluyeron la preparación y movilización de tropas en diversas regiones del país. A medida que se acercaba la fecha prevista para el golpe, los jefes militares conspiradores coordinaron estrategias para asegurar su éxito. José Félix Uriburu asumió un papel crucial al liderar estas maniobras y convencer a otros oficiales de sumarse a la causa.
El 6 de enero de 1930, tropas leales a Uriburu tomaron control del Cuartel de Olivos, cerca de Buenos Aires. Esta acción desencadenó una serie rápida de eventos que incluyeron el asalto y toma de otros cuarteles militares clave. Los rebeldes lograron dominar rápidamente la capital argentina, forzando a Hipólito Yrigoyen a abandonar el Palacio Presidencial.
La actitud del gobierno
A medida que la situación económica y social empeoraba, el gobierno de Hipólito Yrigoyen enfrentó crecientes desafíos para mantener su estabilidad política. La crisis provocó un clima de descontento generalizado entre amplios sectores de la población y la élite política argentina, lo que debilitó aún más al mandatario ya afectado por problemas económicos y sociales. Yrigoyen intentó mitigar la oposición mediante intervenciones federales en provincias adversarias y control sobre el padrón electoral, pero estas medidas no lograron revertir su declinante popularidad.
El gobierno radicaba sus esfuerzos en mantener la estabilidad política a pesar de las crecientes tensiones sociales. Sin embargo, la incapacidad para abordar eficazmente los problemas económicos y el descontento público llevó al deterioro de la credibilidad del presidente entre militares y civiles influyentes. Estos sectores comenzaron a apoyar secretamente una rebelión militar que culminaría en su derrocamiento.
El 6 de enero de 1930, tropas leales a José Félix Uriburu tomaron control del Cuartel de Olivos y otras instalaciones militares clave, desencadenando el golpe que forzó la renuncia de Hipólito Yrigoyen.
Las proclamas iniciales
Antes del golpe, los conspiradores redactaron varias proclamas para justificar su acción y deslegitimar el gobierno de Hipólito Yrigoyen. Estas declaraciones enfatizaban que las condiciones políticas e económicas eran insostenibles y que la intervención militar era necesaria para restaurar la estabilidad nacional. Las proclamas afirmaban que el gobierno estaba incapacitado para abordar los problemas sociales y económicos, particularmente la crisis laboral y la inflación, y subrayaban la urgencia de un cambio drástico en la dirección del país.
José Félix Uriburu, líder de la rebelión, publicó una proclama el 5 de enero de 1930 en la que declaraba su intención de derrocar a Yrigoyen y establecer un gobierno provisional. En esta declaración, Uriburu acusaba al presidente de ser responsable por la agitación política y la crisis económica que afectaba al país, argumentando que la intervención militar era necesaria para restablecer el orden y la estabilidad nacional. La proclama también buscaba ganar apoyo popular mediante la promesa de reformas políticas y económicas que, según los conspiradores, Yrigoyen no estaba en condiciones de implementar.
Acordada de la Corte Suprema de Justicia
La Corte Suprema de Justicia, compuesta por figuras como José Figueroa Alcorta y Roberto Repetto, emitió una acordada crucial tras el golpe. Esta resolución legal sentenció que los gobiernos instaurados mediante un golpe militar podían ser considerados legítimos si se cumplían ciertos criterios establecidos por la Corte. La doctrina de los gobiernos de facto, como fue conocida, permitía a las autoridades militares gobernar bajo el paraguas legal del poder judicial, lo que otorgó una legitimidad formal al régimen dictatorial impuesto por José Félix Uriburu.
Tras la caída de Hipólito Yrigoyen, los jueces de la Corte Suprema decidieron mantener sus cargos y avalaron el golpe mediante esta acordada. Su decisión tuvo un impacto significativo en la política argentina, al permitir que las autoridades militares gobernarán sin enfrentar desafíos legales inmediatos.
La emisión de la acordada fue crucial para establecer una nueva normalidad política tras el golpe, sentando un precedente legal que influiría en futuros conflictos políticos y golpes de Estado en Argentina.
Instalación del nuevo gobierno
Tras el golpe, José Félix Uriburu asumió el control del país y estableció un régimen dictatorial. La transición hacia este nuevo orden fue rápida y sin resistencia significativa, ya que muchos sectores políticos y económicos importantes apoyaron la rebelión contra Yrigoyen. Los militares tomaron medidas inmediatas para consolidar su poder, incluyendo el desarme de las fuerzas leales al gobierno anterior y la detención de sus principales líderes.
La Corte Suprema emitió una acordada que otorgaba legitimidad legal a los gobiernos instaurados por golpes militares. Esta medida permitió a Uriburu gobernar sin enfrentar desafíos legales inmediatos y sentó las bases para la formación de un gobierno autoritario. El 9 de enero de 1930, apenas dos días después del golpe, se proclamó oficialmente el establecimiento del nuevo régimen, marcando así el inicio formal de una nueva era política en Argentina.
Repercusiones en la sociedad
Tras el golpe, Argentina experimentó una transformación significativa en su estructura política y social. Los cambios introducidos por los militares bajo el liderazgo de José Félix Uriburu tuvieron un impacto profundo sobre las instituciones democráticas del país. La dictadura suprimió rápidamente la oposición política, disolviendo partidos políticos y sindicatos, lo que marcó una ruptura con las prácticas democráticas previas. Los militares asumieron el control de los medios de comunicación para limitar la crítica al nuevo régimen y promover su legitimidad.
La sociedad argentina reaccionó de manera diversa ante este viraje autoritario. Mientras que sectores económicos poderosos y ciertos segmentos de la élite militar apoyaron el golpe, otros grupos sociales expresaron resistencia y descontento. Los estudiantes universitarios organizaron protestas contra la nueva administración, mientras que los trabajadores agrupados en sindicatos comenzaron a denunciar públicamente las condiciones laborales cada vez más precarias impuestas por el gobierno militar.
El 6 de enero de 1930, tras la toma del Cuartel de Olivos y la posterior instalación del nuevo régimen, se inició un período caracterizado por la represión contra los opositores al golpe. Esto incluyó detenciones masivas, censura e incluso casos de tortura, lo que generó una atmósfera de miedo y desconfianza entre amplios sectores de la población civil.
El proyecto corporativo
Los conspiradores, liderados por militares como José Félix Uriburu y civiles influyentes, diseñaron un plan para derrocar al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Este proyecto incluía la formación de una coalición entre sectores políticos, económicos y mediáticos que veían a Yrigoyen como responsable de las condiciones adversas del país. Los conspiradores argumentaban que solo un cambio radical en el poder podría restablecer la estabilidad política y económica.
A medida que avanzaba la planificación del golpe, los jefes militares trabajaron para asegurar apoyo entre amplios sectores del ejército y la sociedad civil. Uriburu y sus aliados convencieron a otros oficiales de unirse a la causa al prometer una restauración de la estabilidad nacional y el fin de las protestas sociales cada vez más frecuentes. La preparación incluía la movilización secreta de tropas en diversas regiones del país, con la finalidad de tomar control sobre cuarteles militares clave.
El 6 de enero de 1930, los conspiradores lanzaron su golpe, tomando rápidamente el Cuartel de Olivos y otras instalaciones militares esenciales. Este movimiento desencadenó una rápida serie de eventos que culminaron con la derrocamiento efectivo del gobierno de Yrigoyen y la instauración del régimen dictatorial bajo el liderazgo de José Félix Uriburu.
Política económica y laboral
Durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, Argentina enfrentó una crisis económica severa que desencadenó en un deterioro significativo del poder adquisitivo de los salarios. Esta situación provocó un aumento en la intensidad y frecuencia de conflictos laborales, lo cual socavó aún más la estabilidad política ya comprometida por problemas sociales. La economía argentina experimentó una disminución en las exportaciones y un aumento en los gastos del Estado, lo que contribuyó a la salida masiva de capitales extranjeros y al deterioro del valor de la moneda nacional.
Yrigoyen intentó mitigar estas dificultades mediante medidas represivas contra los trabajadores en huelga, recurriendo frecuentemente a las fuerzas armadas para controlar protestas laborales. Sin embargo, estas acciones no lograron calmar la creciente descontento entre amplios sectores de la población y la élite económica argentina, quienes veían al presidente como responsable de la agitación política y económica que afectaba al país.
El deterioro económico se profundizó cuando Yrigoyen interrumpió en 1929 la convertibilidad del peso argentino respecto al oro, lo cual significó una medida drástica para enfrentar la crisis financiera. Esta acción enfureció a muchos sectores económicos y políticos que veían al gobierno como incapaz de abordar los problemas sociales y económicos que aquejaban al país.
Otros aspectos del gobierno
A medida que Hipólito Yrigoyen enfrentaba crecientes problemas económicos y sociales, su gobierno comenzó a experimentar divisiones internas significativas. Estas disensiones entre sus colaboradores más cercanos debilitaron aún más al mandatario ya afectado por la crisis política y económica del país. La salud de Yrigoyen empeoró durante este período crítico, lo que aceleró las luchas internas dentro de su gobierno y el Partido Unión Cívica Radical.
El deterioro institucional se reflejaba en la incapacidad del gobierno para abordar eficazmente los problemas sociales y económicos. Esto incluía conflictos laborales frecuentes, desempleo y una inflación creciente que socavaban la confianza pública en el liderazgo de Yrigoyen. A medida que las condiciones políticas se deterioraban, amplios sectores de la población comenzaron a cuestionar su capacidad para mantener la estabilidad nacional.
El 6 de enero de 1930, tropas leales a José Félix Uriburu tomaron el Cuartel de Olivos y desencadenaron rápidamente una serie de eventos que llevaron al derrocamiento de Yrigoyen. Este golpe fue respaldado por influyentes grupos políticos, empresariales y mediáticos que veían a Yrigoyen como responsable de la agitación política y económica que afectaba al país. Uriburu asumió el control del país y estableció un régimen dictatorial que suprimió rápidida y eficazmente cualquier oposición política, disolviendo partidos políticos y sindicatos en una ruptura clara con las prácticas democráticas previas.
Salida electoral
La salida electoral de Hipólito Yrigoyen en 1930 fue marcada por una creciente desconfianza y descontento hacia su gobierno. En las elecciones legislativas celebradas ese año, los radicales experimentaron un declive significativo que reflejó la pérdida de apoyo popular del presidente. El Partido Socialista Independiente ganó en Buenos Aires, mientras que el Partido Socialista obtuvo el segundo lugar a nivel nacional. Estos resultados evidenciaron una tendencia hacia la izquierda y alejamiento del radicalismo tradicional.
El clima político se tornaba cada vez más violento y polarizado durante este período. Los enfrentamientos armados entre simpatizantes de diferentes facciones políticas se volvieron frecuentes, especialmente en el contexto de las elecciones legislativas. Estos conflictos incluyeron ataques a fiscales opositores y denuncias sobre manipulación electoral por parte del gobierno interventor en ciertas provincias.
El 6 de enero de 1930, tropas leales al teniente general José Félix Uriburu tomaron control del Cuartel de Olivos. Este golpe militar desencadenó rápidamente la caída de Yrigoyen y marcó el fin de su presidencia, forzándolo a abandonar el Palacio Presidencial.
Resumen
El golpe de Estado en Argentina de 1930 tuvo sus raíces en la creciente desconfianza y hostilidad entre el gobierno del presidente Hipólito Yrigoyen y diversos sectores militares, políticos y económicos. La política interna durante el mandato de Yrigoyen, caracterizada por su falta de audacia y sus medidas represivas hacia los trabajadores en huelga, contribuyó a erosionar la estabilidad política. A nivel económico, Argentina enfrentaba dificultades debido al declive del Reino Unido como potencia económica hegemónica y el creciente proteccionismo estadounidense, lo que afectó las exportaciones agrícolas argentinas y provocó una caída en los salarios reales. Estos factores económicos y políticos desencadenaron un clima propicio para la intervención militar encabezada por el teniente general José Félix Uriburu, quien derrocó al gobierno constitucional estableciendo así una dictadura que dio inicio a lo que se denominaría posteriormente como la "Década Infame".
Las consecuencias del golpe de Estado de 1930 fueron profundas y duraderas. El derrocamiento de Yrigoyen marcó el comienzo de un período caracterizado por la supresión de las libertades democráticas y la instauración de gobiernos autoritarios hasta 1943, cuando se produjo una transición hacia un régimen más civil. El golpe también sentó un precedente para futuros interventores cívico-militares que continuaron interrumpiendo los mandatos constitucionales hasta la democracia restaurada en 1983. A pesar de esto, el evento no solo afectó al orden político sino también a las relaciones entre militares y civiles, alterando significativamente el papel del ejército dentro del sistema político argentino durante décadas.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo ocurrió el golpe de Estado en Argentina que derrocó a Hipólito Yrigoyen?
- El golpe de Estado ocurrió el 6 de septiembre de 1930.
- ¿Quién lideró la revolución contra Hipólito Yrigoyen y qué consecuencia tuvo este acto?
- José Félix Uriburu lideró la revolución, lo que resultó en el inicio del período conocido como Década Infame.
- ¿Cuál fue el impacto económico de la crisis mundial en Argentina durante los años 1930?
- La crisis económica mundial exacerbó las condiciones adversas en Argentina, con caídas significativas en la producción agrícola y comercio internacional.
- ¿Qué papel jugó la prensa crítica durante el golpe de Estado contra Hipólito Yrigoyen?
- La prensa crítica reforzó la desconfianza hacia Yrigoyen, destacando divisiones internas y acusaciones mutuas entre colaboradores cercanos.
- ¿Qué sectores apoyaron a los conspiradores en el golpe de Estado?
- Empresarios, periodistas y militares apoyaron la causa de los conspiradores debido al deterioro económico y político bajo Yrigoyen.
Redacción del artículo
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Leyva, G. (2026). Golpe de Estado en Argentina de 1930. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/golpe-de-estado-en-argentina-de-1930/
Leyva, Gabriel. “Golpe de Estado en Argentina de 1930.” HISTORIA ARGENTINA, 2026, https://historiaargentina.org/golpe-de-estado-en-argentina-de-1930/
Leyva, Gabriel. “Golpe de Estado en Argentina de 1930.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 03 de marzo de 2026. https://historiaargentina.org/golpe-de-estado-en-argentina-de-1930/
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Links externos
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- «La Década infame en la Argentina: 1930-1943»dialnet.unirioja.es
- «La figura del general José Félix Uriburu y el rol del Estado Mayor Revolucionario durante el golpe de Estado de 1930»publicaciones.sociales.uba.ar
- «Con la constitución contra la demagogia: la búsqueda de un nacionalismo republicano (1928 – 1930)»web.archive.org
- «“La Nueva República”, la lucha por el orden»debatime.com.ar
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- Nacionalismo y peronismoarchive.org
- «Historia de la coima - Su majestad, la coima»waltergoobar.com.ar
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