Bandera de la Argentina

La bandera celeste y blanca de Argentina fue diseñada por Manuel Belgrano en 1812 para simbolizar la independencia.

09/09/2025 · Actualizado: 19/08/2026

Bandera de la Argentina
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La bandera nacional de la República Argentina constituye, junto con el escudo nacional, el himno nacional y la escarapela, uno de los cuatro símbolos patrios oficiales del país. Diseñada originalmente por el general Manuel Belgrano, su creación estuvo motivada por la necesidad de contar con un distintivo propio para las fuerzas patriotas durante las luchas de independencia. Los colores elegidos por su creador —celeste y blanco— derivaron directamente de la escarapela nacional declarada días antes de su primer izamiento.

La relevancia histórica de la enseña radica en haber servido como representación visual de las Provincias Unidas del Río de la Plata frente a los ejércitos realistas. A pesar de los reparos iniciales expresados por las autoridades de la época para autorizar su uso, la bandera terminó por consolidarse en los campos de batalla y en las ceremonias solemnes del Ejército del Norte, hasta obtener su reconocimiento provisional por parte del Congreso de Tucumán en 1816 y la inclusión del Sol de Mayo en 1818 como pabellón de guerra.

Contenido

La gestación de la escarapela y la iniciativa de Manuel Belgrano

La tradición histórica sitúa la aparición de la escarapela argentina en el marco de las jornadas del 23 al 25 de mayo de 1810 durante la Revolución de Mayo. En dicho contexto, un grupo de patriotas calificados despectivamente como "chisperos" por sus adversarios políticos, y que se encontraban dirigidos por Domingo French y Antonio Luis Beruti, se encargó de repartir cintas entre los defensores de la liberación. Existen interpretaciones sobre el origen de dichos distintivos: algunas posturas señalan que se utilizaban cintas blancas con la imagen del monarca depuesto junto a los colores celeste y blanco identificatorios de la dinastía de los Borbones, partidarios de una monarquía constitucional o liberal.

Hacia comienzos de 1812, las tropas conducidas por Manuel Belgrano utilizaban una escarapela de tonos azul celeste y blanco. El propio Manuel Belgrano dejó asentado en un informe oficial su rechazo explícito al uso del color rojo para evitar confusiones en el frente de combate, dado que los ejércitos realistas opuestos al movimiento independentista empleaban dicha tonalidad. El 13 de febrero de 1812, el jefe militar solicitó formalmente al gobierno la adopción de una escarapela nacional para sus tropas. La respuesta gubernamental se materializó el 18 de febrero de 1812, fecha en la que la Junta declaró abolida la escarapela roja y reconoció de manera oficial la escarapela blanca y celeste.

Primer izamiento en Rosario y conflicto con el Triunvirato

Con motivo de la instalación de dos baterías de artillería en ambas orillas del río Paraná, cerca de la pequeña población conocida como Villa del Rosario (actual Rosario), Manuel Belgrano dispuso la confección de una bandera basada en los colores de la escarapela recién aprobada. El 27 de febrero de 1812, hacia las 18:30 horas, se llevó a cabo la ceremonia solemne de su primer izamiento.

La tradición oral local señala a María Catalina Echevarría de Vidal, una vecina de origen vasco nacida en Rosario, como la encargada de la confección artesanal del paño mediante cinco días de trabajo con hilos dorados. Esta versión inicial consistía en dos franjas horizontales, siendo blanca la superior y celeste la inferior. Ante las tropas reunidas, el prócer pronunció una proclama e instó a los soldados a jurar vencer a los enemigos interiores y exteriores.

Al recibir la notificación de lo sucedido, el Primer Triunvirato envió una comunicación con fecha 3 de marzo de 1812 proscribiendo el uso de la enseña por motivos de política internacional. Las autoridades ordenaron a Manuel Belgrano ocultar disimuladamente la bandera y reemplazarla por la utilizada en la Fortaleza de Buenos Aires, que correspondía a la rojigualda española. Debido a que el general se encontraba en marcha hacia la región norte para ponerse al frente del Ejército del Norte, no llegó a tomar conocimiento oportuno de la instrucción del gobierno.

Tras avanzar hasta San Salvador de Jujuy, el 25 de mayo de 1812 se celebró el segundo aniversario de la revolución con un Te Deum en la iglesia matriz, oportunidad en la que el canónigo Juan Ignacio Gorriti bendijo la bandera. Tras ser informado de la satisfacción popular, el Primer Triunvirato amonestó nuevamente a Manuel Belgrano el 27 de junio de 1812. En su respuesta del 18 de julio, el militar manifestó que guardaría el distintivo en silencio para volver a enarbolarlo ante un triunfo significativo de las armas patriotas, entregándolo al Cabildo de Jujuy el 24 de julio. La victoria prometida se concretó poco después, el 24 de septiembre de 1812, en la batalla de Tucumán.

Juramento en el río Pasaje y bautismo de fuego en Salta

En enero de 1813, Manuel Belgrano procedió a confeccionar una nueva bandera. Tras el inicio de sus deliberaciones el 31 de enero de 1813, la Asamblea del Año XIII aceptó el uso de dicha enseña, condicionando su empleo de forma exclusiva como distintivo del Ejército del Norte y no como bandera del Estado.

El 13 de febrero de 1813, a orillas del río Pasaje (denominado a partir de este acontecimiento como río Juramento, en la actual provincia de Salta), el Ejército del Norte prestó juramento de obediencia a la Asamblea General Constituyente del Año XIII. La ceremonia contó con la conducción del mayor general Eustoquio Díaz Vélez, flanqueado por el coronel Martín Rodríguez y por el propio Manuel Belgrano, custodiados por una compañía de granaderos con acompañamiento musical. Durante el acto, el mayor general se colocó en el centro de un cuadro formado por las tropas con la bandera en mano, se leyó la circular correspondiente y se tomaron los juramentos de rigor a jefes, oficiales y soldados, quienes desfilaron besando la espada colocada en cruz sobre el asta. Diversos análisis historiográficos señalan a este hito formal del 13 de febrero de 1813 como el momento decisivo en que la enseña nace como símbolo continuo y compartido por las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Pocos días después, el 20 de febrero de 1813, la bandera tuvo su bautismo de fuego durante la batalla de Salta, obteniendo una victoria decisiva sobre las fuerzas realistas. Tras la victoria, el gobernador militar Eustoquio Díaz Vélez se convirtió en la primera autoridad local en emplear la enseña celeste y blanca, ubicándola en el balcón del Cabildo de Salta e instalando los trofeos militares tomados al enemigo en la Sala Capitular.

Diseños iniciales y las Banderas de Macha

Los primeros modelos de la enseña presentaron diversas variaciones debido a que su confección se realizaba en el frente de batalla bajo circunstancias operativas adversas. El primer diseño constó de un cuadro celeste cosido a un cuadro blanco de tamaño idéntico. Esta disposición migró paulatinamente hacia las fajas horizontales para evitar desproporciones en las dimensiones al momento de ser izadas en los mástiles.

En mayo de 1813, el Ejército Auxiliar del Norte partió desde Potosí empleando un estandarte de tres franjas que incluía una inscripción alusiva al combate por la independencia bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes, constituyendo el primer antecedente documentado de un diseño tricolor horizontal. El modelo de dos franjas permaneció en uso durante la segunda expedición auxiliadora al Alto Perú hasta la derrota en la batalla de Ayohúma el 13 de noviembre de 1813.

Entre las variantes primigenias destacan las llamadas Banderas de Macha, halladas en la iglesia parroquial de la localidad de Macha (ubicada en la actual Bolivia). Se trata de dos ejemplares utilizados a finales de 1812 por las tropas dirigidas directamente por Manuel Belgrano. Una de ellas constaba de una franja horizontal celeste en el centro acompañada por dos franjas blancas en los extremos; la segunda presentaba la franja celeste arriba y abajo con el blanco en el centro, adoptando la disposición que más tarde difundiría José Artigas y que terminaría fijándose como modelo definitivo. Aunque el paso del tiempo desgastó la tela, los análisis ratificaron que los colores originales correspondían al blanco y al azul celeste.

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Otras variantes históricas y símbolos provinciales

El 25 de mayo de 1813, Manuel Belgrano realizó la donación de un estandarte blanco con el escudo de la Asamblea del Año XIII al pueblo de Jujuy, denominado Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil. La donación se efectuó en reconocimiento al desempeño militar de los habitantes de la región durante las acciones bélicas del 24 de septiembre de 1812 y del 20 de febrero de 1813. Pese a que durante un tiempo se supuso que esta pieza era la primera bandera nacional, la legislación de la provincia de Jujuy (mediante Ley Provincial N.º 4816 del 29 de noviembre de 1994) la declaró bandera provincial. Posteriormente, el 29 de abril de 2015, el Congreso de la Nación Argentina sancionó la Ley Nacional 27134, reconociendo a la Bandera Nacional de Nuestra Libertad Civil como Símbolo Patrio Histórico.

Inspirado por la obra de Manuel Belgrano, el general José de San Martín dispuso en 1817 la confección de la Bandera de los Andes para el Ejército de los Andes, estandarte ideado para sostener la campaña emancipadora continental. Este diseño fue adoptado tiempo después como pabellón oficial de la provincia de Mendoza.

Institucionalización y adopción del Sol de Mayo

El Congreso de Tucumán estableció oficialmente la bandera de tres franjas para las Provincias Unidas del Río de la Plata el 25 de julio de 1816. Dicha aprobación tuvo carácter provisional, revistiendo la categoría de «bandera menor» a la espera de la definición formal de la estructura de gobierno del Estado patriota.

El 25 de febrero de 1818, el director supremo Juan Martín de Pueyrredón definió la «bandera mayor» o bandera de guerra al incorporar el Sol de Mayo en la franja central. Esta figura alude al proceso revolucionario iniciado en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810 durante una jornada con cielo cubierto en la que el sol asomó en el cenit. El sol figurado cuenta con un rostro humano en tono oro amarillo y 32 rayos alternados de forma simétrica: 16 rectos y 16 flamígeros dispuestas en sentido horario. Su gráfica se tomó de las primeras monedas emitidas por la Asamblea del Año XIII (el Real argentino de ocho escudos de oro y de ocho reales de plata) mediante norma del 13 de abril de 1813. El grabado original fue obra del orfebre cusqueño Juan de Dios Rivera Túpac-Amaru, apodado "el Inca" por su descendencia de la nobleza incaica, quien trabajó por encargo de Agustín José Donado.

Leyes de unificación, normalización técnica y características oficiales

Durante décadas convivieron en el territorio argentino dos versiones de la bandera: la «bandera de guerra» o «Bandera Oficial de la Nación» (provista de sol y restringida al uso estatal) y la «bandera civil» (de franjas celeste y blanca sin sol, destinada a los particulares). Esta distinción quedó formalizada mediante el Decreto N.º 10.302/1944 dictado por el presidente de facto Edelmiro J. Farrell, norma que también ratificó la definición de los colores como "celeste y blanco".

La unificación definitiva del pabellón nacional se concretó durante la presidencia de Raúl Alfonsín a través de la sanción de la Ley 23.208 el 16 de agosto de 1985. Dicha norma eliminó la diferenciación legal y consagró a la bandera con el Sol de Mayo como el único pabellón oficial, habilitando su libre uso para el Gobierno federal, los gobiernos de provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los municipios, las instituciones civiles y los particulares. En el ámbito conmemorativo, en 1938 se fijó el 20 de junio —fecha del fallecimiento de Manuel Belgrano— como el Día de la Bandera, mientras que el Decreto 1584/2010 ratificó el carácter inamovible de dicha festividad patriótica.

Las especificaciones técnicas y cromáticas del pabellón patrio se normalizaron mediante las normas IRAM redactadas entre 2002 y 2004 a propuesta de Daniel Adrián Lodi, esquema que fue ratificado mediante el Decreto Presidencial N.º 1650 del 23 de noviembre de 2010 con motivo del Bicentenario de la Revolución de Mayo. El reglamento establece que las banderas ceremoniales y de edificios oficiales deben guardar una proporción de 9 a 14 (1,40 metros de largo por 0,90 metros de alto). Respecto al mástil, la bandera debe mantener un ancho equivalente a 1/5 de la altura total de este, con una longitud de 1,6 veces su ancho atendiendo a la proporción áurea. Las tres franjas deben guardar una proporción idéntica de 1:1:1. El diámetro total del sol equivale a la 5/6 parte de la altura de la franja blanca, mientras que la cara figurada representa 2/5 partes de la altura de dicha franja central.

Los colores oficiales quedan encuadrados bajo coordenadas CIELab, correspondiendo al cerúleo para las franjas celeste superior e inferior, blanco para la franja central, amarillo dorado para el Sol de Mayo y castaño para las líneas de sombra y rasgos del rostro del sol.

Interpretaciones sobre los colores nacionales

Existen diversas explicaciones históricas sobre la procedencia de la combinación cromática de la enseña, sin que se haya alcanzado una postura de consenso único. Una hipótesis sostiene que el color blanco simboliza la plata, haciendo referencia a la denominación poética del territorio de la República Argentina, mientras que las franjas celestes representarían las aguas del Río de la Plata o el cielo. Otra línea interpretativa asocia las tonalidades con el manto de la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción, o bien con los colores del escudo de Buenos Aires.

Sin embargo, la historiografía señala que no existen evidencias documentales directas que respalden de forma concluyente tales atribuciones. La explicación brindada por el propio Manuel Belgrano establece que los colores fueron adoptados directamente de la escarapela creada previamente, la cual reproducía el celeste y blanco distintivo de la Casa de Borbón. Las tropas emancipadoras apelaban a tales insignias en sus etapas iniciales para ratificar su lealtad formal a la figura del rey español ausente.

A continuación, se presentan los nuevos apartados enciclopédicos elaborados exclusivamente con la información proporcionada, integrando los requisitos estilísticos y de formato fijados previamente (redacción fluida y narrativa en párrafos, sin listas, tablas ni H3/H4, utilizando negrita para nombres propios e instituciones):

Promesas y juramentos a la bandera nacional

El compromiso de fidelidad hacia la bandera de la República Argentina se manifiesta a través de ceremonias solemnes orientadas tanto al ámbito militar como al sistema educativo. En el estamento de las Fuerzas Armadas, el juramento a la bandera constituye un voto militar enfocado en la defensa de la soberanía nacional. Durante este acto, la autoridad a cargo consulta formalmente a los soldados si juran a la Patria seguir constantemente su bandera y defenderla hasta perder la vida, ante lo cual los efectivos responden afirmativamente con la fórmula ritual de juramento.

En el ámbito de las instituciones escolares existen históricamente dos textos o versiones tradicionales para que el alumnado efectúe su promesa. La primera versión apela a la trayectoria histórica de la enseña blanca y celeste, destacando que jamás ha sido atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra y definiéndola como la representación gloriosa de la Patria de los argentinos. Este texto exhorta a los estudiantes a rendirle homenaje, cultivarla con afecto y formarse desde la escuela en las virtudes de la ciudadanía y el estudio de la historia nacional. La fórmula concluye interrogando a los alumnos si prometen, en la medida de sus fuerzas, que el pabellón flamee por siempre sobre murallas, fortalezas, mástiles de naves y a la cabeza de las legiones con honor, gloria y justicia, recibiendo por respuesta el compromiso estudiantil.

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La segunda versión de la promesa escolar invoca la figura de Manuel Belgrano como creador del símbolo en los albores de la libertad. Dicho texto señala que la bandera simboliza a la República Argentina, la libre soberanía, el respeto a las leyes e instituciones, y la síntesis de la historia construida por generaciones de nativos e inmigrantes al amparo de la Constitución. Asimismo, la alocución abarca la geografía nacional, los mares, ríos, bosques, llanos y montañas, comprometiendo a los estudiantes a defenderla, respetarla y amarla mediante el estudio, la convivencia democrática, la tolerancia fraternal y la aceptación solidaria de las diferencias.

Himnos, marchas y composiciones líricas dedicadas a la enseña

El culto patrio a la bandera argentina se encuentra acompañado por una serie de piezas líricas y musicales de amplia difusión institucional. Entre ellas destaca la Canción a la Bandera, perteneciente a la ópera Aurora, compuesta tanto en letra como en música por Héctor Panizza. La lírica de esta pieza compara al pabellón con un águila guerrera en vuelo triunfal cuyo rostro dorado imita la punta de una flecha en el alta aurora, describiendo sus alas azules con el color del cielo y del mar, y consagrándola como la bandera de la patria nacida del sol.

Otra obra tradicional de gran relevancia es el Saludo a la bandera, cuya autoría en letra y música corresponde a Leopoldo Corretjer. Su texto saluda a la enseña azul y blanca como un "jirón del cielo en donde impera el sol", calificándola como la más noble, gloriosa y santa, y concluye con un juramento de amor y defensa mientras palpite el corazón del ciudadano.

Por su parte, la composición intitulada Mi bandera —frecuentemente denominada Himno a la bandera— cuenta con música de Juan Imbroisi y letra de Juan Chassaing. Esta canción se ejecuta de manera habitual en las ceremonias escolares como marco musical para la recepción del pabellón nacional, de la bandera provincial correspondiente y de la delegación de abanderados y escoltas. Su letra rememora el legado de Manuel Belgrano al romper los vínculos de la patria esclavizada, evocando los triunfos militares de la independencia, la marcha inmortal hacia San Lorenzo y el cruce de la Cordillera de los Andes en su prédica continental de libertad.

Influencia de la bandera argentina en la vexilología internacional

El diseño y los colores de la bandera de la República Argentina ejercieron una profunda influencia en el surgimiento de los símbolos patrios de varias naciones de América Central. El primer antecedente se remonta a la expedición de corso efectuada en las costas centroamericanas del Océano Pacífico entre marzo y abril de 1819 por la fragata La Argentina, comandada por el marino Hipólito Bouchard bajo la bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Posteriormente, el 4 de julio de 1818, el corsario de origen francés Louis-Michel Aury, al mando de una flotilla colombiana, proclamó el primer estado centroamericano independiente en islas frente a Nicaragua, enarbolando un pabellón con las franjas y colores argentinos.

Inspirado en esa enseña planteada como símbolo de libertad en las costas de la región, el general salvadoreño Manuel José Arce —opuesto a la anexión centroamericana al Imperio Mexicano— encomendó en 1822 a su esposa María Felipa Aranzamendi y a su hermana Manuela Antonia la confección de una bandera blanca y celeste. Dicho pabellón fue bendecido el 20 de febrero de 1822 y utilizado en combate contra las tropas imperiales. Este diseño dio origen directo a la bandera de las Provincias Unidas del Centro de América (1823-1824) y a la de la República Federal de Centro América (1824-1839), derivando de allí los pabellones nacionales modernos de El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y el modelo histórico del Estado Libre de Costa Rica (1842-1848).

De igual forma, el Pabellón Nacional de la República Oriental del Uruguay, adoptado por la Asamblea General Constituyente y Legislativa el 18 de diciembre de 1828 y modificado en 1830, basó su paleta cromática en la enseña creada por Manuel Belgrano. Este pabellón combina franjas horizontales que representan los nueve departamentos fundacionales con el Sol de Mayo en su cantón superior. Asimismo, los otros dos símbolos históricos uruguayos —la Bandera de Artigas y la Bandera de los Treinta y Tres, empleados cuando dicha territorio integraba las Provincias Unidas— basaron sus colores representativos en la bandera argentina.

Resumen

La bandera de la República Argentina es uno de los cuatro símbolos patrios de la nación, creada por Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812 en las costas de Rosario utilizando los colores celeste y blanco de la escarapela aprobada por el Primer Triunvirato. Tras sufrir proscripciones iniciales debido a motivos diplomáticos, la enseña acompañó al Ejército del Norte y fue jurada formalmente el 13 de febrero de 1813 a orillas del río Pasaje o río Juramento, participando una semana después en la batalla de Salta.

La enseña adoptó diversos formatos artesanales —como las célebres Banderas de Macha— hasta su institucionalización por el Congreso de Tucumán en 1816 y la incorporación del Sol de Mayo en 1818 bajo la gestión de Juan Martín de Pueyrredón. Tras décadas de división normativa entre la versión civil sin sol y la versión de guerra con sol, la Ley 23.208 sancionada en 1985 unificó el pabellón nacional para el uso de todos los ciudadanos e instituciones, mientras que el Decreto 1650/2010 y las normas IRAM definieron sus proporciones geométricas y parámetros cromáticos exactos.

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Preguntas & Respuestas (FAQ)

¿Quién diseñó la bandera nacional de Argentina?
Manuel Belgrano
¿Cuándo fue izada por primera vez la bandera celeste y blanca en Rosario?
27 de febrero de 1812
¿Qué simboliza el Sol de Mayo en la bandera argentina?
Revolución de Mayo y dios solar inca Inti
¿Cuándo se promulgó la ley que establece que la única bandera oficial es aquella con el Sol de Mayo?
16 de agosto de 1985
¿Quién compuso el himno a la bandera argentina en honor al centenario del natalicio de Manuel Belgrano?
Vicente Lombardo Toledano

Redacción del artículo

Citar este artículo

Tovar, N. (2025). Bandera de la Argentina. HISTORIA ARGENTINA. https://historiaargentina.org/bandera-de-la-argentina/

Tovar, Natalia. “Bandera de la Argentina.” HISTORIA ARGENTINA, 2025, https://historiaargentina.org/bandera-de-la-argentina/

Tovar, Natalia. “Bandera de la Argentina.” HISTORIA ARGENTINA. Publicado el 09 de septiembre de 2025. https://historiaargentina.org/bandera-de-la-argentina/

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Bibliografía

  • Carlos A. Ferro: Historia de la Bandera Argentina. Ediciones Depalma, Buenos Aires 1991, ISBN 950-14-0610-5
  • Pedro Ignacio Galarza: Historia de la bandera nacional según el Archivo Capitular de Jujuy. in: Instituto Nacional Belgraniano - Segundo Congreso Nacional Belgraniano, 1994. El Instituto, Buenos Aires 1995.
  • Dardo Corvalán Mendilaharsu : Los símbolos patrios. en: Academia Nacional de la Historia - Historia de la Nación Argentina (desde sus orígenes hasta la organización definitiva en 1862). El Ateneo, Buenos Aires, 1962.
  • Guillermo Palombo y Valentín A. Espinosa, Documentos para la historia de la bandera argentina , Buenos Aires, 2001, ISBN 999-98761-0-5 .

Licencia y Copyright

Publicado por historiaargentina.org el 9 de septiembre de 2025. El titular ha publicado este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA). Esta licencia permite a otros remezclar, adaptar y construir sobre este contenido de forma no comercial, siempre que den crédito al autor y licencien sus nuevas creaciones bajo los mismos términos. Al publicar en la web se debe incluir un hipervínculo a la URL fuente original.

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Natalia Tovar

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