Juan Bautista Alberdi
10/07/2025 · Actualizado: 19/08/2026

Juan Bautista Alberdi fue un destacado jurista, abogado, economista, político, diplomático, escritor y músico argentino, reconocido históricamente como el autor intelectual de la Constitución de la República Argentina de 1853. Nacido en San Miguel de Tucumán en 1810 y fallecido en Francia en 1884, se erigió en uno de los librepensadores más influyentes del siglo XIX y en el máximo representante del liberalismo hispanoamericano. Su pensamiento ejerció un impacto decisivo en la estructuración institucional, económica y jurídica de la Argentina posrosista.
A lo largo de su vasta trayectoria, Alberdi transitó por la labor periodística, la producción ensayística y la actuación diplomática en Europa, manteniendo una viva postura crítica frente a regímenes autoritarios y conflictos bélicos internacionales como la Guerra de la Triple Alianza. Sus formulaciones teóricas, condensadas en obras emblemáticas sobre el derecho público y la economía nacional, sentaron las bases ideológicas para el progreso, el libre comercio, la atracción de inmigración europea y el afianzamiento de las garantías individuales frente al poder estatal.
- Orígenes familiares y años de formación
- La Generación del 37 y la oposición a Juan Manuel de Rosas
- Radicación en Chile y labor intelectual
- Aportes al constitucionalismo y pensamiento económico
- Desempeño diplomático en Europa
- Retorno a la Argentina y debate parlamentario
- Últimos años y fallecimiento
- Resumen
Orígenes familiares y años de formación
Juan Bautista Alberdi nació el 29 de agosto de 1810 en la ciudad de San Miguel de Tucumán, perteneciente a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Su padre, Salvador Cayetano de Alberdi Egaña, era un comerciante vasco nacido en Guetaria, Guipúzcoa, propietario de una destacada pulpería, quien había dirigido una de las cuatro compañías organizadas por José Ignacio Garmendia y Alurralde para la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. Su madre fue Josefa Aráoz y Balderrama, integrante de una influyente familia criolla tucumana, quien falleció a consecuencia del parto. El entorno familiar respaldó la Revolución de Mayo desde sus comienzos, e incluso su padre mantuvo un trato frecuente con el general Manuel Belgrano durante el mando de este último sobre el Ejército del Norte. Tras la muerte de su progenitor en 1822, el joven Alberdi, con tan solo once años, quedó bajo el cuidado de sus hermanos mayores.
Poco tiempo después, se trasladó a Buenos Aires para cursar estudios en el Colegio de Ciencias Morales, habiendo obtenido una beca otorgada por la provincia bonaerense. Sin embargo, abandonó temporalmente las aulas en 1824 al no adaptarse a las exigencias del régimen disciplinario y de enseñanza. Durante ese intervalo, trabajó como ayudante de comercio en el negocio de Juan B. Maldes —antiguo colaborador de su padre— ubicado frente al propio colegio, y volcó sus intereses hacia la formación musical. Al constatar diariamente el transitar de sus excompañeros, decidió retomar la educación formal e ingresó al departamento de jurisprudencia de la Universidad de Buenos Aires. Prosiguió sus estudios universitarios en la Universidad de Córdoba, aunque no los concluyó de forma inmediata en dicha institución.
En 1832, mientras residía en Buenos Aires, volcó su afición por las artes en la composición de obras musicales clásicas para piano, guitarra y flauta destinadas a sus allegados, y publicó su primer libro titulado El espíritu de la música. Dos años más tarde, en 1834, emprendió un viaje a San Miguel de Tucumán, haciendo escala en Córdoba para rendir los exámenes que le valieron el título de bachiller en leyes. Para ejercer la abogacía, la normativa requería cursar dos años en la Academia de Práctica Forense y aprobar un examen ante la Cámara de Apelaciones. Durante su estadía tucumana colaboró con el gobernador Alejandro Heredia, a quien dedicó el folleto Memoria descriptiva de Tucumán. A pesar de que el caudillo provincial le ofreció habilitarlo profesionalmente mediante un decreto extraordinario e incorporarlo a la legislatura local, Alberdi rechazó la propuesta sosteniendo que deseaba obtener el título formal de abogado y doctorarse en Buenos Aires.
La Generación del 37 y la oposición a Juan Manuel de Rosas
De regreso a Buenos Aires a finales de 1835, Alberdi se integró al Salón Literario fundado por Marcos Sastre, espacio de debate compartido con jóvenes intelectuales como Juan María Gutiérrez, José Mármol y Miguel Cané. Este grupo dio origen a la denominada Generación del 37, una corriente que comulgaba con la democracia liberal y se proclamaba continuadora de la Revolución de Mayo, proponiendo una organización mixta para superar el antagónico enfrentamiento entre unitarios y federales. En 1837, siendo aún estudiante, publicó el Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho, concebido originalmente como su tesis doctoral. Influenciado por la escuela historicista alemana de Friedrich Carl von Savigny, la obra introdujo el historicismo jurídico en la Argentina, concibiendo al ordenamiento legal como un elemento dinámico y progresivo de la vida social. En ese mismo período editó el periódico La moda, del cual circularon veintitrés números dedicados a la divulgación de las tendencias europeas en vestimenta, literatura, música y costumbres, utilizando el seudónimo de «Figarillo».
El posicionamiento político de la Generación del 37 derivó en un rápido enfrentamiento con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. En noviembre de 1838, Alberdi rehusó prestar juramento de fidelidad al régimen de Rosas, expuesto a la persecución ejercida por la organización parapolicial conocida como la Mazorca. Tras la disolución forzosa del Salón Literario, participó en la conformación de la logia clandestina La Joven Argentina, cuyos estatutos le fueron encomendados para su custodia. El clima de hostilidad forzó el exilio de la mayoría de sus miembros hacia países limítrofes. Alberdi partió hacia Montevideo, Uruguay, dejando en la capital bonaerense a su amante y a su hijo recién nacido, Manuel, a quien no reconoció legalmente en vida, aunque años más tarde lo mencionó en su testamento bajo la denominación de «pariente». En su equipaje llevó los principios de la nueva asociación, que posteriormente fueron editados bajo el título de Dogma Socialista.
En la capital uruguaya ejerció la abogacía y el periodismo, manifestándose a favor de la intervención de las fuerzas francesas contra el gobierno de Rosas y colaborando en publicaciones como El Iniciador y El Corsario, donde empleó tanto su nombre real como los seudónimos «Figarillo» y «Un vecino de esa ciudad». Se desempeñó como secretario del general Juan Lavalle, de quien terminaría distanciándose por desacuerdos políticos, y escribió las piezas teatrales La Revolución de Mayo y El gigante Amapolas, caracterizadas como sátiras contra el caudillismo y la figura de Rosas. En 1843, en el contexto del Sitio Grande de Montevideo sostenido por las fuerzas de Manuel Oribe con financiamiento del gobierno porteño, huyó de la ciudad disfrazado de marinero francés junto a su amigo Juan María Gutiérrez. Ambos se trasladaron a Francia, residiendo varios meses en París, donde Alberdi profundizó en el estudio de El espíritu de las leyes de Montesquieu y mantuvo un encuentro con el general José de San Martín.
Radicación en Chile y labor intelectual
En 1843, Alberdi regresó al continente americano y se estableció en la ciudad de Valparaíso, Chile. En dicho país revalidó sus acreditaciones académicas, obtuvo el título de doctor en jurisprudencia y ejerció la profesión de abogado, alcanzando un notable prestigio profesional. Su tesis de doctorado, titulada Sobre la conveniencia y objetos de un Congreso General Americano, planteó tempranamente la necesidad de articular una integración continental mediante instrumentos como una unión aduanera regional. Adquirió la finca Las Delicias e entabló contacto con Domingo Faustino Sarmiento, figura central de la comunidad de exiliados argentinos en territorio chileno, al tiempo que continuó redactando artículos de costumbres en la prensa local bajo el seudónimo «Figarillo».
Durante su permanencia en Chile, se dedicó a examinar en profundidad la Constitución de los Estados Unidos con la finalidad de tomar sus bases para la futura organización constitucional de la Argentina una vez derrocado el régimen de Rosas. Sin embargo, la utilización de una traducción defectuosa lo llevó a interpretar de manera errónea diversos pasajes del texto norteamericano.
Al anoticiarse de la derrota militar de Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros, ocurrida el 3 de febrero de 1852, Alberdi abocó sus esfuerzos a la redacción de una propuesta institucional para el país. En mayo de ese mismo año, tras pocas semanas de trabajo, publicó a través de la imprenta del periódico El Mercurio de Valparaíso su obra fundamental: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. El escrito alcanzó una inmediata repercusión y fue reeditado meses más tarde con ampliaciones que incluían un proyecto integral de Constitución, estructurado a partir de los antecedentes de la Constitución Argentina de 1826 y del modelo estadounidense.
Aportes al constitucionalismo y pensamiento económico
Las formulaciones teóricas de Alberdi, plasmadas en las Bases y complementadas en 1853 con su obra Elementos de derecho público provincial argentino, tuvieron como pilar el liberalismo político y económico. Diagnosticó que el principal problema de la Argentina era la despoblación, por lo que propugnó una política abierta a la inmigración europea, especialmente proveniente del norte del continente. Su pensamiento quedó sintetizado en la máxima «Gobernar es poblar». En sus escritos contrapuso la llegada de inmigrantes europeos con la población nativa, cuestionando a las comunidades indígenas, a los sectores rurales y a la herencia colonial hispana, a la que consideraba un freno estatista para el desarrollo económico e industrial de las naciones americanas.
En el campo económico, desarrolló sus ideas en la obra Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina, donde sostuvo que la Constitución Nacional debía garantizar la libertad económica como prolongación de la Revolución de Mayo frente al monopolio colonial. Defendió la propiedad privada, la iniciativa individual y las garantías jurídicas como las verdaderas fuentes de creación de riqueza, equiparando las libertades constitucionales con conceptos de la economía clásica formulados por teóricos como Adam Smith.
El texto de las Bases sirvió de insumo directo para los constituyentes reunidos en el Congreso General Constituyente de Santa Fe, entre los que se encontraba Juan María Gutiérrez. La asamblea sancionó la Constitución Argentina de 1853 tomando como pilar el proyecto alberdiano. Durante este período sostuvo una célebre polémica teórica con Domingo Faustino Sarmiento, plasmada en las Cartas quillotanas del tucumano y las Ciento y una del sanjuanino, debate en el cual ambos intelectuales confrontaron sus modelos de Estado, el alcance de las libertades y la estrategia de organización nacional.
Desempeño diplomático en Europa
En 1854, el primer presidente de la Confederación Argentina, el general Justo José de Urquiza, ofreció a Alberdi la titularidad del Ministerio de Hacienda, cargo que este declinó. En su lugar, aceptó asumir misiones diplomáticas en el continente europeo a partir de 1855, con la encomienda de lograr el reconocimiento de la Confederación Argentina por parte de las potencias extranjeras bajo el nuevo texto constitucional y evitar que el Estado de Buenos Aires —separado del resto de las provincias— fuera reconocido como un Estado independiente. El éxito de sus gestiones en Europa le valió un profundo enfrentamiento con los dirigentes porteños, entre ellos Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento. Esta enemistad política se profundizó años más tarde debido a su firme oposición pública a la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, postura por la cual fue tildado de «traidor» por sus adversarios políticos.
En su condición de ministro plenipotenciario de la Confederación Argentina ante la Corona de España, encabezó las tratativas diplomáticas que culminaron el 9 de julio de 1859 con la firma del Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad, mediante el cual la nación española reconoció formalmente la independencia argentina. Pese a ser ratificado al año siguiente, el pacto encontró la resistencia del Estado de Buenos Aires por disconformidades relativas a la ciudadanía de los hijos de españoles nacidos en suelo argentino. Tras el proceso de reunificación nacional, el gobierno del presidente Bartolomé Mitre renegoció dichas estipulaciones y suscribió un nuevo tratado definitivo en 1863.
En 1862, Alberdi publicó en Francia la obra De la anarquía y sus dos causas principales, del gobierno y sus dos elementos necesarios en la República Argentina, con motivos de su reorganización por Buenos Aires, en la cual analizó el escenario político derivado de la unificación bajo la hegemonía porteña. Durante su misión en Londres, entabló contacto personal con su antiguo adversario Juan Manuel de Rosas en el marco de una reunión social. Tras escucharlo expresarse en inglés con fluidez y dirigirse con respeto hacia sus pasados opositores, Alberdi manifestó una profunda impresión y sugirió al exgobernador la redacción de una memoria justificativa en la que expusiera su versión de los hechos y se defendiera de los cargos judiciales iniciados en su contra en la Argentina.
Retorno a la Argentina y debate parlamentario
A partir de 1862, con el triunfo de Bartolomé Mitre en la Batalla de Pavón y la reorganización de la República Argentina, la administración nacional interrumpió el pago de los sueldos diplomáticos adeudados a Alberdi. Durante ese período de privaciones económicas, la única fuente de ingresos del jurista fue el cobro del alquiler de una finca de su propiedad ubicada en Chile.
Tras años de alejamiento, Alberdi regresó a la Argentina el 16 de septiembre de 1878 al ser electo diputado al Congreso Nacional en representación de la provincia de Tucumán. A su arribo concretó una reconciliación personal con Domingo Faustino Sarmiento. En 1880 fue testigo de la crisis política provocada por la sucesión presidencial, cuando el gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor, se levantó en armas contra el presidente Nicolás Avellaneda. Cuando Avellaneda trasladó la sede del gobierno federal al pueblo de Belgrano, parte de los legisladores lo acompañaron; sin embargo, Alberdi no compartió esa decisión. Tras la derrota militar de los sublevados, el Congreso Nacional sancionó la ley que declaró a la ciudad de Buenos Aires como Capital Federal de la República Argentina, al tiempo que los diputados que no se habían trasladado a Belgrano fueron declarados cesantes.
El 24 de mayo de 1880, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires le otorgó el título de doctor honoris causa. Invitaron a Alberdi a pronunciar el discurso principal en la ceremonia de colación de grados, pero su delicado estado de salud le impidió hacer uso de la palabra de forma oral. El texto, leído por el graduado Enrique García Merou —quien más tarde se convertiría en su biógrafo—, fue editado bajo el título La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual. En este escrito criticó las doctrinas del absolutismo estatal y defendió la concepción cristiana de la inviolabilidad de la libertad humana como fundamento del progreso civilizatorio.
Pese a que el presidente Julio Argentino Roca promovió un proyecto de ley para editar sus Obras Completas a cargo del Estado nacional y propuso su designación como embajador en Francia, la oposición encabezada por Bartolomé Mitre desde las páginas del diario La Nación logró bloquear el consenso necesario en el Senado de la Nación para ratificar el nombramiento diplomático. Aunque las Obras Completas lograron ser impresas, Alberdi, afectado por la campaña en su contra, decidió abandonar nuevamente el país y fijar su residencia en Francia.
Últimos años y fallecimiento
En sus años finales, Juan Bautista Alberdi enfrentó serios problemas de salud derivados de una úlcera gástrica. Durante el viaje marítimo de regreso a Europa sufrió un accidente cerebrovascular que le provocó la parálisis de un brazo y de una pierna. Instalado en un departamento de la calle Richepanse en París, acompañado por su ama de llaves Angelina, padecía dificultades para desplazarse y concurría periódicamente a centros termales para recibir asistencia médica.
Con el progresivo deterioro de sus facultades cognitivas, fue internado en un centro de salud en la localidad de Neuilly-sur-Seine, en las afueras de París. Días antes de su deceso, el gobierno argentino le otorgó una pensión honorífica, medida de la cual no llegó a tomar conocimiento. Alberdi falleció el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine, a la edad de 73 años. Aunque con anterioridad había adquirido una sepultura dotada de busto y lápida en el cementerio parisino de Père Lachaise, sus albaceas dispusieron que sus restos fueran inhumados inicialmente en el cementerio local de Neuilly-sur-Seine; dicho cenotafio deshabitado en la necrópolis de Père Lachaise se conserva hasta la actualidad.
El 27 de abril de 1889, bajo la presidencia de Miguel Juárez Celman, sus restos fueron exhumados para ser repatriados a la Argentina a bordo del vapor Azopardo. Tras arribar en mayo de ese año, se le rindieron honores oficiales en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires y posteriormente fue ubicado en la bóveda de la familia Ledesma en el Cementerio de la Recoleta, para pasar luego a un mausoleo erigido por la Municipalidad de Buenos Aires. Desde 1889 hasta 1991 sus restos permanecieron en dicho recinto, año en que fueron trasladados definitivamente a un nicho ubicado en la Casa de Gobierno de Tucumán, conservándose cenotafios simbólicos en las necrópolis donde descansó anteriormente.
Resumen
Juan Bautista Alberdi representa una de las figuras fundacionales de la vida institucional argentina, destacándose por su prolífica producción intelectual en las ciencias jurídicas, la economía política, la diplomacia y las letras. Tras iniciarse en las aulas porteñas y cordobesas, cobró notoriedad como uno de los principales animadores de la Generación del 37 junto a figuras como Marcos Sastre y Juan María Gutiérrez, impulsando las ideas de la democracia liberal y el historicismo jurídico frente al régimen de Juan Manuel de Rosas. Exiliado en Montevideo, Francia y Chile, volcó su labor al periodismo combativo y al análisis del derecho comparado.
Su contribución cumbre a la historia nacional se materializó en 1852 con la publicación de Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, obra cuyo proyecto constitucional sirvió de matriz doctrinaria para la sanción de la Constitución Argentina de 1853. En sus tratados defendió el libre comercio, la atracción de corrientes migratorias europeas, la limitación del poder estatal y el desarrollo de la infraestructura productiva. Tras desempeñarse como representante diplomático de la Confederación Argentina en Europa —donde logró el reconocimiento de la independencia por parte de España— y como diputado por Tucumán, sus últimos años estuvieron marcados por la polémica con la dirigencia porteña y el deterioro de su salud, falleciendo en Francia en 1884 antes de que sus restos fueran repatriados a su provincia natal.
Preguntas & Respuestas (FAQ)
- ¿Cuándo y dónde nació Juan Bautista Alberdi?
- Juan Bautista Alberdi nació el 29 de agosto de 1810 en San Miguel de Tucumán.
- ¿Qué obra es considerada la más significativa de Alberdi y cuándo fue publicada?
- _Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina_, publicada en mayo de 1852, es su obra más destacada.
- ¿Qué papel jugó Alberdi en la redacción de la Constitución argentina de 1853?
- Alberdi ayudó a redactar la Constitución argentina de 1853, que sentó las bases del sistema político moderno.
- ¿Cuándo y dónde murió Juan Bautista Alberdi?
- Juan Bautista Alberdi falleció el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine, Francia.
- ¿Qué universidad otorgó un doctorado honoris causa a Alberdi post mortem y cuándo?
- La Universidad Nacional de Chile le concedió un doctorado honoris causa en derecho en 1890.
Redacción del artículo
Citar este artículo
Velasco, E. (2025). Juan Bautista Alberdi. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/juan-bautista-alberdi/
Velasco, Eugenia. “Juan Bautista Alberdi.” HISTORIA ARGENTINA, 2025, https://historiaargentina.org/juan-bautista-alberdi/
Velasco, Eugenia. “Juan Bautista Alberdi.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 10 de julio de 2025. https://historiaargentina.org/juan-bautista-alberdi/
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}Bibliografía
- Alberdi y su tiempo , Jorge M. Mayer, Buenos Aires, Eudeba, 1963.
- Historia Argentina , José Luis Busaniche, Buenos Aires, Solar-Hachette, 1973.
- Historia de la Argentina , John Lynch y otros, Buenos Aires, Crítica, 2002.
- Las ideas políticas en la Argentina , José Luis Romero, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1975.
- Alberdi, la proyección sistemática del espíritu de Mayo , Canal Feijoó, Bernardo, Buenos Aires, Losada, 1961
- Alberdi. Ensayo crítico", García Merou, Buenos Aires, Rosso, 1939
- Alberdi, Sarmiento y el 90", Peña, Milicades. Buenos Aires, Fichas, 1972
- Alberdi", Popolizio, Enrique. Buenos Aires, Losada, 1946
- Que fue Alberdi", Speroni, Miguel A. Buenos Aires, Plus Ultra, 1973
- Alberdi póstumo", Terán, Oscar. Buenos Aires, Puntosur, 1988
Links externos
- «Orgullo patrio»pagina12.com.ar
- «Feliz Día Del Abogado Y Abogada»jursoc.unlp.edu.ar
- El liberalismo hispanoamericano en el siglo XIXdialnet.unirioja.es
- «El liberalismo en América Latina»lampadia.com
- Archivadoweb.archive.org
- Diccionario de seudónimos del Uruguayautores.uy
- «El fetiche de la constitución»web.archive.org
- «19 de junio»fmradiocultura.com.ar
- Visto, oído, leído, y vivido sobre el pueblo eternobooks.google.es
- «La tumba vacía»web.archive.org
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