Domingo Faustino Sarmiento

Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan y se convirtió en una figura preeminente del pensamiento y la política argentina, destacándose como político, escritor, docente y periodista.

24/10/2025 · Actualizado: 19/08/2026

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Domingo Faustino Sarmiento fue una relevante figura política, intelectual, literaria, docente y militar de la historia de la República Argentina, reconocido por su papel fundamental en el desarrollo de la educación pública y la consolidación institucional del país. A lo largo de su trayectoria vital, se desempeñó en diversos cargos de la máxima jerarquía estatal, habiendo ejercido como gobernador de la provincia de San Juan, presidente de la Nación Argentina, senador nacional y ministro del Interior, además de intervenir activamente en el periodismo y en las fuerzas armadas.

Su trascendencia histórica se encuentra ligada a la modernización científica y cultural del Estado argentino, motivo por el cual la tradición local lo ha distinguido con el denominativo de «El padre del aula». Considerado asimismo un destacado exponente de la prosa en lengua castellana, su vida política y pública estuvo marcada por luchas ideológicas, exilios en el extranjero y la implementación de reformas estructurales en materia de infraestructura, transporte, telecomunicaciones y sistemas educativos.

Contenido

Orígenes, formación y primeros años de actuación pública

Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en el barrio Carrascal, uno de los sectores más humildes de la ciudad de San Juan, capital de la provincia homónima, en el seno del hogar conformado por José Clemente Cecilio Quiroga Sarmiento y Paula Zoila Albarracín Irrazábal. Fue bautizado bajo el nombre de Faustino Valentín Quiroga Sarmiento, en homenaje a las festividades de san Valentín y san Faustino. No obstante, el nombre Domingo le fue asignado posteriormente en el ámbito doméstico por tradición familiar, pese a no figurar en el documento original de bautismo.

Sus primeras enseñanzas en lectura las recibió a los cuatro años de edad por parte de su padre y de su tío, José Manuel Quiroga Sarmiento. Entre 1816 y 1821 asistió a una de las denominadas Escuelas de la Patria, creadas por los gobiernos surgidos de la Revolución, teniendo como preceptores a los hermanos Ignacio Rodríguez y José Rodríguez. Al concluir esta formación inicial, su madre intentó enviarlo al seminario de Córdoba, opción que Sarmiento rechazó. Tras postular infructuosamente a una beca de estudios para el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires —proceso del cual quedó excluido por falta de fortuna y de influencias políticas o familiares—, debió encarar su formación intelectual de manera autodidacta en San Juan, contando con el apoyo de un amigo ingeniero en matemáticas y de su tío, fray José de Oro, en las disciplinas de latín y teología.

En 1823 ingresó como asistente de Víctor Barreau en la Oficina de Topografía de San Juan. En 1825 acompañó a su tío José de Oro en su destierro a San Francisco del Monte (actual San Francisco del Monte de Oro), en la provincia de San Luis, donde en 1826 ambos fundaron un establecimiento escolar en un entorno rural a la orilla de un arroyo. En dicho centro, Sarmiento, con apenas quince años, ejerció la enseñanza ante siete alumnos mayores que él. A su regreso a San Juan, atendió la tienda de una pariente, empleando las horas de escasa clientela en lecturas sistemáticas.

En 1827 fue reclutado por el ejército provincial de San Juan, comandado por el gobernador federal Manuel Quiroga Sarmiento. Al manifestar su disconformidad con las tareas asignadas como alférez de milicia y exigir un trato equitativo ante el gobernador, fue acusado de desacato y encarcelado. Este acontecimiento, sumado a otros conflictos con miembros del Partido Federal, motivó su adscripción a la causa del Partido Unitario. En consecuencia, se incorporó a las fuerzas armadas del general José María Paz, quien le otorgó el grado de oficial, y participó en la campaña de Cuyo bajo las órdenes del general José Videla Castillo, combatiendo en la batalla del Rodeo de Chacón en marzo de 1831, enfrentamiento que consolidó el dominio federal en la región cuyana.

Los períodos de exilio en Chile y la labor pedagógica

La derrota militar del unitarismo en 1831 obligó a Sarmiento a cruzar la cordillera y radicarse en Chile. Durante esta primera etapa de exilio se desempeñó como dependiente de comercio y mayordomo de minas en La Colorada, compartiendo labores con otros emigrados sanjuaninos, además de ejercer la docencia en la municipalidad de Los Andes. En dicha localidad entabló una relación con su alumna María Jesús del Canto, con quien tuvo a su única hija biológica, Ana Faustina Sarmiento.

En 1836, tras contraer fiebre tifoidea en las faenas mineras, obtuvo la autorización del gobernador de San Juan, Nazario Benavídez, para retornar a su provincia natal. De regreso en suelo sanjuanino, participó en la creación de la Sociedad Dramática Filarmónica y en 1838 fundó la Sociedad Literaria, filial de la Asociación de Mayo, vinculándose con los exponentes de la Generación de 1837. Las reuniones de este grupo sirvieron como foco de oposición a Juan Manuel de Rosas, gobernador de la provincia de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina. Asimismo, en 1839 estableció el Colegio de Pensionistas de Santa Rosa para la educación femenina e inició la publicación del periódico El Zonda, vehículo de severas críticas a las autoridades federales.

La persecución gubernamental derivó en su detención y posterior expulsión del país el 18 de noviembre de 1840. Al emprender nuevamente el camino hacia el exilio, dejó plasmada la frase «On ne tue point les idées» («Las ideas no se matan») cerca de la Quebrada de Zonda. Establecido por segunda vez en Chile, intensificó su labor intelectual y periodística colaborando en El Mercurio, El Heraldo Nacional y El Nacional, además de fundar el diario El Progreso. En 1842, el ministro de Instrucción Pública chileno, Manuel Montt Torres, le encomendó la dirección de la Escuela Normal de Preceptores, primera institución latinoamericana destinada a la formación de educadores. Su labor intelectual le valió la incorporación como miembro fundador de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y desencadenó polémicas literarias de corte romántico con el humanista Andrés Bello.

En 1845, el gobierno de Chile lo comisionó para realizar un viaje de estudio por Europa y los Estados Unidos con el propósito de evaluar sus sistemas educativos. Durante su estadía en Francia, visitó al general José de San Martín en su residencia de Grand Bourg. A su regreso en 1848, contrajo matrimonio en Santiago de Chile con Benita Agustina Martínez Pastoriza, viuda de su amigo Domingo Castro y Calvo, adoptando formalmente al hijo de ambos, Domingo Fidel Castro (conocido popularmente como «Dominguito»). En este período fijó su residencia en el barrio Yungay y redactó las obras Viajes por Europa, África y América y Educación popular, donde volcó sus postulados en favor de un sistema de instrucción público, laico y gratuito. Tras separarse de su esposa al año siguiente, en 1851 decidió retornar a la Argentina para integrarse al Ejército Grande liderado por el general Justo José de Urquiza.

Trayectoria política previa y la gobernación de San Juan

Su reincorporación al escenario político de las provincias unidas se produjo como gacetillero del Ejército Grande, participando en la batalla de Caseros de 1852 que culminó con el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas. Tras radicarse en Buenos Aires, surgieron marcadas desavenencias políticas con el general Justo José de Urquiza, las cuales lo obligaron a exiliarse nuevamente en Chile. Durante este lapso mantuvo una célebre controversia con Juan Bautista Alberdi. A pesar de adscribir ambos al liberalismo, al constitucionalismo, a la forma republicana de gobierno, a la promoción de la inmigración y al fomento de la educación y el progreso, sus divergencias políticas se plasmaron en las publicaciones Las Ciento y una de Sarmiento y las Cartas quillotanas de Alberdi, constituida ambas figuras como articuladoras intelectuales de la Constitución argentina de 1853.

Durante este período de residencia en Chile, Sarmiento ingresó a la masonería en la logia Unión Fraternal de la ciudad de Valparaíso, fundada el 27 de julio de 1853.

En 1855 regresó definitivamente al país, desempeñándose como redactor del diario El Nacional y asesor consultivo del gobierno bonaerense. En 1856 fue electo concejal municipal de Buenos Aires, y entre 1857 y 1860 ocupó una banca como senador provincial, de forma simultánea a su cargo como jefe del Departamento de Escuelas. En 1860 formó parte de la Convención Constituyente y asumió la jefatura del Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires por designación del gobernador Bartolomé Mitre.

Posteriormente al triunfo unitario en la batalla de Pavón, acompañó las fuerzas del general Wenceslao Paunero en la intervención a la región de Cuyo. En 1862 asumió la gobernación de la provincia de San Juan, encontrando una administración convulsionada y con severos problemas financieros. Durante su gestión provincial sancionó la legislación que estableció la educación primaria gratuita y obligatoria, creó el Colegio Preparatorio, la Quinta Normal (posterior Escuela de Enología) y la Escuela de Minas (luego Escuela Industrial), reeditando a su vez el periódico El Zonda. En materia de infraestructura urbana promovi el alumbrado, el empedrado de calles, la reforestación y la elaboración del plano topográfico provincial. A nivel económico impulsó la explotación minera mediante la Diputación de Minas y la Compañía de Minas, renovó las leyes fiscales y proyectó planes de colonización agrícola con inmigrantes extranjeros.

Sin embargo, los enfrentamientos militares derivados de la resistencia de los sectores federales, la consecuente persecución que culminó con la muerte del caudillo riojano Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza y las crecientes tensiones políticas locales condujeron a su renuncia a la gobernación en abril de 1864. De inmediato, el gobierno de la Nación Argentina lo nombró ministro plenipotenciario en misión diplomática ante Chile, Perú y los Estados Unidos. Mientras residía en el exterior, declinó las candidaturas a senador por San Juan y a ministro del Interior de la administración de Bartolomé Mitre.

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Presidencia de la Nación Argentina (1868-1874)

A propuesta del coronel Lucio V. Mansilla y respaldado por un sector político heterogéneo, Domingo Faustino Sarmiento fue postulado a la presidencia del país mientras se encontraba ejerciendo sus funciones diplomáticas en territorio estadounidense. Tras resultar vencedor en los comicios de abril de 1868, asumió la primera magistratura de la Nación Argentina el 12 de octubre de 1868. Su período presidencial constituyó el segundo mandato de las denominadas «presidencias históricas» o fundacionales —junto a las de Bartolomé Mitre y Nicolás Avellaneda—, cuyo marco doctrinal se asentaba en la consolidación de la unidad nacional, el imperio de la Constitución y las libertades de corte liberal orientadas al progreso institucional.

Al inicio de su mandato, la gestión se vio supeditada a los compromisos de la Guerra del Paraguay. A escasos días de asumir, el Congreso de la Nación Argentina aprobó partidas presupuestarias extraordinarias, créditos bancarios e incrementos a las tarifas aduaneras para sostener el financiamiento del conflicto bélico.

Durante su sexenio, el gabinete ministerial de la Nación Argentina estuvo compuesto por las siguientes autoridades:

  • Ministerio del Interior: Dalmacio Vélez Sársfield (12 de octubre de 1868 - mayo de 1872) y Uladislao Frías (mayo de 1872 - 12 de octubre de 1874).
  • Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto: Mariano Varela (12 de octubre de 1868 - 17 de agosto de 1870) y Carlos Tejedor (17 de agosto de 1870 - 12 de octubre de 1874).
  • Ministerio de Guerra y Marina: Martín de Gainza (12 de octubre de 1868 - 12 de octubre de 1874).
  • Ministerio de Hacienda: José Benjamín Gorostiaga (12 de octubre de 1868 - 13 de octubre de 1870), Luis L. Domínguez (13 de octubre de 1870 - 13 de febrero de 1874) y Santiago Cortínez (13 de febrero de 1874 - 12 de octubre de 1874).
  • Ministerio de Justicia e Instrucción Pública: Nicolás Avellaneda (12 de octubre de 1868 - 23 de noviembre de 1873) y Juan Crisóstomo Albarracín (24 de noviembre de 1873 - 12 de octubre de 1874).

Políticas educativas, científicas y culturales

Bajo la conducción del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública a cargo de Nicolás Avellaneda, la administración nacional aplicó un vasto plan de reforma pedagógica. Con la sanción de la Ley de Subvenciones de 1871, se fijó una partida presupuestaria específica alimentada por un porcentaje de las ventas de tierras públicas y las herencias sin sucesión directa, garantizando el financiamiento para erigir escuelas y adquirir instrumental didáctico. Mediante estos fondos, el número de establecimientos de primeras letras en las provincias ascendió de 800 a 1816, incrementando la matrícula escolar de 30 000 a 110 000 alumnos.

Para cimentar la formación de preceptores, se promovió la contratación de más de 75 docentes procedentes de los Estados Unidos (71 mujeres y 4 hombres). Se fundó la Escuela Normal de Paraná en 1870, institución modelo para los profesorados primarios del país, y se subvencionó la primera escuela destinada al alumnado sordomudo. De igual modo, se abrieron Colegios Nacionales en La Rioja, Santa Fe, San Luis, San Salvador de Jujuy, Santiago del Estero, Corrientes, San Nicolás de los Arroyos y Rosario.

El área agropecuaria e industrial se vio beneficiada con las escuelas de arboricultura y agronomía de San Juan, Mendoza, San Miguel de Tucumán y Salta. En 1853, Sarmiento ya había impulsado la introducción de cepas francesas como el Malbec y la creación de la Quinta Agronómica de Mendoza (futura Facultad de Ciencias Agrarias), hito decisivo en la viticultura argentina. Asimismo, en 1870 promulgó la ley de creación de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) y estableció en la capital la Biblioteca Nacional de Maestros.

En el campo científico, organizó en 1871 la Exposición de Artes y Productos Nacionales en la ciudad de Córdoba, muestra que exhibió la producción agropecuaria e industrial de las diversas provincias e incentivó el desarrollo de las ciencias astronómicas y naturales. A partir de este impulso se fundaron la Academia de Ciencias de Córdoba —dirigida por el botánico alemán Germán Burmeister— y el Observatorio Nacional de Córdoba, encomendado al astrónomo estadounidense Benjamín Gould. En la Universidad Nacional de Córdoba creó la Facultad de Ciencias Exactas, Física y Naturales, mientras que las cátedras de mineralogía fundadas en Catamarca y San Juan derivaron en la formación de la Escuela de Ingenieros de San Juan en 1876.

Desarrollo de la infraestructura, sanidad y demografía

Con el propósito de actualizar las estructuras socioeconómicas, el gobierno nacional llevó a cabo en 1869 el Primer Censo Nacional de Población, el cual arrojó un total de 1 836 490 habitantes en el territorio argentino. Las mediciones estadísticas revelaron que el 70 % de la población residía en áreas rurales, el 71 % sufría de analfabetismo y solo el 8 % correspondía a inmigrantes nacidos en Europa. A fin de revertir este panorama, se incentivaron las corrientes migratorias, registrándose el ingreso de aproximadamente 280 000 extranjeros que se radicaron preferentemente en la ciudad de Buenos Aires y en las colonias agrícolas de la región del Litoral.

El vertiginoso aumento demográfico en el área urbana bonaerense trajo consigo deficiencias en las condiciones de habitabilidad. En 1871 se desencadenó una epidemia de fiebre amarilla que cobró la vida de unas 14 000 personas en la capital. El pánico derivó en la evacuación de las autoridades gubernamentales, quedando la atención de la emergencia médica a cargo de una comisión de ciudadanos. Como consecuencia de esta crisis sanitaria se creó el Cementerio de la Chacarita y se proyectaron las obras iniciales de agua corriente y red cloacal para la ciudad.

En el rubro del transporte, se priorizó la expansión de las líneas férreas proyectando la integración del país y el enlace trasandino hacia el océano Pacífico. Se ejecutaron las líneas entre Villa María y Río Cuarto, la conexión entre las ciudades de Córdoba y San Miguel de Tucumán, y tramos secundarios entre Concordia y Mercedes, así como el trayecto entre Buenos Aires y Campana. La red de ferrocarriles nacionales pasó de 573 kilómetros en 1868 a 1331 kilómetros al término de su presidencia en 1874. Además, se contrató al ingeniero alemán José Enrique Rauch para delinear la traza ferroviaria desde Salta hasta la costa pacífica, trazado que daría origen décadas más tarde al Tren a las nubes.

Las telecomunicaciones experimentaron un significativo progreso técnico con el tendido de casi 5000 kilómetros de líneas telegráficas a cargo de Dalmacio Vélez Sársfield. El 5 de agosto de 1874 quedó inaugurado el cable submarino que estableció la comunicación telegráfica directa entre la Nación Argentina y Europa, suceso que el poder ejecutivo celebró declarando el día como feriado nacional. Respecto a las vías marítimas, se habilitaron los puertos de Zárate y San Pedro, al tiempo que se destinaron fondos para la construcción de un puerto moderno en la capital, aunque las obras sufrieron desvíos presupuestarios. En 1873 se fundó el Banco Nacional, entidad bancaria que otorgó préstamos a bajo interés, en un contexto económico condicionado por el creciente endeudamiento derivado del conflicto armado con la República del Paraguay.

Guerra del Paraguay, defensa nacional y política exterior

Al asumir la presidencia Sarmiento, el conflicto de la Guerra de la Triple Alianza atravesó su fase conclusiva. En 1869, las tropas del Imperio del Brasil ocuparon y saquearon la ciudad de Asunción, estableciéndose un gobierno provisional paraguayo bajo el patrocinio aliado. El presidente de la República del Paraguay, Francisco Solano López, continuó la resistencia armada en la Campaña de las Cordilleras hasta su derrota y muerte a manos de las fuerzas brasileñas en el Combate de Cerro Corá, acaecido el 1 de marzo de 1870.

El fin de las hostilidades dejó a la República del Paraguay devastada, habiendo perdido entre el 50 % y el 90 % de su población total y cediendo vastas zonas territoriales a sus vecinos, conservando únicamente el Chaco Boreal. Para la Nación Argentina, la conflagración militar acarreó el deceso de más de 18 000 combatientes, la pérdida de miles de vidas a causa de las epidemias de cólera (15 000 fallecidos tan solo en la provincia de Buenos Aires) y una deuda financiera internacional que alcanzó los 9 000 000 de libras esterlinas.

A raíz de la tensión militar previa, Sarmiento impulsó la profesionalización del brazo armado estatal. Durante el último año del conflicto paraguayo se fundó el Colegio Militar de la Nación, designándose como su primer director al militar húngaro Juan F. Czetz. Ante los diferendos diplomáticos posteriores con el Imperio del Brasil, dispuso la creación de la Escuela Naval e incorporó modernos buques de guerra, constituyendo la primera escuadra naval de la Armada Argentina con capacidad operativa internacional.

En materia de relaciones exteriores, el canciller Mariano Varela sostuvo una posición defensiva del derecho internacional resumida en la fórmula «La victoria no da derechos», con el fin de contener las pretensiones de Brasil sobre Paraguay. No obstante, el gobierno brasileño logró pactar de forma unilateral un tratado de límites con Asunción en 1872 y respaldó los diferendos territoriales paraguayos frente a las exigencias de Buenos Aires. El gabinete argentino reemplazó a Varela por Carlos Tejedor, adopta una postura más rígida en las negociaciones de límites. Por su parte, la disputa territorial con la República de Chile respecto a la soberanía sobre la Patagonia culminó en 1874 con la firma de un acuerdo para someter la solución definitiva al arbitraje de la Corona británica.

Conflictos armados internos y la Rebelión Jordanista

A nivel interno, la consolidación del Estado nacional se vio amenazada por los últimos levantamientos de los caudillos del Partido Federal. Tras el sometimiento de Felipe Varela y el derrocamiento de los gobiernos federales de Córdoba y Corrientes, la provincia de Entre Ríos permaneció como el único bastión bajo control federal, gobernada por el general Justo José de Urquiza. El acercamiento entre Urquiza y el presidente Sarmiento, formalizado con una visita presidencial al Palacio San José, generó el descontento de un sector de las filas federales.

El 11 de abril de 1870, el general Ricardo López Jordán encabezó una revolución contra la autoridad provincial, la cual desencadenó el asesinato de Urquiza a manos de Simón Luengo. La Legislatura de Entre Ríos nombró a López Jordán como nuevo gobernador. Ante la negativa del gobernador a permitir el despliegue de tropas nacionales en su territorio, el poder ejecutivo envió a los veteranos de la Guerra del Paraguay y declaró el estado de guerra en la provincia, acción refrendada por el Congreso de la Nación Argentina en el mes de agosto.

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Cuatro columnas del ejército nacional ocuparon los centros urbanos entrerrianos. López Jordán trasladó su ejército al interior de la provincia y posteriormente decidió invadir la provincia de Corrientes, siendo derrotado de manera definitiva el 26 de enero de 1871 en la batalla de Ñaembé por las tropas nacionales, viéndose obligado a huir a Brasil. La derrota implicó la desarticulación del Partido Federal en la provincia y la remoción de sus simpatizantes de los cargos de la administración pública.

En mayo de 1873, López Jordán regresó del exilio y lideró una segunda insurrección militar al mando de 16 000 hombres provistos de artillería. Sarmiento declaró la intervención federal a Entre Ríos e instauró una campaña militar bajo la jefatura directa del ministro de Guerra, Martín de Gainza. Tras encarnizados combates que concluyeron con ejecuciones de oficiales jordanistas y severas derrotas para los rebeldes, en diciembre de 1873 el caudillo entrerriano huyó hacia la República Oriental del Uruguay.

Durante el transcurso de este conflicto militar, el 22 de agosto de 1873, Sarmiento fue víctima de un atentado en la intersección de las actuales calles Corrientes y Maipú en la ciudad de Buenos Aires. Dos anarquistas de origen italiano, los hermanos Francisco Guerri y Pedro Guerri, hicieron detonar una bomba al paso de su coche. El atentado fracasó debido a que el trabuco empleado por Francisco Guerri explotó en su propia mano, saliendo el presidente ileso de la acción; Sarmiento no percibió la explosión al momento del ataque producto de una avanzada sordera que padecía. En sus declaraciones, los autores materiales sostuvieron haber sido contratados por allegados a la facción de López Jordán.

Últimos años, fallecimiento y legado

Al concluir su mandato presidencial en 1874, Domingo Faustino Sarmiento entregó el mando constitucional al presidente electo Nicolás Avellaneda. En 1875 asumió la representación de su provincia en el Senado de la Nación Argentina, cargo que ejerció hasta 1879, cuando fue designado brevemente como ministro del Interior durante la gestión de Avellaneda. Posteriormente asumió el cargo de Superintendente de Escuelas durante la presidencia del general Julio Argentino Roca, pero dimitió al poco tiempo debido a divergencias ideológicas con la conducción política.

No obstante su renuncia, el proyecto pedagógico ideado por Sarmiento alcanzó su consolidación legal e institucional durante el mandato del presidente Roca. En este ciclo se estableció el Consejo Nacional de Educación, se convocó el Primer Congreso Pedagógico, se promulgo la Ley 1420 de Educación Común —que instituyó la enseñanza primaria laica, gratuita y obligatoria en territorio nacional— y se habilitaron más de 600 escuelas urbanas y rurales, sirviendo el sistema escolar como factor de integración para las masas de inmigrantes extranjeros. En 1885 fundó en la capital el periódico El Censor.

El ámbito personal de sus últimos años estuvo marcado por la pérdida de su hijo adoptivo, Domingo Fidel Castro («Dominguito»), quien se había alistado como capitán en el ejército argentino durante la Guerra del Paraguay y falleció a los veintiún años en la batalla de Curupayty en septiembre de 1866, suceso que motivó la posterior redacción de la obra biográfica Vida de Dominguito. En el plano afectivo, reencontró la compañía de Aurelia Vélez, hija del jurista Dalmacio Vélez Sársfield, con quien mantenía una relación sentimental iniciada a mediados del siglo XIX.

En 1887 viajo hacia Asunción, Paraguay, participando en iniciativas vinculadas al sistema educativo local, proponiendo leyes de jubilación docente y promoviendo la incorporación de maestras estadounidenses y el cultivo de plantas como el mimbre y el eucalipto. Afectado por deficiencias de salud crónicas —entre ellas insuficiencia cardiovascular, problemas bronquiales y sordera profunda—, regresó por breve tiempo a Buenos Aires, pero ante el rigor del clima invernal sus médicos le recomendaron trasladarse nuevamente al clima cálido del norte. A comienzos de 1888 se embarcó rumbo a la capital paraguaya acompañado por su hija Ana Faustina Sarmiento y sus nietos.

A principios de septiembre de 1888, tras inspeccionar obras de perforación de pozos de agua, su estado físico sufrió una recaída irreversible. El 11 de septiembre de 1888 falleció en Asunción a los 77 años de edad. Sus restos mortales fueron trasladados a la República Argentina e inhumados diez días después en el Cementerio de la Recoleta en Buenos Aires. Durante las honras fúnebres, el estadista Carlos Pellegrini sintetizó la trascendencia de su figura pública calificándolo como «el cerebro más poderoso que haya producido la América».

Resumen

Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) fue un político, escritor, educador, militar y periodista argentino cuya actuación pública resulta clave para la estructuración de la República Argentina moderna. Tras una juventud autididacta motivada por la falta de recursos económicos, se vio involucrado en los enfrentamientos civiles entre las facciones unitaria y federal, lo cual derivó en prolongados exilios en Chile. En el país trasandino se destacó como reformador educativo, director de la primera Escuela Normal de Preceptores y ensayista pedagógico y periodístico.

A su regreso definitivo al país, ejerció la gobernación de la provincia de San Juan y desempeñó la presidencia de la Nación Argentina entre 1868 y 1874. Su gestión al frente del Poder Ejecutivo Nacional se caracterizó por un extraordinario impulso a la instrucción pública, el fomento de la investigación científica, el tendido de líneas férreas y telegráficas, la realización del Primer Censo Nacional, la modernización de las fuerzas armadas y la finalización de la Guerra del Paraguay. Pese a enfrentar sangrientas insurrecciones internas comandadas por los últimos caudillos federales, epidemias y tensiones diplomáticas limítrofes, sus políticas educativas y culturales sirvieron de base para la sanción de la Ley 1420 de Educación Común, consagrando su estatus histórico como «El padre del aula».

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Cuándo nació Domingo Faustino Sarmiento?
Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811 en San Juan, Argentina.
¿Qué cargo desempeñó Sarmiento como presidente de la Nación Argentina?
Durante su presidencia (1868-1874), Sarmiento implementó reformas educativas fundamentales que transformaron el sistema escolar argentino.
¿Cuál es una obra literaria destacada de Domingo Faustino Sarmiento?
Una de las obras más conocidas de Sarmiento es la novela 'Facundo', publicada en 1845, que analiza la cultura gauchesca argentina.
¿Cuándo y dónde falleció Domingo Faustino Sarmiento?
Domingo Faustino Sarmiento falleció el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay.
¿Qué logró Sarmiento durante su exilio en Chile?
Durante su estancia en Chile, Sarmiento fundó escuelas y fue nombrado miembro fundador de la Facultad de Filosofía y Humanidades por la Universidad de Chile.

Redacción del artículo

Citar este artículo

Ferrer, J. (2025). Domingo Faustino Sarmiento. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/domingo-faustino-sarmiento/

Ferrer, Julia. “Domingo Faustino Sarmiento.” HISTORIA ARGENTINA, 2025, https://historiaargentina.org/domingo-faustino-sarmiento/

Ferrer, Julia. “Domingo Faustino Sarmiento.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 24 de octubre de 2025. https://historiaargentina.org/domingo-faustino-sarmiento/

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Licencia y Copyright

Publicado por historiaargentina.org el 24 de octubre de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Julia Ferrer

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